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Recordando
editoriales:
Kepler y
Gardel Poema
Dios y yo
Nota
Los cafés
de la calle
Corrientes
Videos
Ánima Buenos Aires
Febrero 2016
Rosario
La milonga del Playón
Alberto Castillo el cantor
de los 100 barrios porteños
Sobre la esencia del tango
Notas
Los clichés
del tango
Desde Rumania:
Cómo el tango
cambió mi vida
1919
Nª160
31
TANGOy Cultura Popular
Videos - Libros - Música y mucho más en este número
SEGUINOS EN:
En este número:
Editorial El Tango y las emociones		 4
Héctor Negro					6
Dios y yo (poema) 				 7
Recordando editoriales:
Kepler y Gardel 				8
Desde Rumania:
Cómo el tango cambió mi vida 	 12
Videos
Documentales / Testimonios:
Alberto Castillo el cantor de
los 100 barrios porteños 		 19	
Ánima Buenos Aires 			 19
Los clichés del tango			 20
Genocidio cultural 			 26
Milongas en Rosario			 31
Los cafés de la calle Corrientes 32
Sobre la esencia del tango 42
El Mocho 					 44
Libro - CD Fantasmas del Maldonado 45
Desde el 2000
DIRECCIÓN:
Ricardo Schoua
TEMA MUSICAL DE FONDO: Bailtango
AUTOR: Pepe Motta
INTÈRPRETE: Pepe Mota Quartet
ILUSTRACIÓN CONTRATAPA: Dibujo de Hermenegildo Sábat,
de su libro Pichuco (editado por EUDEBA).
COLABORADORES:
Ángel Mario Herreros
DISEÑO: Adriana Rolón
PARA COMUNICARTE CON NOSOTROS
contacto@intertango.com
www.tycp.com.ar- Tel: (0341) - 4355629
ROSARIO - SANTA FE - ARGENTINA
Revista Tango y Cultura Popular
Las notas firmadas no reflejan
necesariamente la opinión del editor.
El Tango y las
emociones
Editorial
La creciente presencia del
tango en el mundo tiene, a
mi juicio, como eje al baile,
aunque el tango es un todo
del que forman parte indivisible
la música y la letra.
Conviene aclarar que mi punto
de vista es el de un bailarín
aficionado, poco afecto a
los dictados de la técnica,
especialmente cuando se
exagera su utilización, y a los
reglamentos de la milonga.
Pienso que el baile es el que
marca la diferencia con otras
músicas y es lo que más
atrae y conquista a gente
de distintos pueblos. Me
refiero al baile social y no a
lo que se denomina “tango de
escenario”. Esto se explica por
la capacidad que brinda de
expresar nuestras emociones,
al potenciar lo que la música
nos transmite. Y, sobre todo,
la posibilidad de compartir
esas emociones.
Aquí el término compartir tiene
un sentido muy amplio, porque no
solo uno comparte con su pareja,
de distinta forma y con distinta
intensidad según la conexión que se
de entre los dos, sino que es posible
transmitir lo que ambos sienten a
aquéllos que contemplen
el baile, sobre todo si se trata de una
exhibición.
Últimamente están de moda
las neurociencias cognitivas,
que estudian como procesa el
cerebro las emociones y como se
expresa en la práctica social, de
qué manera percibimos lo que
sienten otras personas. Muchas de
nuestras respuestas emocionales
son manejadas por el cerebro
por medio del Sistema Nervioso
Autónomo (SNA), es decir que no son
conscientes.
Resulta que hay gestos que expresan
emociones primarias, como la risa,
la tristeza, el miedo, el asco, el susto,
que son universales: son iguales en
absolutamente todas las civilizaciones.
Revista Digital de Tango
5
En ellos intervienen
algunos músculos de la
cara que no podemos
manejar a voluntad,
sólo los maneja el
SNA. Por eso podemos
reconocer una sonrisa
falsa.
Y sentimos empatía,
comprendemos y
compartimos los
sentimientos de otras
personas, con solo
mirarlas.
Cuando niños nos
expresamos con
espontaneidad pero, a
medida que crecemos,
vamos incorporando
reglas sociales que
reprimen este tipo
de expresiones y nos
inducen a fingir. Son
limitaciones que, en
lo profundo, nos hacen
daño, mayor o menor
según sea nuestra
personalidad y nuestro
grado de aceptación.
El gran atractivo del
baile del tango es que
nos permite liberarnos
y mostrarnos tal como
somos, siempre y
cuando comprendamos
que no es algo que
se puede aprender
mecánicamente. No
se trata de coleccionar
pasos o coreografías. Es
determinante disfrutar
de la música y dejarse
llevar por ella. Y lo que
hagamos será distinto
cada vez, dependerá
de nuestro estado de
ánimo, de la conexión
con nuestra pareja y de
su propio estado de
ánimo, del ambiente
que nos rodee… Todo
este sentimiento no
se puede coreografiar,
por eso a veces nos
asombra la destreza
de unos bailarines,
pero no nos emociona.
He tratado de explicar
lo que experimento
personalmente.
Posiblemente algunos
acuerden y otros no
piensen lo mismo,
pero así es el tango y
todo lo que se mueve
por su influjo.
¡Feliz Año Nuevo!
¡Gracias a todos!
¡Hasta el próximo
número!
Ricardo Schoua
Te invito a pasear por nuestro colorido portal de tango
y a escuchar la más cuidada selección musical.
6
Héctor Negro
Poco después de la
aparición de nuestro
número anterior,
nos enteramos del
fallecimiento del querido
Héctor Negro. En dicho
número habíamos
publicado un
poema y una nota
que le pertenecen.
En la presente
edición queremos
extender nuestro
homenaje a este
gran amigo, a
quien no pudimos
tener el gusto
de conocerlo
personalmente.
Hace unos
años, nos había
concedido el honor
de ocuparse de nosotros
en su blog.
Lo recordamos:
Hemos recibido por vía
electrónica el Nº 116
de la revista “Tango y
Cultura Popular” con
la que generosamente
nos distinguen sus
hacedores desde hace
muchos invalorables
números. Y no quiero
dejar de mencionar a su
director, Ricardo Schoua,
que con tanta idoneidad,
sentido común y fervor y
conocimientos tangueros
pilotea tan elogiable
emprendimiento.
Deseo insertar este
reconocimiento en este
blog porque son muchas
las razones que me
hacen recibir este envío
con sumo beneplácito.
Su valioso y ponderable
material informativo; sus
ilustrativas y sabrosas
notas, reportajes
y semblanzas; su
información sobre el
tango en el exterior; la
apertura de sus páginas
a toda opinión sensata
aunque a veces no sea
coincidente con la de la
propia revista…; en fin
son muchas las razones
que me permiten celebrar
cada aparición. Pero
quiero destacar por sobre
todo, la presencia y el
sostenimiento de una
línea en relación con el
género, que se remite
a sus raíces y exhibe
una apertura hacia las
nuevas experiencias e
intentos renovadores,
sin conceder por eso la
aceptación de cualquier
intento que desvirtúe
o desvíe lo que llega a
caracterizar esa esencia,
que por cambiante con el
tiempo, sabe responder
siempre a cada tiempo.
Mucho más podría
agregar sobre este
emprendimiento, que
por experiencia sé que
está construido sobre
trabajo, esfuerzo y
pasión, sumados a un
conocimiento cabal de
nuestro querido Tango.
Pero a veces las palabras
no alcanzan o no abarcan
lo que uno pondera
y siente. Sólo puedo
agregar que quienes
tengan oportunidad de
acceder a esta publicación
electrónica, no la
desaprovechen.
Y que quede constancia
que llega desde Rosario.
¡Felicitaciones hermanos
rosarinos!
Revista Digital de Tango
7
Dios y yo
A veces,
en las tremendas tardes
de Buenos Aires,
cuando el delirio y la prisa
sacuden los grillos
que aún quedan,
en las cabezas de los hombres;
entre la cifra y el horario,
entre las frenadas y los
mordiscos afiebrados
que tratan de sobrevivir en la locura,
saco unos papelitos
pequeños como alas de libélulas,
blancos como esas nubes
que nadie tiene tiempo
de mirary escribo
Trozos de poemas,
imágenes, canciones,
sueños sin medida,
palabras para las muchachas
que me escapan apuradas
e indiferentes,
versos...
Porque quiero salvarme,
salvar algún pedazo,
dar de comer a mis pájaros
atender a mis grillos
Y llenar con toda mi música
y la música que nadie aprovecha,
mis bolsillos cansados.
Por eso voy silbando
y canto a media voz en plena
tarde y sobrevivo a mi manera.
Hasta que el crepúsculo
desata mi alcancía de sonidos
con alma,
mueve mis ramas
hace flamear mis pájaros ocultos.
Y mis papelitos se sueltan
como mariposas,
como hojas del otoño,
como la pelusa celeste del cielo que se
fuga
y se reparten en el aire de mi ciudad,
montan su viento
y me reparten
desde la luz agazapada de mis
mejores gestos,
salvándome,
salvándome...
Porque siempre
vuelvo a encontrarme con ellos
otra vez
en la tarde siguiente.
en medio del estruendo
en pleno forcejeo
cuando solamente Dios y yo
sabemos
por qué es necesario ganar la
eternidad,
sobrevivir..
Dios y yo.
Ustedes, los árboles, los pájaros,
los grillos las muchachas, las lluvias,
mis papelitos
y yo.
¿Se dan cuenta?
Héctor Negro, La ciudad invadida
El Tango y las emocionesmetuera
Tango y cultura popular nº160
8
Recordandoeditoriales
Gardel y
Kepler
(Publicado originalmente en
TyCP Nº 116 – julio 2010)
Hemos recibido la
siguiente nota de un
lector:
Estimados: siempre es
un placer leer su boletín.
En esta ocasión me
motiva escribirles con
motivo de la nota sobre
la desaparición de la
placa que se colocó en
París recordando el lugar
donde vivió Gardel. La
nota dice que el texto
mencionaba “nacido
en Toulouse el 11 de
diciembre de 1890”. Me
parece indignante que un
organismo oficial tome
partido en la controversia
sobre el lugar de
nacimiento del cantor. Las
investigaciones realizadas
por Nelson Bayardo han
probado que hay base
suficiente para afirmar
que Gardel efectivamente
nació en Tacuarembó
siendo ocultado por
su familia debido a un
nacimiento ilegítimo y
que la pretensión de
que haya sido hijo de
Berthe Gardes ha sido una maniobra muy bien
efectuada a efectos de repartir su herencia
entre sus amigos y allegados (debe recordarse
que el testamento de Berthe Gardés nombra
al apoderado Defino como su heredero y que
este, inmediatamente a recibir esa herencia la
comparte entregando por monedas a Razzano
los derechos de autor de los temas). Por lo
tanto, toda afirmación que dé por sentado el
nacimiento de Gardel en Toulouse es una falta
de respeto a la verdad histórica en primer
lugar, y al pueblo uruguayo en segundo lugar.
Cuando mucho, quien no esté convencido
de que Gardel efectivamente haya sido hijo
ilegítimo del Coronel Escayola lo que debe
afirmar es que el lugar de su nacimiento está
en discusión, o es incierto, o tomar por lo sano
y leer imparcialmente la obra de Bayardo, o la
magnífica versión novelada Las dos muertes
de Gardel.
Mis saludos, 
Ricardo W. González
Revista Digital de Tango
9
Esta nota me obliga
a introducir un tema
que hasta ahora había
evitado abordar, debido
al tono con que se lleva
a cabo esta discusión.
Después de todo, se
trata de un detalle de la
vida privada de Gardel,
que no afecta a su
trayectoria artística y
mucho menos es una
cuestión nacional.
Para mí el problema aquí
no es la nacionalidad
de Gardel, sino los
métodos utilizados
para plantear esta
polémica. Si aceptamos
ciertas concepciones
sin analizar su validez,
esto afectará nuestro
razonamiento frente
a cualquier problema
(personal, político,
histórico, social, laboral)
que se nos presente en
la vida.
No es posible que se
de a las conjeturas
sin pruebas la misma
categoría que a los
elementos probados.
No es lícito descalificar
a todos los que piensan
distinto y sobrecalificar a
los que están de acuerdo
con lo que decimos.
Hay un sólo método que
nos puede dar certeza
sobre la verdad y es
el método científico.
No basta con que un
hombre de ciencia
elabore una teoría, por
más que éste tenga
antecedentes brillantes y
que la teoría resulte muy
atractiva, para darla
por válida: es necesario
que observadores
independientes
realicen experiencias
rigurosas para probar
su veracidad. No es una
cuestión de opiniones, o
de creer o no creer: es
una cuestión de pruebas
basadas en hechos. 
Carl Sagan (*) cuenta
que Johannes Kepler
tenía una teoría sobre
los movimientos de
los planetas de la que
estaba muy convencido.
