El documento discute la necesidad de mejorar la educación emocional en la sociedad. Señala varios casos recientes de violencia entre universitarios que involucran celos, intolerancia y falta de respeto por los demás. Argumenta que a pesar de tener una educación superior, las personas no necesariamente desarrollan habilidades emocionales. Concluye que Bogotá requiere enfocarse más en cultivar valores como la tolerancia, el respeto y la solidaridad.