Este cuento corto presenta una lección sobre la importancia de la comunicación y el juego sin depender de la tecnología. Un padre observa a unos niños que se divierten y juegan con una simple bola de papel, mientras que su hijo está absorto en su aparato electrónico. El padre le aconseja al hijo aprender de los otros niños, que valoran lo que tienen y se comunican de forma sana y humilde. El hijo reflexiona sobre esto y decide dejar su aparato para unirse a los demás niños a jugar,