Para probarla obtuvo
las mediciones más
confiables de que se
podía disponer en su
época. Resultó que había
diez mediciones que
coincidían perfectamente
con su teoría, pero...
había dos que no. Podía
haberlas descartado,
así todo encajaba, pero
se dió cuenta de que
no era lo correcto y
que, por lo tanto, su
teoría estaba errada y
la cambió, enunciado lo
que luego se conocería
como leyes de Kepler
y convirtiendose en
precursor del método
científico.
¿Y qué tiene que ver
esto con Gardel? Yo
diría que tenemos que
preguntarnos si lo que
queremos es demostrar
a toda costa que
Gardel era uruguayo
(o francés), para lo
cual vamos a ignorar
todas las pruebas que
se opongan, o estamos
determinados a llegar
a la verdad, no importa
cuál sea, analizando
todos los elementos en
juego, cada uno con su
peso específico. 
Como he dicho en
otra oportunidad, yo
considero que Gardel
nació en Francia. Para
ello me baso en las
siguientes pruebas
documentales.
1.- Partida de nacimiento
en Tolouse. 
2.- Testamento en el que
declara su nacionalidad
francesa.
3.- Fotos con sus
familiares franceses y
El Tango y las emocionesmetuera
Tango y cultura popular nº160
10
postales enviadas a los mismos.
Sobre el testamento en particular se
afirma que sería falso. No basta con
decirlo: hay que probarlo. Mientras
eso no ocurra, es un documento
válido y aprobado por la Justicia.
Existe un documento, a nombre de
Carlos Gardel, que lo da como nacido
en Tacuarembó, pero no hay una
partida de nacimiento que lo respalde.
Sobre éste hay dos interpretaciones:
1.- Los “francecistas” afirman que lo
consiguió a través de algún amigo y
su objeto era evitar ser detenido en
Francia como desertor.
2.- Los “uruguayistas” deducen
-como no pueden negar la partida
francesa- que este Carlos Gardel era
una persona distinta a Carlos Gardes,
e infieren, a partir de esa deducción,
que Gardes murió tempranamente,
cosa que no está documentada,
y crean toda una historia en la
que Gardel no sería hijo de doña
Berta, sino del Coronel Escayola, lo
que tampoco está respaldado por
elemento probatorio documental
alguno, ni siquiera fotografías con los
presuntos familiares.
A mi criterio, mientras no aparezcan
documentos que la contradigan, la
primera interpretación es la más
sencilla y lógica.
Me pregunto: si era uruguayo,
¿qué necesidad tenía Gardel de
nacionalizarse argentino? Otras
grandes figuras del tango de origen
uruguayo, como Francisco Canaro,
que presidió la Sociedad Argentina de
Autores y Compositores, Julio Sosa,
y el actual presidente de la Academia
del Tango argentina, Horacio Ferrer,
no lo hicieron. Por lo tanto, uno podría
interpretar esa actitud de Gardel
como una falta de consideración al
pueblo uruguayo. Esto dicho más
que nada para resaltar que basar la
discusión en las “faltas de respeto”
nos puede internar en un terreno
pantanoso.
Después se pueden escribir ríos de
tinta, impresa y “electrónica” sobre
supuestas conspiraciones o detalles
“sospechosos”, pero nada de eso es
un elemento probatorio. 
Pensemos en un juicio sucesorio:
¿es posible probar, con los
elementos de que se dispone, que
Gardel y Gardes eran dos personas
distintas? A mi me parece que
ningún jurado independiente lo
aceptaría. Ahora, no corresponde
calificar de “indignante” la posición
oficial, dado que la del nacimiento
en Toulouse es la única versión
oficialmente aceptada y, que yo
sepa, no existe una presentación
formal ante la Justicia para cambiar
esa versión: la polémica es sólo
mediática.
Si esto llegara a cambiar y se
aportaran pruebas serias, me
comprometo solemnemente a
retractarme. 
En un mundo en que los medios de
difusión manipulan la información,
ocultando hechos considerados
inconvenientes, resaltando cuestiones
enteramente banales para distraernos
de las importantes, o mintiendo
directamente, nuestra única defensa
Revista Digital de Tango
11
es aplicar rigurosamente el método
científico para poder determinar la
verdad, sin influencias ni concesiones.
Aquellos a quienes interese abordar
en profundidad la polémica sobre
Gardel, pueden ingresar a los
siguientes sitios, que reflejan las
posiciones de unos y otros:
“Francecistas”: 
http://www.quienesgardel.com.ar/
“Uruguayistas”: 
http://www.geomundos.com/cultura/
gardeloriental/
Espero sinceramente que los
amigos que sostienen la posición
“uruguayista” no me descalifiquen
por pensar distinto, de la misma
manera que yo mantengo mi respeto
por todos los que se preocupan por
investigar seriamente la verdad,
aunque no acuerde con algunos. 
No niego que pueda haber, en ambos
“bandos”, quienes sólo busquen
notoriedad e inventen hechos o
situaciones. Por eso insisto en el
método. 
Disentir no es faltar el respeto. 
Muchas gracias. Hasta el próximo
número.
Ricardo Schoua 
(*) Astrónomo y difusor científico
norteamericano, autor y productor
de la serie televisiva Cosmos y de
libros como Sombras de antepasados
olvidados y El cerebro de Broca.
El Tango y las emocionesmetuera
Tango y cultura popular nº160
12
Desde Rumania
Cómo el Tango cambió
para siempre mi vida
profesional y personal
Tango: esta manera
maravillosamente
adictiva de conectar
personas totalmente
desconocidas,
transformándolos en
artistas que pintan
una historia con sus
emociones en un lienzo
llamado la pista de
baile. Esto es algo
más que una simple
danza social. Puede
fácilmente convertirse
en una forma de vida.
Puede, literalmente,
traerte a la vida, y al
mismo tiempo traer
alegría a lo mundano.
¿Qué mejor manera
de desconectarte de tu
yo típico? ¿Qué mejor
manera de dejarlo ir?
¿De qué manera más
fácil puedes ser fiel a
ti mismo? En pocas
palabras, el tango es
vida.
Te reto a que leas
este artículo y te reto
a probar el tango al
menos por un mes.
¿Desafío aceptado?
El Tango de un vistazo,
¿o debería decir de una
mirada?
Mirada, en el tango,
implica hacer contacto
visual con una potencial
pareja de baile en
la misma habitación
y amablemente invitarla (si eres
hombre) o aceptarlo (si eres mujer).
Luego, los dos se unen y comienzan
a contar una historia a través de
sus movimientos corporales y
expresiones faciales. La “mirada”
tradicional también se conoce como
“cabeceo”. Esta es la manera de la
vieja escuela de invitar a una mujer a
bailar. Todavía se usa ampliamente en
las milongas, fiestas de tango donde
la gente se viste bien, se quitan sus
máscaras y simplemente disfrutan de
la música y la compañía de los demás,
mientras bailan. Pero veamos todo
paso a paso, ocho por ocho.
Mi primer encuentro con el tango fue
hace un par de meses. Dragos Roua,
quien también es un contribuyente
superior aquí en LifeHack no paraba
de hablar de tango y de la forma
en que se convirtió en un profesor
de tango. Me presentó a la magia
del tango, en un tiempo en el que
yo había perdido mi sentido de la
orientación en la vida. Creo que
todos pasamos por eso. Yo tenía
24 años en ese entonces. Yo podría
haber tenido 30, 40 o 50 - y habría
tenido el mismo efecto - el tango.
Me sentí transformada con cada
lección. Sentía alegría y felicidad en
el comienzo de la clase y una gran
tristeza cuando terminaba.
Mis primeras lecciones de tango. Mi
primer Milonga. Mi primera lección de
vida. A diferencia de otras escuelas,
estas clases se desarrollaban
rápidamente: en dos meses aprendí
lo que otros enseñan en un año.
Si hay emoción y el tiempo, ¿por
qué no acelerar el proceso? No me
arrepiento de una cosa: se abrió
una experiencia totalmente nueva.
Primeras Clases de Tango
Al final del primer mes, ya podía
hacer un par de movimientos
de Tango Nuevo (abrazo abierto,
ganchos y movimientos coquetos),
que es más acrobático de Tango
Argentino (el baile del abrazo
cerrado). Mi pareja de tango en aquel
entonces era tan nuevo como yo en
esto. También fue mi compañero de
vida. Teníamos clases dos días a la
semana, dos horas por clase. Cuatro
horas de tango por semana es más
que suficiente para mantenerte
conectado con la idea de tango. No
fue suficiente para enamorarme
del tango o para determinar que
quería más de lo que ya tenía. Y sólo
hicimos cuatro horas por semana,
porque eso es lo que mi compañero
podía hacer. Yo era dependiente de
su tiempo y disposición para bailar un
tango. Y yo quería más. Siempre he
querido más de lo que actualmente
tenía. Historia de mi vida.
La primera lección que el tango me
ha enseñado era que no se puede
tener todo lo que se quiere desde
el principio: es un proceso paso a
paso, que mejora a medida que
pasa el tiempo. Siempre y cuando
realmente lo quieras y siempre que lo
practiques. Hice todo lo que pude ese
momento. Y así…
Mi primera Milonga
Empecé en septiembre de 2013.
Yo asistí a mi primera Milonga,
tradicionalmente un evento o lugar
donde se baila el tango, a finales de
octubre. Fue una hermosa noche de
otoño, cálido y delicioso, como una
típica noche de Bucarest en octubre.
Me vestí muy bien con un vestido
negro, me maquillé y salí. Mi pareja
14
en el tango y en la vida
no quería asistir a la
Milonga. Yo no quería
darme por vencida, así
que fui por mi cuenta.
Un amigo cercano
asistió a la fiesta
conmigo, pero no sabía
bailar tango.
La milonga tuvo
lugar en un antiguo
edificio en Bucarest,
probablemente del año
1900. Todo el mundo
estaba vestido como en
una película excepcional
de los ‘60s. El aire
era fascinante. Los
hombres con trajes de
etiqueta, las mujeres
con vestidos elegantes,
esperando vulnerables
a ser invitadas por una
buena mirada de un
extraño. Una orquesta
tocaba la mejor música
de tango que he oído
nunca. Melodías del
piano interferían,
suavemente, de vez en
cuando, cambiando del
tango al vals.
Yo era una principiante,
pero podía sentir el
tango a mi alrededor.
Bailé con dos personas
esa noche, ambos
principiantes como yo.
Me sentí viva. Me sentí
como si tuviera sentido
de la orientación. Y
entonces llegó:
Mi primera lección
de vida. El Tango
transforma en todos
los niveles: personal,
mental, emocional,
profesional. Mi primera
lección de vida llegó
poco tiempo después
de haber terminado los
cursos de iniciación:
empecé a enamorarme
del tango y dejar el
amor con la persona
que supuestamente era
el “amor de mi vida”.
Cuando empezamos
a bailar tango, pensé,
“esto hará nuestra
relación más sólida.”
No esperaba que
me alejara de él. El
Tango me mostró cuan
incompatibles éramos.
Es por eso que el Tango
no es para cualquiera:
se debe estar preparado
para abrazar la realidad
que esta danza revela,
incluso si no se ajusta a
“su realidad”.
Mientras él decidió no
continuar con la clase
para intermedios, yo
opté por seguir. Me
encontré rodeada por
amigos, por música,
por la magia del tango,
por personas que
comparten perspectivas
similares y una profunda
pasión por este baile.
Se convirtieron en
una parte viva de mi
presente.
Yo no estaba destrozada
por la realidad del tango
distinta a como yo
pensaba que iba a ser.
Tuve el tango y amigos
que me apoyaron.
Una introspección En 10
Meses de Tango
El tango no implica
sólo desarrollo
personal, sino también
desarrollo profesional
y levantamiento de las
fronteras y limitaciones
auto-impuestas. Para
las mujeres, es la
oportunidad de estar
en contacto con su
femineidad interna;
para los hombres,
la oportunidad de
aprender cómo conectar
con las mujeres y
construir momentos
juntos.
Desarrollo Personal
en otras danzas y en
el Tango
Revista Digital de Tango
15
¿Suena como un cliché? Sin duda
alguna no. El tango es el desarrollo
personal en su forma más pura.
Antes de tango, hice ballet durante
muchos años. Quería alcanzar el nivel
profesional. Con el tiempo cedí a
razones independientes de mí.
El nexo común entre el tango y
el ballet u otras danzas es que te
enseña a aceptarte a ti mismo.
¿Las diferencias? Pues bien, en otras
danzas, cuando estás en el momento,
estás casi siempre solo.
El compañero tiene que dejarte de
lado en un momento determinado.
Sucede en el ballet, en salsa, en el
patinaje sobre hielo, etc.
Pero con el tango, es diferente. No te
va a cambiar de una manera en que
no puedas reconocerte mirándote
en el espejo. Te transformará. El
tango es como un amigo que amas
desde el fondo de tu corazón, pero
no encuentras las palabras para
expresarlo. Lo aceptas tal como es,
porque tenerlo en tu vida te hace
una mejor persona.
Con el tango, la persona que ves
en el espejo sigues siendo tú, sólo
que más hermosa, más sensible,
más humana, más emocional.
De repente te das cuenta de que
no has cambiado, sólo mejorado
significativamente. Con el tango, se
aprende a (a veces literalmente) a
cerrar un ojo y olvidar el pasado o el
futuro: sólo el momento importa.
Nadie te va a aplaudir porque todo el
mundo está ocupado disfrutando de
su momento. Compartes la felicidad
con otro ser humano, ya sea un
total desconocido o un amigo. La
pista de baile es este lugar mágico
donde el tiempo se detiene. No es
un escenario vacío: todo el mundo
está pintando su historia de amor
y vulnerabilidad, de emociones
ancestrales compartidas. Tu corazón
no sangra. Tu corazón sonríe.
El Tango te enseña a sentir el
presente con todos los músculos de
tu cuerpo. Te enseña que puedes ser
graciosa, que puedes aceptar a otras
personas en su espacio personal, que
puedes dejarte ir y estar en el mismo
momento. ¿Y lo mejor? No estás solo
en ese momento. Compartes
el momento con otra persona.
Cuando el momento se ha ido, no
estás perdida: te encuentras en la
siguiente pareja, en la siguiente
historia de amor de 3 minutos. Y
siempre hay alguien que te tomará
de la mano, para darte las gracias
por ser parte de su momento
también, y te llevará de vuelta
a su asiento.
¿Lo mejor en el tango? Abrazos
genuinos gratis.
Desarrollo Profesional en Tango
Creo que el tango también nos puede
enseñar lecciones importantes en el
desarrollo profesional. Esto es lo que
aprendí después de 10 meses:
1. ¿Mucha competitividad? - Cuando
“trabajas” con alguien y compartes
el momento, aprendes a ser menos
16
competitivo con la
otra parte. No hay
ninguna razón para
ser competitivos
con la persona que
es una presencia
complementaria en tu
vida. Podría ser una
simple pareja de tango,
o podría ser fácilmente
un socio de negocios.
No hay punto en ser
competitivo con los
demás, de verdad. Sólo
tienes que competir
contigo mismo.
Recuerda: ¡Eres tu
mejor amigo y tu peor
enemigo!
El Tango me ha
enseñado cómo
ahorrar tiempo, dinero
y energía. Y guardar
amistades.
2. Se necesitan dos para
el tango - sí, la idea de
que necesitas apoyo y
no puedes hacerlo todo
solo es otra importante
lección aprendida. En
algún momento, incluso
si comienzas por tu
cuenta, necesitas un
compañero de equipo,
necesitas una segunda
opinión. Incluso en un
one-man-show, todavía
necesitas amigos y
familia a tu lado.
El Tango me ha
enseñado a ser más
agradable con mi
familia a valorar mis
amigos: aquellas
personas que me aman
incondicionalmente,
incluso cuando no saben
cómo demostrarlo. ¡El
Tango me ha enseñado
a sentir el calor de los
demás!
3. No es todo acerca
de los negocios - es
necesaria la interacción
humana. No se puede
hacer negocios sin
socializar. Lo social
es importante,
especialmente fuera
de sus círculos
profesionales. ¿Por
qué? Porque después
de todo, su negocio
está hecho con la gente
común, por lo que no
tiene que rodearse de
personas influyentes.
La gente normal que
no comparte la misma
experiencia profesional
que tí puede ser justa,
también. Vas a aprender
cómo interactuar
con cualquier tipo de
personas.
El Tango me ha
enseñado cómo
comunicarme mejor con
los demás.
4. La diversidad es
buena - es decir, al
igual que te ayuda a
convertirte en un mejor
bailarín si bailas con
diferentes personas,
también ayuda a ser
un mejor hombre de
negocios (o mujer, para
el caso) si diversificas
tu vida profesional. Si
tienes un negocio que
va muy bien, trata de
añadir un producto,
servicio diferente
o incluso iniciar un
segundo negocio en otro
lugar / industria.
El Tango también
me enseñó que la
diversidad no le dejará
caer en el aburrimiento.
5. Un paso fuera de
tu zona de confort -
Esta es la lección más
importante de todas.
Sí, el tango te enseña
a hacer eso. Hay tantos
estilos de tango como
bailarines. Y cada vez
que bailas con una
nueva pareja, es un
paso fuera de tu zona
de confort. Cada vez
que intentas un nuevo
movimiento o un nuevo
abrazo, es un paso
fuera de tu zona de
confort.
Como empresario,
tienes que salir de
tu zona de confort y
aceptar el reto. Esto
es lo que tiene que ver
con la evolución. Todos
tenemos las semillas de
la evolución plantadas
en nosotros, ¿por qué
matan a la planta antes
incluso dándole la
Revista Digital de Tango
17
oportunidad de crecer? Reinvención
y transformación suceden en un
continuo que está lleno de desafíos.
No hay zona de confort en la
carretera entre el punto A y el punto
B, siempre hay algo impredecible
por ahí, incluso si haces el viaje cien
veces, una y otra vez.
¿Qué sucede cuando tomas
un descanso del Tango?
Esta es una pregunta difícil. Nunca
es fácil tomar un descanso de las
cosas que te gustan, pero nos
sucede a todos.
Es un sentimiento de soledad
difícil de describir. No imagino el
tango 40 horas por semana. Ahora
actualmente bailo alrededor de
10 horas por semana, en prácticas
(lugares de práctica de tango, de
formato más informal que la milonga)
y una milonga / semana. Tengo una
rutina de baile que practico en casa
o en el parque de unos 60 minutos
/ día, la combinación de pasos de
tango (los que puedo hacer por mi
cuenta), el ballet y la gimnasia.
El momento de tomar un descanso
de la rutina de baile, se mostrará
de inmediato en tu cuerpo y tu
estado emocional.
Bailar y bailar el tango en concreto
tiene que ser hecho con regularidad.
Creo que lo mismo se aplica con las
empresas y con la vida en general:
para tener éxito en las cosas que
haces, es necesario tener una cierta
ética y los principios que mantener
de forma regular, sin excepciones.
Además, la práctica y un horario
regular hace al crecimiento.
Establecimiento de objetivos
y remodelación de tu vida
Estas dos están entre las lecciones
más valiosas de la vida que un baile
me ha enseñado nunca. Fijar metas
nunca ha sido lo mío y me he dado
cuenta que las personas suelen
tener problemas con distribuir su
trayectoria personal y profesional
en hitos alcanzables.
El Tango me enseñó a remodelar mi
vida y añadir valor a la misma, cómo
mantener lo que importa y dejar de
lado todo el equipaje innecesario
(que tendemos a traer a cada nueva
relación que empezamos - personal
o profesional). Empecé a establecer
metas para mí misma en la realidad
proporcionada por el tango: la de la
interacción humana. Esto es lo que
sucedió:
1. Me di cuenta de que no puedo
vivir sola, me gusta decir buenos
días o buenas noches a alguien.
Vivir en un piso por mí misma no era
beneficioso. En lugar de obtener más
información y socializar más, empecé
a aislarme en todos los aspectos.
Mi negocio sufrió tanto como mi vida
social. Comenzó a ser doloroso bailar
tango e interactuar con la gente
en lugar de ser feliz y disfrutar del
momento. Después de las lecciones
proporcionadas por el tango, me
mudé al centro de la ciudad en un
piso compartido. Con un compañero
de piso.
2. Me di cuenta que no estaba en
contacto demasiado con mi lado
femenino. Yo sólo lo activaba de vez
en cuando durante el tango. Esto
sucedió debido a mi modo
18
Roxana
Fuente: http://www.lifehack.org/
articles/lifestyle/how-tango-forever-
changed-life-both-professionally-
and-personally.html
de negocio, en el que yo estaba
sola. Era difícil separar la parte
comercial del lado vulnerable en el
tango. En algún momento, no pude
bailar incluso correctamente y esto
se convirtió en una gran frustración.
Entonces comprendí que necesitaba
un descanso para ordenar mi vida en
orden: conseguir socios de negocios,
formar un equipo, no hacer todo por
mí mismo. La idea de “tomar dos
para bailar un tango” se convirtió en
una solución de negocio claro para
mis luchas.
3. Me di cuenta que estaba
demasiado atraída por la perfección.
Recuerdo que un blogger - amigo
mío - me dijo una vez que “Perfecto
es el enemigo de conseguir hacer
cosas”. Al igual que en el tango, sólo
tienes que dejarte llevar y disfrutar
del momento: no bailas para que sea
perfecto, bailas para sentirse libre y
expresar tu verdadero yo. Dejé de
tratar de dar forma a mi vida para
ser perfecta y establecer mis metas a
ser tan imperfecta como sea posible.
El Tango cambió mi vida de una
manera personal y profesional,
probablemente más que cualquier
otro tipo de danza o arte. Desafió y
me sigue desafiando a convertirme
en una mejor persona, a abrirme,
a no tener miedo de hacer las cosas
en mi propio ritmo. Me ha enseñado
cómo todo es adaptable y a revalidar
la idea de que las cosas que se
hagan con pasión sobre una base
regular pueden crear momentos
maravillosos. Todo lo que necesitas
hacer es permanecer fiel a ti mismo
y conquistar todos los desafíos con
un corazón abierto.
¿Cuáles son mis retos,
te preguntarás?
1. Aprender Tango Argentino de
la manera correcta (en el abrazo
cerrado - una conexión más íntima
entre los compañeros), ahora que
tengo lo que se necesita para bailar
Tango Nuevo.
2. Encontrar un compañero de tango
estable y viajar por el mundo para
bailar juntos, enseñar a la gente todo
acerca del tango (mi plan de 5 años)
¿Cuáles son los tuyos?
PD: Si alguna vez vas a Bucarest,
Rumania y quieres probar el tango,
ponte en contacto conmigo y te
conectas con la gente adecuada.
Revista Digital de Tango
19
https://www.youtube.com/watch?v=6puWYbxfmbs
Documentales / Testimonios:
Alberto Castillo el cantor de los 100 barrios porteños
Ánima Buenos Aires
https://www.youtube.com/watch?v=G8-7z3uJWug
“Una película que revela el alma de Buenos Aires, a través del humor y la sutil mirada
de los más destacados artistas de la animación y la gráfica argentina”
Dirección General: María Verónica Ramírez
Una producción de Caloi en su Tinta
Música:“Farra”de Gustavo Mozzi & Orquesta Matiné
20
LOS CLICHÉS DEL TANGO (*)
El Tango, como expresión
popular, ha sido, en su
momento, duramente
censurado por las elites
dominantes, especialmente
en épocas de gobierno
autoritario y extranjerizante
(por ejemplo prohibición
de términos lunfardos y
determinadas imágenes
y temáticas) con evidente
propósito de vaciamiento
cultural, cuando querés
someter a un pueblo tratás
de quitarle sus insignias y
socavar su identidad.
También, y hasta la fecha, el
Tango ha sido injustamente
descalificado con clichés
tales como: prostibulario,
compadrito, triste, machista,
lamento del cornudo, y una
larga lista de etcéteras…
Hay otros clichés, asimismo,
que si bien no implican
una descalificación, no se
compadecen con la verdad,
como el supuesto origen
negro del género. Yo pienso
que la incesante repetición
de lugares comunes e
inexactos respecto de
la naturaleza del Tango
obedece a varias causas,
entre las cuales podríamos
aislar:
a) La tendencia por parte de
muchos lectores de pensar
que porque algo está
escrito en letras de molde
es verdad.
b) la pereza y facilismo
de muchos autores que
se limitan a repetir lo ya
escrito, reemplazando a
la investigación y aún el
mero razonamiento por
la más cómoda tarea de
recopilación.
Si a lo antedicho le
agregamos algunas gotas
de mala intención y otras
de estupidez, la ecuación
cierra.
Uno de los pilares de
mi tarea de difusión
y esclarecimiento es
desmitificar algunos
conceptos sobre el Tango,
erróneamente enquistados
en el imaginario popular
y que tanto daño hacen a
la tanguedad al desvirtuar
muchos aspectos del
género, en especial frente
a los neófitos, que son
mayoría… SÓLO SE AMA
LO QUE SE CONOCE,
y mi bandera es, desde
hace tiempo, FOMENTAR
EL CONOCIMIENTO DEL
TANGO, más allá de un
baile que puede resultar
más o menos exótico, más
allá del encuentro semanal
de miles de bailarines,
convocados por un abrazo
sin obligatorias implicancias.
Lamentablemente muchos
escritores –no me refiero
a los historiadores e
investigadores, que
suelen producir excelentes
ensayos que en general
no llegan al común de la
gente- se repiten hasta el
hartazgo describiendo la
milonga según antojadizas
descripciones sin ir más
allá, porque ir más allá
implica trabajo, estudio,
reflexión... y ellos prefieren
optimizar la relación costo-
beneficio. Es que les
resulta trabajoso ir más
allá de las fronteras de las
referencias obvias. Por mi
parte, y a título personal
siempre he preferido el
camino legítimo, evitando,
escrupulosamente, los
atajos.
Yo creo que los escritores
serios nos deben un libro
que arroje luz sobre estos
clichés, en forma didáctica
y amena, poniendo negro
sobre blanco rótulos
que no por repetidos
resultan veraces. Digo
escritores serios,
dejando de ex profeso
fuera de la cuestión a
algunos “escritores
milongueros” que pasean
su imagen patética por
nuestros bailongos,
borrando con el codo lo
que escriben con la mano,
a poco que uno los vea
Revista Digital de Tango
21
actuar en ese ámbito; estafando a los
desprevenidos con textos edulcorados
y caprichosos, que brindan una lectura
absolutamente distorsionada de la
realidad y naturaleza del Tango. También
excluyo a unos cuantos “escritores
consagrados” que aprovechan la
volada y producen textos impresentables
haciendo casi inevitable referencia
a la figura consular de Don Carlos
Gardel. No, de ninguna manera me
refiero a estos impúdicos fabricantes
de refritos.¿Cuándo se escribirá
este libro tan necesario? ¿Quién lo
escribirá? Mientras esperamos a ese
autor y a esa obra, permítaseme producir
este artículo, aunque sea a manera de
aperitivo.
En mérito a la brevedad (aún así
descreo que más del 10% de los lectores
lea esta nota en su totalidad) nos
referiremos tan sólo a tres de los clichés:
Tango Prostibulario, Negro y Compadrito.
 
Vamos, entonces, al análisis
de estos clichés:
TANGO PROSTIBULARIO
Sobre los antecedentes prostibularios
del Tango, no debe descartarse que,
seguramente muchas de las primeras
piezas del género fueron concebidas en
ese ambiente, pero hubo otros lugares
y otras ocasiones… es más, resultaría
insostenible la afirmación de que los
músicos populares rioplatenses sólo
trabajaban en casas de tolerancia.
Es cierto que durante las dos últimas
décadas del siglo 19 y aún durante
la primera del siglo 20, la población
argentina registraba una mayor
proporción de hombres, a resultas de
que la corriente inmigratoria registrada
en esa época estaba integrada por
masculinos que venían en busca de
nuevos horizontes, dejando atrás –en
una Europa asolada por el hambre y las
guerras- a sus novias y a sus esposas,
que muchos casos jamás volverían a ver.
Así, para satisfacer las necesidades
sexuales de estos hombres “solteros”,
se hizo evidente la necesidad de crear
burdeles, y para trabajar en ellos
se “importó” a mujeres francesas,
españolas, italianas, polacas, alemanas.
Pero la demanda fue superior a la
oferta, de modo que en esos lugares
se formaban largas filas de hombres
esperando ser atendidos, de modo
que los patrones pensaron en divertir a
la clientela contratando músicos para
amenizar la espera, generalmente tríos
formados por guitarra, flauta y violín,
aunque no era raro que con estos
instrumentos alternaran el arpa, el
mandolín, la armónica y aún el clarinete.
Estos primitivos conjuntos ejecutaban
la música en boga en ese momento:
polcas; mazurcas; habaneras, valses,
guajiras y chotis.
Con el tiempo la polca devendría en
chamamé; la mazurca en ranchera y la
guajira en milonga, que posteriormente,
junto a la habanera, quizás con un toque
de africanismo (esto es discutible),
alumbraron los primeros tangos. 
A medida que el Tango fue teniendo más
y más aceptación -y esto fue bastante
rápido- comenzó a escucharse
(y bailarse) no sólo en los
“peringundines” sino también en salones
como Las Carpas de la Recoleta, el
Café Tarana luego conocido como lo
de Hansen, El Kiosquito, El Velódromo,
el Tambito, la Glorieta, El Pasatiempo
y Tancredi. En estos lugares el pueblo
22
porteño pudo hacer gala de su agilidad y
elegancia con sus cortes y quebradas.
Los “niños bien”, por su parte, quisieron
imitar a las clases bajas, quizás por
algo de esnobismo y espíritu de
aventura. Algunos se atrevieron a visitar
los peringundines; otros optaron por
establecer sus reuniones en casas
donde alternaban los momentos de
música con los picantes momentos que
les proporcionaban “mujeres de la vida”.
Así tomaron notoriedad lugares como
lo de María La Vasca, lo de La Parda
Adelina o lo de la Gringa Adela
Avanzada ya la primera década del siglo
20 el Tango seguía siendo considerado
música prohibida, prostibularia, a pesar
de que en 1904 el bailarín Casimiro
Aín actuó en el Teatro Ópera junto a su
esposa Marta. También de las filas de los
famosos de aquel entonces comenzaron
a salir grandes bailarines, como Jorge
Newbery, Florencio Parravicini, Vicente
Madero Álzaga y Ricardo Güiraldes.
No podemos omitir el papel que el
modesto organito callejero tuvo en la
difusión del género. Este instrumento
mecánico, al parecer originario de Italia,
llegó al país a mediados del siglo 19
y consistía en un cilindro con púas,
movido por un manubrio, que produce la
percusión en una serie de cuerdas que
representan determinadas notas, todo
ello encerrado en una caja. Podían ser
pequeños, transportados por un hombre,
colgando de su cuello, o en carritos
empujados a mano, o tirados a caballo,
cuando eran muy grandes, en forma de
pianos.
A comienzos de siglo había, en
Buenos Aires, talleres especializados
en la construcción y reparación de
organitos. En estos talleres también se
preparaban los cilindros. Este sistema
requería conocimientos musicales para
la selección y adaptación de las obras,
teniendo en cuenta las limitaciones de
notas.
Los organitos durante las postrimerías
del siglo 19 y las primeras décadas del
20 conquistaron las calles de la ciudad,
sobre todo en sus arrabales, trayendo
alegría a la gente de los barrios, ya que
era la única forma de reproducción
de música, Los organitos trajeron el
Tango a los zaguanes, las plazas y
hasta en los lugares cerrados, cuando
las restricciones económicas impedían
contratar músicos.
De lo antedicho se desprende que
el Tango no sólo vio la luz en los
prostíbulos. También se tocó en
los circos, teatros, plazas ¡y hasta
en reuniones sociales y, porqué
no, familiares! Y guste o no a los
sostenedores de la “teoría prostibularia”,
fue ejecutado y grabado incluso por
bandas militares y municipales.
¿Por qué, entonces, este empeño en
enunciar una relación bi-unívoca entre
tango y proxenetismo?  Yo pienso
que, entre otras cosas, se trata de
una cuestión marketinera… resulta
mucho más atractivo vender un Tango
fuertemente enraizado en lo prohibido,
con una fuerte impronta sexual, que decir
que nació en el comedor de la casa de
Doña Eulalia. Es mucho más novelesco.
No por algo, un escritor como Mario
Benedetti dice, en su libro La borra del
café:
“Cuanto mejor se lleve en el baile (de
tango) la pareja, cuanto mejor se amolde
un cuerpo al otro, cuanto mejor se
correspondan el hueso del uno con la
tierna carne de la otra, más patente se
Revista Digital de Tango
23
hará la condición erótica de una danza
que empezó siendo bailada por rameras
y cafishios del novecientos, y que sigue
siendo bailada por el cafishio y la ramera
que unos y otros llevamos dormidos en
algún rincón de las respectivas almitas y
que despiertan alborozados y vibrantes
cuando empiezan a sonar los acordes de
El Choclo o Rodríguez Peña”.
Muy poético, pero, a mi juicio, inexacto.
NO HAY PEOR MENTIRA QUE UNA
VERDAD DICHAA MEDIAS.
TANGO NEGRO
Unas palabras sobre el supuesto origen
negro, y específicamente candombero
del Tango: el estudioso tipógrafo
uruguayo Vicente Rossi, de quien Jorge
Luis Borges llegó a decir “este ahora
inaudito y solitario Vicente Rossi, va a ser
descubierto algún día, con desprestigio
de nosotros sus contemporáneos
y escandalizada comprobación de
nuestra ceguera... algunas de sus
páginas perdurarán famosamente en
las antologías”... Este autor, en su libro
“Cosas de negros”, publicado en 1926,
afirma, rotundamente: 
“El vocablo TANGO sonó en el Río de
la Plata desde los tiempos lamentables
de la colonia. En esa época decir “los
tangos de los negros” refiriéndose a
los tambores de los negros, se hizo
equivalente a decir “los bailes de los
negros”. Al decir “tangos”, englobaban
local, instrumentos y baile, de allí viene el
famoso Tocá Tangó, cuando invitaban a
reunirse para candombear... y llegamos
a 1898, cuando se baila la primera
milonga (¿o tango?) en escenarios del
Plata, durante una visita a Montevideo
del famoso Circo de los Podestá, sin que
nuestro Tango haya contado entre sus
homónimos anteriores ningún  pariente,
ni lejano”.
Por su parte, el antropólogo Norberto
Pablo Cirio, del Instituto Nacional de
Antropología, explica: “es conocida la
raíz negra de la palabra TANGO, aunque
resta probar la incidencia negra en la
gestación de esta música, si es que
la tuvo. Aunque existe en el repertorio
tanguero una profusa producción
de autores afro descendientes (11
compositores con un total de 277
obras), resulta sintomático que ninguna
trate sobre la “negritud” o, lo que es lo
mismo decir, todas las obras tangueras
que expresan algún vínculo con lo afro
argentino, corresponden a autores
blancos”.
Una reflexión adicional, y esta de
mi cosecha, si estimaciones (algo
optimistas) arrojan un total de
aproximadamente 15.000 piezas
tangueras, las 277 obras referidas por
Cirio no llegan a representar el 2%
de las mismas.
No obstante lo señalado, Héctor y Luis
Bates (no eran hermanos), en su libro
“Historia del Tango”, señalan que el
Tango tiene:
de la Habanera, la línea melódica
sentimental y la fuerza emotiva.de la
milonga, la coreografía.del candombe,
el ritmo.
Sobre lo antedicho, cabe aclarar que, de
la misma forma en que la aparición de la
escritura marca el límite entre Prehistoria
e Historia, casi todo lo que se diga
acerca del Tango en sus orígenes en el
plano estrictamente musical, es motivo
de controversia, por la sencilla razón de
que en la etapa inicial, precursora, las
24
obras musicales que podrían definirse
como tangos surgían de instrumentos
solistas, se improvisaban, y eran
sus propios autores, en su mayoría
“orejeros”, vale decir, totalmente
ayunos de conocimientos musicales
formales. los encargados de ejecutarlas
y difundirlas. Lo hacían dentro de su
limitado radio de acción y raramente
sucedía que otro músico, copiándolas de
oído, las llevasen a otros lugares.
Estas composiciones raramente pasaban
al pentagrama. Pero tomando en cuenta
exclusivamente las obras registradas
y publicadas, resulta evidente que la
incidencia negra en la música tanguera,
resulta prácticamente imperceptible. Es
más, sostengo que el término Tango
aplicado a nuestra música ciudadana
no viene del vocablo negro sino, por
extensión, del Tango Andaluz que
desembarcó en los teatros de Buenos
Aires, en el marco de la zarzuela, a
posteriori de la caída de Rosas, en 1852.
 
TANGO COMPADRITO
Entrando de lleno en la historia del
Tango, haremos una primera afirmación:
Más allá de las distintas teorías sobre
las razones de orden sociológico
que dieron origen al gotán, no caben
dudas acerca de que el avance de esta
incipiente forma musical se dio desde la
periferia (tanto social como geográfica)
de la ciudad de Buenos Aires. El camino
a recorrer fue arduo y lento, comenzó
durante la década iniciada en 1870,
hasta su aceptación por las clases altas,
a regañadientes, a partir de, digamos
1910/1915.
El tango no sólo implica una mixtura de
ritmos, de géneros musicales, sino que
también implica un hibridaje de clases
sociales, de pautas culturales, de objetos
de interés... Dice Ernesto Sábato: 
“Los millones de inmigrantes que se
precipitaron sobre este país en menos
de cien años, no sólo engendraron
esos dos atributos del nuevo argentino,
que son el resentimiento y la tristeza,
sino que prepararon el advenimiento
del fenómeno más original del Plata:
el tango... que ha sido sucesivamente
reprobado, ensalzado, satirizado y
analizado, pero del cual Enrique Santos
Discépolo da la definición más entrañable
y exacta: Es un pensamiento triste que
se baila... Pero si es cierto que el tango
es un producto del hibridaje, es falso que
no sea argentino, ya que, para bien o
para mal, no hay pueblos platónicamente
puros, y la Argentina es (a nivel social), el
resultado, muchas veces calamitoso, es
verdad, de sucesivas invasiones... Negar
la argentinidad del tango es un acto tan
patéticamente suicida como negar la
existencia misma de Buenos Aires”
Si bien el padre del tango, el tanguillo
andaluz, llega a los teatros porteños
desde España, no es menos cierto que
la madre del tango, la milonga, viene
desde la campaña, junto a la payada...
ambos se encuentran en el suburbio...
donde conciben al Tango que, cuando
ya esta en condiciones de hacer
camino, llega a Buenos Aires, donde es
rechazado por las clases media y alta...
y es recién a partir de la aceptación del
nuevo género por la sociedad europea,
que es recibido, con bombos y platillos,
por el “tout Buenos Aires”...
Este contacto entre payada y tango
es explicable, pues en muchos cafés
porteños, luego de escucharse
la orquesta, un poco más allá de
medianoche, tallaban los payadores,
que cantaban hasta la madrugada. Dice
Revista Digital de Tango
25
José Gobello, fundador y presidente de
la Academia Porteña del Lunfardo:
“El campo estaba demasiado cerca del
centro y el tango, por muy centrero que
fuera no podía ignorarlo... ¿Centrero o
arrabalero? Caray... el arrabal estaba
en cualquier conventillo del centro. El
primer tango canción, “La morocha”,
más que tango cuplé, pero de todos
modos tango, es campero, aunque de
un campito próximo al puerto. El tango
canción es una prolongación del canto
criollo. Tiene al menos eso de genuino
el tango campero. Literariamente nunca
alcanzó la fuerza del tango arrabalero
(Viejo rincón), ni la belleza del tango
urbano (Sur, La última curda). Sus
mejores páginas, realmente muy bellas,
pertenecen a un estado intermedio entre
el tango campero y el tango urbano, un
escenario de muy ardua localización
geográfica, por donde Manzi (Tapera,
Milonga triste) y Homero Expósito
(Trenzas, Yuyo verde), se desplazan
cómodamente.
Entre el paisaje campero y el urbano
existía un territorio intermedio, marginal,
si se lo mira desde el centro de la
ciudad, este era el arrabal, el
mundo del compadrito. Cuando
llegó el alambre de púas limitando
las grandes extensiones, cuando la
tierra comenzó a repartirse entre los
poderosos, a menudo beneficiarios
del poder de turno, parte del
gauchaje comenzó a desplazarse
hacia la ciudad, habitando, en
general, zonas suburbanas... el
gaucho aporteñado comenzó a
denominarse, a si mismo compadre,
y sus descendientes fueron llamados
compadritos, el compadrito siguió,
como su antecesor, el gaucho,
rindiendo culto al coraje. Pero la
existencia cotidiana no le permitía,
como había ocurrido con aquel, poner a
prueba su potencia en el combate con
el semejante, o con la naturaleza. Para
curarse con el desahogo de la hombrada
nació la provocación, pero esto no
conformó su naturaleza, de ahí su
tristeza oscura e indescifrable, mezcla de
arrepentimiento personal y resentimiento
social, que halló su expresión en el tango.
Fue en el arrabal, en la barriada, donde
creció su destino castigado. El arrabal,
siendo la confluencia de dos fuerzas,
la rural –que pugnaba por entrar- y la
ciudadana –que pugnaba por salir-,
retenía al débil, que hallaba en sus aguas
turbias el modo de subsistir”.
De modo que en el Tango tal como lo
conocemos, el compadrito del arroyo
no influyó más que el inmigrante del
conventillo. Precisamente el Tango es
producto de dos vectores, dos fuerzas
formidables, irresistibles, una venía
desde la periferia geográfica. de la mano
del compadrito; la otra venía desde
el corazón mismo de la ciudad, de la
mano del inmigrante y, por qué no, del
oriundo de la capital. Seguramente
se encontraron en el arrabal, de ese
vernáculo big Bang nació el Tango
urbano.
(*) Este texto incluye material difundido
en mis seminarios dictados durante los
años 2009 a 2011 en distintas tribunas
de Argentina y el exterior.
En otras notas, exploramos al Tango
como lamento del Cornudo (nota del
mismo nombre) y su supuesto carácter
triste (nota titulada “Spleen”). A su debido
tiempo escribiré un artículo sobre el
supuesto carácter machista del Gotán.
Ángel Mario Herreros
26
El Tango
y el
genocidio
cultural
Sin lugar a dudas, el pueblo
argentino generó una identidad
clara y definida, pero pareciera
que reniega de ella. Han surgido
diversas expresiones musicales,
pero ciertamente el tango es lo
que nos representa en todo el
mundo como música argentina.
Buenos Aires es la ciudad a la que
mas tangos se le han dedicado,
pero paradójicamente no es el
lugar donde más se escucha el
género. Sino mas bien que se
reniega de él.
Cada año se realiza el Festival
y Mundial de Tango de Buenos
Aires, y las plazas hoteleras están
colmadas y nuestros chicos,
siguen sin conocer el TANGO
como CULTURA GENERAL dentro
de la Educación Nacional. Somos
reconocidos mundialmente por
este género rioplatense, pero
sin embargo en Literatura no se
menciona siquiera un solo autor,
en Música no se toma como
género musical, ni se mencionan
Troilo, Pugliese, etc. Se enseñan
algunos pasos de folclore pero
no se enseña ni el caminar del
Tango. Tampoco está en Historia
Argentina. ¿Cuántos chicos mas
van a desconocer su identidad?
El TANGO es ARGENTINO pero
nuestros chicos aprenden la
cultura de otro país
La historiadora y periodista Nélida
Rouchetto, nos explica cómo fue el
proceso de lesión cultural que se
deflagró en la década del sesenta:
“A fines del 50 y en la década
‘nefasta´del 60. La grabadora
RCA Victor envió un nuevo
gerente extranjero, un tal Ricardo
Mejías, para que se ocupara de
destruir con total impunidad el
material original (las matrices)
de la música argentina (tango y
folclore). Este señor inventó la
llamada ‘Nueva Ola’, elenco al
que ingresaban sólo aquellos que
aceptaban las reglas del juego”.
“Con un estudio a fondo de
‘mercado’ fueron consumando
el ‘genocidio cultural’, al
amparo, además, de la desidia
gubernamental cuando se trata de
la Cultura de nuestro pueblo”.
“Esa gran industria musical digitó
un proceso de desmantelamiento
de la música argentina (tango
y folclore). En 1967 con el gran
cómplice en la persona del director
general de Radiodifusión Federico
Frischnecht, desde su despacho
en Radio Nacional (entonces
en Ayacucho 1547) eliminó los
elencos estables de las emisoras
oficiales (cuyas ondas cubrían todo
el país), no por onerosos, sino
Revista Digital de Tango
27
porque ejecutaban tango y folclore
por propia elección, sin el aval de
las grabadoras ni de las empresas
gráficas de ediciones musicales.
Al mismo tiempo que borraban
la imagen del intérprete en
contacto con su público, quedaba
despejado el terreno radial para
una discrecional ‘dictadura del
disco comercial’ manejada por las
empresas”.
En la década del cincuenta,
entre las direcciones artísticas
y comerciales de las radios,
con las empresas comerciales
de la música (Editoriales y
grabadoras) presionaban a los
artistas para su control en los
temas. Aceitado el proceso, en
1967, decretaron el despido
en masa, sin indemnización,
de músicos, cantores, actores,
libretistas, dejando acéfalas todas
las radios oficiales. Oportuno y
barato para privatizarlas. En el
período (60/67) fue tal el abuso
de “atenciones” por pasadas
radiales a los técnicos de cabina,
los conductores de programas y
promotores publicitarios, que al
no poder justificar esos gastos,
debieron facturarlos, por las
exigencias del control económico
de las casas multinacionales (ej.
CBS), así fueron desplazando del
conocimiento “popular” la música
argentina: Tango y Folclore.
“En connivencia con las agencias
publicitarias, se controlaban
las 24 horas del día. Con el
colmo de que empleados de las
empresas actuaban dentro de las
emisoras organizando programas
musicales, asistiendo a los pasa-
discos que tenían programas
propios, y se llegó a la prebenda
también entre los operadores
de las radios (habrá que aceptar
alguna excepción) para que en los
‘baches’ incluyeran el disco de la
promoción”.
“Así, el disco se convirtió en el
competidor desleal del intérprete
en vivo, y esto se extendió a
todos los géneros (tropical, jazz,
español, italiano, boleros, etc.)
Se generalizó también la
corruptela al “fabricar” autores e
intérpretes que fueron deformando
la sensibilidad de nuestro público”.
“Agreguemos que después, como
si esto fuera poco, adquirieron
importantes y antiguas Editoriales
de música para su vaciamiento,
con el propósito de anular
repertorios artísticos arraigados
con prestigio.
Ejemplo: La grabadora Philips
compró todo el repertorio de Julio
Korn (que actualmente fusionada
es Korn-Interson-Warner/Chappel
Music Inc.) y no editó más temas
de música argentina (salvo la
excepción –como de contrabando-
cuando la gerencia estuvo a cargo
de Nélida López French, quien
pensaba que era una mínima
conservación de la creación de ese
momento-1970 al 85”.
28
El hecho de destruir todas las
matrices de tango y folclore es,
en si mismo, un acto criminal que
fue “adoctrinando” culturalmente
a un pueblo para luego someterlo.
En esos años sobrevolaba el
“fantasma comunista” y, con esa
buena excusa, el imperio del
norte, se instaló prácticamente en
toda América Latina, derrocando
gobiernos democráticos, ante el
inminente “peligro rojo”.
No solo se trataba de un
copamiento cultural y de
costumbres sino un plan
específico de desindustrialización
y dependencia ante los grupos
económicos, generando una deuda
externa fraudulenta, que resultó
en una dependencia absoluta
de los organismos de crédito
internacionales.
Lo alarmante y verdaderamente
grave, es que se instaló en la
mente del pueblo argentino la
idea que todo lo que venía de
afuera era lo bueno, lo actual,
lo “moderno”, y lo nuestro era
antiguo, decadente, obsoleto. A
punto tal que se entendió que el
tango era “música de viejos” y el
folclore era para los “cabecitas
negras” . Incluso era popular
el dicho, que el tango era el
“lamento del cornudo”.
Ciertamente el plan fue contra
toda la cultura nacional aunque los
mas atacados fueron el tango y el
chamamé, particularmente porque
querían instalar que la Argentina
no tenía “música alegre o
divertida”. Y sabemos claramente
que el chamamé de por sí, lo
es. Y el tango tiene infinidad de
tangos “alegres o divertidos”
(por supuesto excluidos de la
difusión). Había que instalar la
idea que el chamamé era vulgar
y grosero y para ello se nutrieron
de personajes como el “soldado
chamamé”.
Con asombro observo
expresiones de ferviente apoyo
al “rock nacional”, como si éste
fuera un género autóctono, o
propio. Incluso se ha llegado
al contra sentido de decir
que es originalmente nuestra
música. Creo que la expresión
“rock nacional”, es como decir
“tarantela alemana” o “candombe
paraguayo”.
El rock es originario de Estados
Unidos, y mal puede existir un
“rock nacional”, sino que éste es
nada mas y nada menos que el
mismo género estadounidense,
con ligeras adaptaciones, y con
obras compuestas, por autores
argentinos. Pero componiendo un
género musical foráneo.
Se han elaborado las excusas más
rebuscadas, a fin de encontrar
el “justificativo” a semejante
agravio cultural, y lo peor es que
fue aceptado voluntariamente por
gran parte de la población. Una de
las excusas más increíbles es la
Revista Digital de Tango
29
30
de decir que “el arte no tiene fronteras”, o
que “no existe la música nacional”, o que “
la música es patrimonio de la humanidad”.
Todas conceptos verdaderamente ciertos,
pero que nada tienen que ver con lo que
ha pasado, y con la agresión brutal que ha
tenido nuestra música y por cierto el daño
que ha sufrido.
El plan fue sistemático y preciso. Hoy se
festeja St Patrick’s Day, o Halloween, y
los locales de comidas rapidas (Fast Food)
están repletos de gente, y de chicos que
se envenenan a cambio de la “cajita feliz”.
No me imagino a un andaluz renunciando
al flamenco, o a un mexicano abdicando
de la música ranchera. Pero he visto a
muchísimos argentinos renegar del tango
y del folclore.
Los medios proponen a los Wachiturrros, o
la cumbia villera, mientras el mundo viene
a Buenos Aires a nutrirse de tango. Algo
no anda bien.
Alguien dirá: “La gente no consume tango,
por eso no hay tango en la televisión”. Es
“anti comercial”.
Nélida Rouchetto, lo definió con claridad:
“Son los anticuerpos culturales”.
Y es verdad, tantas dosis de “anti tango”
hay generado anticuerpos, en contra
de nuestra propia cultura, y nos hemos
convertido en los más acérrimos enemigos
de lo nuestro.
Perder la identidad es lo peor que puede
pasarle a un pueblo, pues sin identidad
no podemos construir nada.
Jorge Espósito
Revista Digital de Tango
31
Milongas en Rosario
Milonga PerCanta
Sábados desde las 20:30
Entre Ríos 266
Organizan Diego y Soledad
0341 155 477 908
Garufa
Lunes 21 hs.
Bar Olimpo
Corrientes y Mendoza
Organiza Omar Sánchez
Milonga El Encuentro
Rosario, Bar El Cairo,
enero de 2016
Organiza Martín Piñol
Martes desde las 22
https://www.youtube.com/watch?v=XS
SjSNxUcV8&feature=youtu.be
La milonga del Playón
Rosario, Plaza Montenegro, enero de 2016.
Organiza Juan Di Benedetto.
https://www.youtube.com/watch?v=1Qt_5bKs8tA&feature=youtu.be
MÁS LUGARES
PARA BAILAR
32
Los Cafés de la calle Corrientes
No podemos dejar
de mencionar los
numerosos cafés de la
avenida Corrientes, ya
que ellos también son
y han sido parte de
la historia de Buenos
Aires. Los primeros
abrieron hacia 1760,
pero su mayor gloria
la alcanzaron durante
el siglo XX. Pese a que
importantes políticos,
escritores, periodistas,
músicos y actores
vistieron sus mesas;
muchos de estos
locales ya no están, y
los que aún perduran,
ya no son lo que eran
antes...
Por Corrientes, desde
la avenida Callao y
hasta la calle San
Martín abundaron
los cafés con sabor
a tango, a política
y disquisiciones
psicologistas, a
conquistas y engaños,
y a todo tipo de
movidas artísticas.
La bohemia porteña
se dio cita a lo largo
y a lo ancho de esta
avenida, pletórica de
ilusiones y anhelos. En
Café los inmortales
los distintos cafetines
se pronunciaron
panegíricos
manifiestos acerca
de la libertad y los
intelectuales de
la época evocaron
con gran lirismo la
autenticidad del alma
artística, alejada de
los hábitos burgueses
y de la mediocridad.
A continuación
recordaremos
algunos de ellos con
la intención, en fin,
de suspenderlos con
la memoria en un
presente vivo.
Los Pinos: Este café
estuvo ubicado en
Corrientes y Rodríguez
Peña. Era el lugar de
encuentro de políticos
y actores. Fue
también el preferido
de estudiantes y
compañías de teatro.
Entre sus habitués se
puede recordar a los
actores Luis Sandrini,
Pepe Cibrián y Ana
María Campoy.
Pernambuco:
Ubicado en la misma
intersección de calles,
pero de la vereda de
enfrente. Relevó a Los
Pinos, cuando este
último cerró en 1987.
Sus habitués solían
ser, en su mayoría
poetas, músicos
y periodistas que
además de compartir
una charla y un café,
también llegaron a
navegar por Internet.
La Paz: Fue
netamente de
Notas
Revista Digital de Tango
33
corte político; aunque su
estilo fue denominado “psico-
bolche”. Ubicado en Corrientes
y Montevideo fue un lugar
emblemático durante los ´60,
cuando el hipismo vistió sus
mesas con flores y ondas de
amor y paz. Y también fue la
época en que el ahora mítico
Tanguito visitó el billar del
primer piso. Se reunían en
este café David Viñas; Ricardo
Piglia; Enrique “Mono” Villegas y
Rodolfo Walsh, entre otros.
Dominguez: Estuvo en
Corrientes y Paraná y fue el
primer café 24 horas de Buenos
Aires. Lo mejor de la poesía
rea y “mistonga” de la ciudad
se reunió allí; y el gran escritor
Celedonio Flores lo inmortalizó
en su poema “Tristezas”
(“Cuando pasa el organito”,
página 81, Editorial Freeland,
Buenos Aires, 1965).
Corrientes,
la amable, la calle Corrientes
de los sueños locos, los sueños
ardientes
pintoresca calle, noctámbula
ideal
del viejo Montmartre, del Café
Domínguez
y el rante Pigall...
Continuamente dio cita a los
amantes del tango. Enrique
Cadícamo en un poema
homónimo le cantó en su época
de mayor éxito -1918-, cuando
Buenos Aires se refugiaba en los
teatros de la avenida:
Bar Domínguez
de la vieja calle Corrientes
que ya no queda...
De cuando era angosta y la gente
se mandaba el saludo
de vereda a vereda...
Hombres como Francisco Canaro,
Noli, Roberto Firpo y Juan Maglio
(Pacho) silenciaron también las
voces de los parroquianos que se
extasiaban con la música de sus
conjuntos tangueros.
En el mostrador del Café Domínguez
se instaló una de las primeras
máquinas Express que importó
la firma La Cosechera S.A.,
inaugurando con ella el sinónimo de
café. Los mozos, de ahí en más no
pidieron tal o cual cantidad de café,
sino que sus voces entonaron el
“¡marche un express!”.
En su salón se estrenaron dos
tangos de grandes valores
musicales, como lo fueron Tierra
Negra, de Graciano De Leone y Un
lamento, de Numa Córdoba.
Iglesias: Era vecino del café
Domínguez y también supo ser
Café los inmortales
Los Cafés de calle Corrientes Notas
34
tanguero. En él se
estrenó La
Cumparsita. Lo
visitaron entre otros,
Pedro Maffia y Roberto
Firpo.
El Foro: Ubicado en
Corrientes y Uruguay,
un café de corte
político. En los ´70
reunía a la plana
mayor del Partido
Comunista. Lo
transitan un
sinnúmero de
abogados y hasta el
polémico árbitro de
fútbol, Javier Castrilli.
Tango Bar: Estuvo en
Corrientes y
Talcahuano y podría
decirse que fue
“hermano” del
Marzzotto y del
Nacional, por su
palquito pasaron una
cantidad innumerable
de orquestas típicas
que alcanzaron el
pináculo de la gloria.
El local era alargado y
angosto y una
mampara de madera y
vidrio dividía el salón
de familias del salón
general. La entrada
del establecimiento
tenía dos puertas; de
una de ellas pendía un
cartelito en el que se
leía: “Exclusivamente
para Familias”.
Las orquestas que
actuaron con sus
vocalistas en el Tango
Bar fueron las
siguientes: Edgardo
Donato, con la
destacada actuación
del pianista y
compositor Carlos
Figari, quién luego
integrara el conjunto
de Aníbal Troilo;
Elvino Vardaro;
Anselmo Aieta;
Cristobal Herrero;
Eduardo Del Piano;
Pedro Laurenz, con
Alberto Podestá; Raúl
Kaplún; Miguel Caló;
Horacio Salgán, con
Edmundo Rivero;
Osmar Maderna con
Raul Iriarte; Osvaldo
Pugliese con Roberto
Chanel y Alberto
Morán; Francisco
Rotundo; Francini
Pontier con Roberto
Rufino y Julio Sosa;
Ástor Piazzolla, quien
debutó en el Tango
Bar con la
colaboración del
vocalista Aldo
Campoamor y por
último, José Sala.
Café Japonés: Fue
un café literario, sin
embargo pasó un
tanto desapercibido
hasta que el gran
escritor, Roberto Arlt
lo extrajo del
anonimato (Los siete
locos, página 20,
Editorial Futuro,
Buenos Aires, 1950).
Se dice que este lugar
era el “refugio de la
mala vida”, pues se
reunían en él cocheros
y rufianes de la zona,
esperando alguna
muchacha perdida en
la noche sin destino.
También fue el sitio
donde gran parte de
la camada de
taximetreros se
reunían a beber café,
para ahuyentar el
sueño que los
asaltaba a la
medianoche.
Cabildo: Estaba
ubicado en Corrientes
y Esmeralda. Fue un
café tanguero, a tal
punto que a esta
esquina se la
denominó “la esquina
del Tango”.
Paradójicamente fue
el lugar que unió en la
puja a dos sectores
Notas
Revista Digital de Tango
35
sociales: “cajetillas” y
guapos. A esta
esquina, el escritor
Celedonio Flores le
escribió una sonatina;
y una de sus estrofas
apunta:
Esquina porteña, tu
rante canguela
se hace una
“melange” de caña,
gin fitz
pase inglés y monte,
“bacará” y quiniela,
curdelas de grapé y
locas de pris.
Café Guaraní: Estuvo
en la misma esquina y
también fue
netamente tanguero.
Este café, todas las
noches tenía
reservada una mesa
para Carlos Gardel y
José Razzano, que
actuaban en el Teatro
Esmeralda -hoy
conocido como el
Maipo-.
Bar de Rosendo:
Estuvo en la esquina
de Corrientes y
Esmeralda. Reagrupó
a toda una troupe de
políticos, periodistas y
escritores; hasta que
se produjo el
ensanche de la
avenida y con dicho
acontecimiento
desapareció. Fue
contemporáneo del
cine Empire y del
Cabaret L’Abaye, de
Esmeralda al 500; y
contó con la presencia
de Bartolito Mitre y
Vedia, Eustaquio
Pellicer, José S.
Álvarez (Fray Mocho),
mientras meditaban la
aparición de la revista
de mayor
trascendencia en
Buenos Aires, “Caras
y Caretas”. (El 8 de
octubre de 1898
aparece el primer
numero). En este
mismo bar nacieron
también las revistas
“El Hogar” y “Mundo
Argentino”.
La Richmond:
Ubicada en Florida y
Corrientes. Desde
siempre, supo ser un
café literario; albergó
a figuras de la talla de
Horacio Quiroga,
Hector Blomberg y A.
Gerchunoff. En el año
1943, la banda de
jazz de Eduardo
Armani y su cantante
Helen Jakson
desplegaron sus
melodías y a partir de
ese momento, el
público cultivó este
género con gusto
predilecto.
El Ramos: Estaba
ubicado en Corrientes
y Montevideo. Fue el
bar artístico por
excelencia. En los ´60
fue el refugio de
actores, periodistas y
cineastas. Durante la
última dictadura
militar, era común que
muchos artistas e
intelectuales se
reunieran por tandas
en este lugar, aunque
las razzias de la
policía y los “Falcon
verdes” -recuerdo
funesto de los
militares de la época-
aparecieran
subrepticiamente a
altas horas de la
noche...
Rafeto: Ubicado en
Corrientes y Paraná,
fue también un café
tanguero; el último de
la ronda de los años
´40, cuando la “vieja
guardia” del 2 x 4
hacía furor. Esta fue
otra de las esquinas
reas de Buenos Aires,
la de los “cafiolos”, de
los “pungas” y de las
patotas policiales,
donde la bohemia
encumbrada repartía
Los Cafés de calle Corrientes
36
sus noches en el
Rafeto. Pascual
Contursi fue uno de
sus habitués, junto a
Ivo Pelay, Bayón
Herrera y Alberto
Novión.
La Giralda: En
Corrientes 1453. Este
café permanece
intacto y
afortunadamente, aún
conserva sus lucecitas
de neón. Es famoso
por chocolate con
churros, y sus mesitas
de mármol, sobre
todo por su aroma a
nostalgia.
Café Apolo: Estuvo
en Corrientes y
Uruguay, contiguo del
Teatro Apolo. El café
data de la época en
que fue inaugurado el
escenario del Apolo,
es decir, el 9 de julio
de 1892. La gente de
la farándula teatral se
reunía frecuentemente
en este lugar. Fue
muy destacada la
presencia de los
hermanos Podestá
-Pepe, Pablo y
Antonio-
acompañados también
por Atilio Supparo,
director teatral
uruguayo. La
participación de las
tertulias celebradas en
el Apolo eran sinónimo
de consagración,
fundamentalmente,
para los autores y
actores. El cenáculo
teatral, siempre
estaba presidido por
Pablo Podestá.
El Telégrafo: Ubicado
en la misma esquina,
fue junto al Apolo un
verdadero “hogar
alternativo”, para la
farándula durante los
anos ´50. La
Café La Giralda
Notas
Revista Digital de Tango
37
desaparición del café
Apolo motivó el
traslado de los artistas
a las salas del
Telégrafo. Angelina
Pagano, Roberto
Casaux, Arsenio Mary
y Lola Membrives lo
frecuentaron. Antes
de iniciar los ensayos,
o a la hora del
aperitivo, pasaban por
el café Joaquín de
Vedia, Alberto Novión,
Alejandro Berruti,
Alberto Ballesteros,
Carlos Osorio o
Rodríguez Acasusso,
prestigioso periodista
del diario La Nación y
hombre de teatro.
El Estaño: Ubicado
en la esquina de
Corrientes y
Talcahuano, aún hoy
continúa siendo un
café tanguero y
teatral, pese a que
nada queda ya de
estaño y mucho sobra
de fórmica y acrílico.
Pocos saben que
precisamente en El
Estaño trabajó el
conocido magnate del
petróleo, Aristóteles
Sócrates Onassis,
cuando solo era un
adolescente y residía
en nuestro país como
un simple refugiado.
Llegó al almacén,
paradójicamente
acompañado por un
amigo turco que lo
contactó con Juan
Katapodis, un griego
mayorista de quesos,
quien le suministró
empleo en una
frutería y verdulería
de Leandro N. Alem y
la Avenida Córdoba.
En El Estaño, no solo
trabajó Onassis, sino
que también tuvo la
oportunidad de
servirle un café a
Carlos Gardel (Revista
“Panorama”, febrero
de 1966).
La Real: Fue el lugar
predilecto, entre
tantos otros de la
bohemia tanguera. El
estilo de la decoración
era art nouveau. Su
salón poseía grandes
columnas
marmoladas, espejos
biselados y las mesas
y las sillas eran de
madera maciza. Por lo
general, la afluencia
del público se
concentraba a la hora
del vermouth. Por sus
mesas pasaron
hombres como Cátulo
Castillo, Aníbal Troilo,
Ernesto Ochoa, Juan
Carlos Cobián, Julio
De Caro, Ángel
D’Agostino, José
Razzano, Tito
Lusiardo, Gerardo
Matos Rodríguez y
Carlos Raúl Muñoz y
Pérez -poeta máximo
del lunfardo, que
fuera más conocido
como el “Malevo”
Muñoz-. Aunque, sin
lugar a dudas, el
personaje que se
llevaba todos los
laureles, por aquellas
épocas, era Carlos de
la Púa. El mismo
Enrique Cadícamo lo
recordó en uno de sus
poemas:
Confitería de
ambidiestros,
de Corrientes y
Talcahuano.
Nosotros somos los
maestros
y de la Púa el gran
decano.
Se dice que Carlos de
la Púa era famoso por
su algarabía y
también por ser uno
de los hombres de
mayor cultura
alcohólica de las
Los Cafés de calle Corrientes
38
barras trasnochadas de la Avenida
Corrientes.
El Nacional: Estuvo ubicado en
Corrientes y Carlos Pellegrini. Fue
conocido como “La Catedral del
Tango”. Concurrieron a el, entre
otros grandes personajes: Juan
D’Arienzo y Anselmo Aieta.
Los Inmortales: Estaba en
Corrientes y Suipacha. Fue un café
literario. El Café de los Inmortales
no siempre se llamó así:
anteriormente se había llamado
“Café Brasil”, en honor a Santos
Dumont, quién cumplía sus
hazañas en el continente europeo.
Don Calixto Milano adquirió este
local por mil doscientos pesos.
Pero con el tiempo las cuentas
demostraron que el negocio no
había dado buenos resultados,
Milano decide entonces ofrecer el
café Brasil a don León Desbernats
-hasta ese momento, vendedor de
corbatas de la casa Gath y
Chaves-. La correcta
administración, el empeño y la
buena calidad de servicio a la
clientela hicieron que el café Brasil
ocupara uno de los primeros
puestos dentro de la larga lista de
locales de la avenida. Allí se reunía
la bohemia literaria, que noche
tras noche postergaba la cena por
las tertulias y una taza de café.
Desbernats rebautizó este local
gracias a la ocurrencia de
Florencio Sánchez y Evaristo
Carriego, quienes le otorgaron la
nueva denominación, porque
quienes lo frecuentaban nunca
comían, y por tal motivo, debían
ser “inmortales”... Lo visitaban
José Ingenieros, Alfredo Palacios,
Horacio Quiroga, Enrique García
Velloso, entre tantos otros.
Royal Keller: Fue un café político
y “bacán”, el lugar elegante de
algunas familias distinguidas.
Mientras que en él se organizaban
reuniones literarias a las que
concurrían, generalmente, la
gente del teatro, en otras
oportunidades este café
funcionaba como pequeño estadio,
donde se hacían las primeras
exhibiciones de boxeo. Hacia la
década del ´30 solían reunirse los
nacionalistas de derecha, quienes
propiciaban el derrocamiento del
Presidente Yrigoyen, y
aprovechaban para organizar una
cena a beneficio del general
Uriburu, después jefe del golpe
triunfante el 6 de septiembre de
1930.
Café de Suárez: En Corrientes y
Maipú. Desde siempre, ha sido un
café político y literario.
Asiduamente era frecuentado por
escritores y políticos de distintas
facciones, que de reojo se miran
por entre el humo del café y el
cigarrillo.
Café Gerard: Estuvo en la
esquina de Corrientes y Florida y
fue un verdadero reducto político
y musical.
Los Cafés de calle Corrientes
Revista Digital de Tango
39
Café Los Inmortales
Durante varios años fue también el refugio de muchos periodistas, que
iniciaban su recorrido noctámbulo en La Helvética. A propósito de esto
recordamos que su dueño, un ingles, llamado Eugenio Gerard sentía
gran aprecio por Charles de Soussens, a quien cambiaba los tickets o
vales que le daban en el diario La Nación como contraprestación por
sus servicios periodísticos. (“Critica”, 10 de julio de 1925). Este lugar
fue el primero de la zona céntrica donde tocó una orquesta de jazz.
La Helvética: Fue el café periodístico por excelencia. Antiguamente
este terreno había sido un solar de la calle Corrientes y Catedral. En el
año 1844 el lote fue vendido en 92.000 pesos. Aquel solar, del que solo
se conservaba un horno pare masa y facturas junto a otros enseres del
local, pasaría con el tiempo a convertirse en uno de los cafés más
famosos y viejos de Buenos Aires.
Se lo denominó la “trinchera intelectual” y el “refugio hogareño de los
periodistas del diario La Nación”. Fue el santuario, donde muchos
reporteros, por la noche, preparaban las notas que leerían los porteños
a la mañana siguiente en uno de los principales matutinos. De las
muchas anécdotas que se guardan de La Helvética, rescatamos la
siguiente: “Otro acontecimiento vivido de los hombres de letras y de
prensa es el que aconteció en una entrevista entre Bartolomé Mitre y
Roberto J. Payró. Lo habían llevado a la entrevista Emilio Becher, que
era el alma viva del tránsito de La Helvética a La Nación. Sentados en
una de las mesas del angosto local, Mitre le preguntó al autor de “La
Australia Argentina.”
- ¿Dígame, Payró, usted para qué cree que nos puede ser más útil en
“La Nación”?”
- Para nada - fue la respuesta.
- Entonces, para que cree que nos puede ser menos útil?
40
- Para todo -respondió de
inmediato Payró.
(... ) Con este diálogo llegaron a
conocerse íntimamente Bartolomé
Mitre y Roberto J. Payró, motivo
por el cual, este último ingresó
inmediatamente a la redacción del
diario”. (Los Cafés de Buenos
Aires. Página 154 y 155. Editorial
Schapire).
Concurrían a este recinto Julio
Piquet, Carlos García Lauda,
Enrique Loncán, Enrique Méndez
Calzada, Ángel Falco, José
Ingenieros, Pedro Angelici, Joaquín
de Vedia, Enrique Hurtado y Arias,
Enrique González Tuñon, Héctor
Blomberg, Alberto Caprile,
Eduardo Mallea, Álvaro Melián
Lafinur, Pedro Raggio, etc.
En 1955, el local fue baleado con
24 proyectiles; eran tiempos
turbulentos donde no solo
temblaban los ladrillos de La
Helvética, sino también los
cimientos de toda la nación. Pese
a que el local reabrió sus puertas
años más tarde, el renacimiento
fue prematuro, y no tardó en
llegar el final...
El remate de sus pertenencias se
realizó en julio de 1958, aunque
se conservaron muy celosamente
objetos cuyo valor es incalculable,
tales como las antiguas cocteleras
de plata o los vasos de licor, cuyo
tamaño los asemejaba más al de
un florero que al de un recipiente
para bebidas. Entre las tantas
finísimas bebidas, se guardaron el
coñac Martell, en botella de un
litro, imposible de encontrar en la
Argentina; el Curvoisier legítimo;
el Eduardo VII; el Biscuit; el
Napoleón ¡1870!; el champagne
Perré Jouet y un oporto rarísimo
en nuestro tiempo, el Zabaleta del
año 1844. Entre los whiskies se
conservó el Dry Sack; Morgan; Old
Band; Grand Munich; John Heise y
el Procurable.
La Fragata: También estuvo en la
intersección de las calles
Corrientes y San Martín. Fue el
café de la “city”; el aroma del
ambiente de la Bolsa y las
cotizaciones impregnó el local y el
recuerdo de quienes lo visitaron.
Cuenta uno de los mitos populares
que en la Avenida Corrientes hubo
una época en que existió un
discutidor profesional: discutía
sobre cualquier tema; se sentaba
a las mesas y por un precio fijo
discutía de lo que uno quisiera...
La lista de cafés es por demás
extensa e imposible de citar en
una sola nota. La memoria nos
lleva a recordar lugares como La
Opera; Premier; Politeama; El
Ateneo; Café Callao; Café Biarritz;
el San Bernardo; El Dorado; El
Petit y El Julián; etc., etc., etc.
Lo cierto es que esta avenida ha
sido considerada por Enrique
Cadícamo como la “calle que
nunca duerme”, sin embargo
desde hace poco más de una
Notas
Revista Digital de Tango
41
década bosteza largamente, mientras padece pesadillas edilicias, que
poco a poco van diluyendo nuestra identidad. porteña y por que no
también, nacional. Los cafés en la historia de Buenos Aires han
significado una verdadera institución; la salida de la muchachada; la
sede de la expectativa, ya que hasta las cosas mas insólitas podían
pasar. También han sido y continúan siendo el escenario de las citas
amorosas (ya sea de las primeras o de las últimas), donde la atmósfera
se impregna de seducción y confidencia.
Los cafés son lugares donde se pautan y se cierran acuerdos
comerciales; donde se entretejen discusiones; donde se invita a la
nostalgia; donde se producen los reencuentros, tantas veces
postergados, con amigos; donde se llama al recuerdo y donde planea
el futuro. En fin, son el lugar por donde pasa la vida, y todo esto,
mientras bebemos un café.
Evocar el espíritu de los viejos cafés de Buenos Aires y salvaguardar
los que quedan debería ser para nosotros, los porteños, casi una
obligación. Porque mantener la identidad cultural de un pueblo es lo
que verdaderamente reafirma el hecho de que “Globalización”, no es
sinónimo de “Neo-colonización”. Y “Modernidad”, tampoco implica
desmedro de nuestro pasado.
Karina Donángelo
Buenos Aires, antes y ahora
Los Cafés de calle Corrientes
42
SOBRE LA ESENCIA
DEL TANGO
por Héctor Negro
La capacidad de evolución
y de renovación a través de
diferentes épocas, ha sido
una de las características
fundamentales y permanentes
del tango, lo que le ha
permitido actualizarse en
función de los cambios y de
la sensibilidad popular. Esto
es bien sabido por quienes
distinguen las expresiones
representativas de cada época
y el curso de su evolución.
Hasta el más común de los
devotos y oyentes habituales
de las expresiones del
género, puede advertir la
variedad de estilos y formas
expresivas tanto en el aspecto
instrumental como en el
cantado. Lo que suele no
tenerse en cuenta es que desde
sus primeras etapas, cada
aporte, cada intento de cambio,
provocaron las consiguientes
críticas y rechazos provenientes
de los “retardatarios”
de turno. Abundan los
testimonios al respecto y tales
cuestionamientos existen desde
poco tiempo después que el
tango naciera y consolidara su
ritmo y estructura. Uno de los
argumentos más meneados fue
la preservación de la “esencia”,
sin que por lo general se
aclarara en qué consistía esa
“esencia”, la cual por otra
parte fue siendo distinta a
medida que el tango mismo
iba cambiando. Uno de los
pocos que se ha referido a esa
“esencia” y la definió e indagó
en su breve trabajo titulado 
“La esencia del
tango” (editado en 1980
por “Cuadernos de Tango
y Lunfardo”), ha sido José
Gobello. Y una de las
conclusiones principales a la
que llega en su análisis, es que
esa mentada y zarandeada
“esencia” es algo mutantede
acuerdo a cada época y a los
accidentes de la porteñidad que
el tango expresa (porteñidad
entendida en amplio sentido,
no limitada sólo al espacio
geográfico), según influyen los
Notas
Revista Digital de Tango
43
cambios culturales, de costumbres,
de ritmo de vida, lenguaje, gustos,
etc., además de las consiguientes
influencias musicales y/o poéticas
predominantes. O sea, que tal
esencia no es algo fijo, inmóvil,
sino cambiante, como lo es el
tango según su historia y evolución
lo demuestran a través de
tantísimas obras.
Es fácilmente advertible que entre
los tangos de Bevilacqua, Greco
o Pacho y los de Julio y Francisco
De Caro o Joaquín Mora, hay una
evidente diferencia. Esto, sin llegar
a comparar con producciones
posteriores (cuarentistas, pre-
vanguardistas o vanguardistas) que
moverían a juicios y conclusiones
reveladores. Un ejemplo sería
confrontar los tangos de Villoldo
o Poncio con los de Troilo o Salgán.
Se hallará la misma esencia, sí,
pero a la vez distinta, del mismo
modo que nosotros podemos
ser los mismos que en nuestra
adolescencia, pero a la vez somos
otros, porque el tiempo y la vida
nos cambiaron y nos siguen
cambiando.
Quizás la aparición de obras en
las distintas etapas mencionadas
(tal su diversidad de estilos)
suscitara la exclamación de más
de un inmovilista: “Esto no es
tango. Tangos eran los de…” (y aquí
coloquemos los nombres de acuerdo
a los gustos personales y épocas).
Entonces, ¿dónde está la esencia
si todos son diferentes? Allí está la
clave, en entender que el fenómeno
del tango, tal cual se ha dado y se
da, reconoce en el devenir a su
sustancia y a la evolución como
su signo característico. Y esa es su
esencia verdadera: su fidelidad a
la característica esencial de cada
época (con su carga histórica),
nutriéndose siempre con su raíz 
y con las aguas de sus fuentes
corriendo por su savia. La ciudad de
1910 no es la del 2010, obviamente.
Es posible que un habitante de
entonces traído hasta hoy por un
hecho milagroso, diga al ver este
paisaje: “Esta no es Buenos Aires”.
Y tendrá razón, no es aquélla, es
ésta. Y el tango que hoy nace no ha
de ser seguro el que él conoció, sino
el nuestro (si es tango, agrego).
En este aparente juego está otra
de las claves. A ciudad nueva, tango
nuevo (y por lo tanto, distinto).
No neguemos a los habitantes
del futuro la posibilidad de saber
como fuimos – artísticamente
expresados en tango -, en esta
década del siglo 21. No congelemos
la esencia, prolonguémosla
con la misma raíz. Y el tango así
mantendrá su vigencia a través
del tiempo.
 
(*)  (Nota publicada en el Boletín
de SADAIC, Nro.3-Abril 2010)
Sobre la esencia del Tango Notas
44
Susam, nost, saperovid quam faciasitatur alit
exero beaque lam, quam, corro corpos iur,
sundae nobitatque sunto dolore nimil idus
repe ped magnimp erciur, nonseq
El Mocho
Confió Ángel
D´Agostino, director
de orquesta que vivió
en Buenos Aires del
1900 a 1991, solterón
y escolaseador para
más datos que “soy
milonguero, siempre
lo fui, en el mejor
sentido del término;
fui buen bailarín y
trabajé acompañando
a los mejores, como
“El Mocho” y “La
Portuguesa”, también
a Casimiro Aín –el de
la leyenda Vaticana
sin documentos-.
Así que –siguió
D´Agostino- formé mis
orquestas con dos
conceptos que jamás
abandoné: respeto
por la línea melódica
y acentuación rítmica
para facilitar el baile.
Calzando este cartel
de proveedor de
música para bailar
y sabedor de los
secretos de la danza
del tango –la “Danza
Maligna” según
Horacio Pagano-,
Ángel D´Agostino
sentenció que después
de tantos años de ver
bailarines y encerados
“El Mocho” era el
mejor, un cajetilla
que no necesitaba
coreografía y era
la representación
más auténtica y
más acabada de un
milonguero” afirmó.
Rescataba a David
Undarz, “el Mocho”,
citado en el tango
“Adiós Arrabal” en
versión de D´Agostino-
Vargas cuando
dice: …el Mocho y
el Cachafaz/ de la
milonga porteña/ que
nunca más volverá…”.
Fue “el Mocho”
porque le faltaba un
dedo. Y alcanzó en
el cabaret Royal de
la calle Corrientes
-entre Suipacha y
Esmeralda, después
el teatro “Tabarís”-
la cumbre de su
renombre, aunque
también bailó en los
teatros en los años
’20.
Con su mujer como
compañera de baile,
Amelia, o “Amelia la
Portuguesa”, formaron
una de las parejas
a ir a ver durante el
auge de los cabarets
porteños entre 1915
y 1930. Cuentan que
su estilo partía de la
improvisación aunque,
por la categoría de
los salones en los que
se presentaban, los
Undarz introdujeron
técnica coreográfica
para avanzar en
la estética de sus
presentaciones.
La historia de la
danza del tango relata
que “el Mocho” y su
pareja mostraron
la esencia de este
baile: el lucimiento
de la mujer a partir
de sus movimientos
y expresión, mientras
la postura elegante
y la marca segura
y sutil de los
desplazamientos de
la pareja quedaba a
cargo del hombre.
Que de esto se trata.
“El Mocho” y su
mujer, nacidos
en Avellaneda y
muertos en Córdoba
de tuberculosis,
dos nombres entre
otros empolvados en
las estanterías del
recuerdo.
_______
Tomás Buenos Aires,
tragos de tango en
clave de chamuyos
porteños. Más sorbos
los encontrás en
nuestra página
tomasbuenosaires.
com.ar
Notas
Libro - CD
Fantasmas del Maldonado
Lucas Cármine
La temática refiere a una
suerte de Fantasmas
Errantes del Arroyo
Maldonado (el Maldonado
fue una de las cunas del
tango, de los arrabales, hoy
corre entubado por debajo
de la ciudad de Bs. As.).
Estos fantasmas al rumbear
por la ciudad van,
de alguna manera,
“desentubando el tango”,
como una alegoría de lo que
hoy sucede con el tango:
aparecen nuevos letristas,
nuevas formas, con
compromisos sociales y
populares, y en relación
a las realidades actuales.
Guardando siempre la
impronta cultural de
aquellos fantasmas
del pasado.
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  • 4. El Tango y las emociones Editorial La creciente presencia del tango en el mundo tiene, a mi juicio, como eje al baile, aunque el tango es un todo del que forman parte indivisible la música y la letra. Conviene aclarar que mi punto de vista es el de un bailarín aficionado, poco afecto a los dictados de la técnica, especialmente cuando se exagera su utilización, y a los reglamentos de la milonga. Pienso que el baile es el que marca la diferencia con otras músicas y es lo que más atrae y conquista a gente de distintos pueblos. Me refiero al baile social y no a lo que se denomina “tango de escenario”. Esto se explica por la capacidad que brinda de expresar nuestras emociones, al potenciar lo que la música nos transmite. Y, sobre todo, la posibilidad de compartir esas emociones. Aquí el término compartir tiene un sentido muy amplio, porque no solo uno comparte con su pareja, de distinta forma y con distinta intensidad según la conexión que se de entre los dos, sino que es posible transmitir lo que ambos sienten a aquéllos que contemplen el baile, sobre todo si se trata de una exhibición. Últimamente están de moda las neurociencias cognitivas, que estudian como procesa el cerebro las emociones y como se expresa en la práctica social, de qué manera percibimos lo que sienten otras personas. Muchas de nuestras respuestas emocionales son manejadas por el cerebro por medio del Sistema Nervioso Autónomo (SNA), es decir que no son conscientes. Resulta que hay gestos que expresan emociones primarias, como la risa, la tristeza, el miedo, el asco, el susto, que son universales: son iguales en absolutamente todas las civilizaciones.
  • 5. Revista Digital de Tango 5 En ellos intervienen algunos músculos de la cara que no podemos manejar a voluntad, sólo los maneja el SNA. Por eso podemos reconocer una sonrisa falsa. Y sentimos empatía, comprendemos y compartimos los sentimientos de otras personas, con solo mirarlas. Cuando niños nos expresamos con espontaneidad pero, a medida que crecemos, vamos incorporando reglas sociales que reprimen este tipo de expresiones y nos inducen a fingir. Son limitaciones que, en lo profundo, nos hacen daño, mayor o menor según sea nuestra personalidad y nuestro grado de aceptación. El gran atractivo del baile del tango es que nos permite liberarnos y mostrarnos tal como somos, siempre y cuando comprendamos que no es algo que se puede aprender mecánicamente. No se trata de coleccionar pasos o coreografías. Es determinante disfrutar de la música y dejarse llevar por ella. Y lo que hagamos será distinto cada vez, dependerá de nuestro estado de ánimo, de la conexión con nuestra pareja y de su propio estado de ánimo, del ambiente que nos rodee… Todo este sentimiento no se puede coreografiar, por eso a veces nos asombra la destreza de unos bailarines, pero no nos emociona. He tratado de explicar lo que experimento personalmente. Posiblemente algunos acuerden y otros no piensen lo mismo, pero así es el tango y todo lo que se mueve por su influjo. ¡Feliz Año Nuevo! ¡Gracias a todos! ¡Hasta el próximo número! Ricardo Schoua Te invito a pasear por nuestro colorido portal de tango y a escuchar la más cuidada selección musical.
  • 6. 6 Héctor Negro Poco después de la aparición de nuestro número anterior, nos enteramos del fallecimiento del querido Héctor Negro. En dicho número habíamos publicado un poema y una nota que le pertenecen. En la presente edición queremos extender nuestro homenaje a este gran amigo, a quien no pudimos tener el gusto de conocerlo personalmente. Hace unos años, nos había concedido el honor de ocuparse de nosotros en su blog. Lo recordamos: Hemos recibido por vía electrónica el Nº 116 de la revista “Tango y Cultura Popular” con la que generosamente nos distinguen sus hacedores desde hace muchos invalorables números. Y no quiero dejar de mencionar a su director, Ricardo Schoua, que con tanta idoneidad, sentido común y fervor y conocimientos tangueros pilotea tan elogiable emprendimiento. Deseo insertar este reconocimiento en este blog porque son muchas las razones que me hacen recibir este envío con sumo beneplácito. Su valioso y ponderable material informativo; sus ilustrativas y sabrosas notas, reportajes y semblanzas; su información sobre el tango en el exterior; la apertura de sus páginas a toda opinión sensata aunque a veces no sea coincidente con la de la propia revista…; en fin son muchas las razones que me permiten celebrar cada aparición. Pero quiero destacar por sobre todo, la presencia y el sostenimiento de una línea en relación con el género, que se remite a sus raíces y exhibe una apertura hacia las nuevas experiencias e intentos renovadores, sin conceder por eso la aceptación de cualquier intento que desvirtúe o desvíe lo que llega a caracterizar esa esencia, que por cambiante con el tiempo, sabe responder siempre a cada tiempo. Mucho más podría agregar sobre este emprendimiento, que por experiencia sé que está construido sobre trabajo, esfuerzo y pasión, sumados a un conocimiento cabal de nuestro querido Tango. Pero a veces las palabras no alcanzan o no abarcan lo que uno pondera y siente. Sólo puedo agregar que quienes tengan oportunidad de acceder a esta publicación electrónica, no la desaprovechen. Y que quede constancia que llega desde Rosario. ¡Felicitaciones hermanos rosarinos!
  • 7. Revista Digital de Tango 7 Dios y yo A veces, en las tremendas tardes de Buenos Aires, cuando el delirio y la prisa sacuden los grillos que aún quedan, en las cabezas de los hombres; entre la cifra y el horario, entre las frenadas y los mordiscos afiebrados que tratan de sobrevivir en la locura, saco unos papelitos pequeños como alas de libélulas, blancos como esas nubes que nadie tiene tiempo de mirary escribo Trozos de poemas, imágenes, canciones, sueños sin medida, palabras para las muchachas que me escapan apuradas e indiferentes, versos... Porque quiero salvarme, salvar algún pedazo, dar de comer a mis pájaros atender a mis grillos Y llenar con toda mi música y la música que nadie aprovecha, mis bolsillos cansados. Por eso voy silbando y canto a media voz en plena tarde y sobrevivo a mi manera. Hasta que el crepúsculo desata mi alcancía de sonidos con alma, mueve mis ramas hace flamear mis pájaros ocultos. Y mis papelitos se sueltan como mariposas, como hojas del otoño, como la pelusa celeste del cielo que se fuga y se reparten en el aire de mi ciudad, montan su viento y me reparten desde la luz agazapada de mis mejores gestos, salvándome, salvándome... Porque siempre vuelvo a encontrarme con ellos otra vez en la tarde siguiente. en medio del estruendo en pleno forcejeo cuando solamente Dios y yo sabemos por qué es necesario ganar la eternidad, sobrevivir.. Dios y yo. Ustedes, los árboles, los pájaros, los grillos las muchachas, las lluvias, mis papelitos y yo. ¿Se dan cuenta? Héctor Negro, La ciudad invadida
  • 8. El Tango y las emocionesmetuera Tango y cultura popular nº160 8 Recordandoeditoriales Gardel y Kepler (Publicado originalmente en TyCP Nº 116 – julio 2010) Hemos recibido la siguiente nota de un lector: Estimados: siempre es un placer leer su boletín. En esta ocasión me motiva escribirles con motivo de la nota sobre la desaparición de la placa que se colocó en París recordando el lugar donde vivió Gardel. La nota dice que el texto mencionaba “nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890”. Me parece indignante que un organismo oficial tome partido en la controversia sobre el lugar de nacimiento del cantor. Las investigaciones realizadas por Nelson Bayardo han probado que hay base suficiente para afirmar que Gardel efectivamente nació en Tacuarembó siendo ocultado por su familia debido a un nacimiento ilegítimo y que la pretensión de que haya sido hijo de Berthe Gardes ha sido una maniobra muy bien efectuada a efectos de repartir su herencia entre sus amigos y allegados (debe recordarse que el testamento de Berthe Gardés nombra al apoderado Defino como su heredero y que este, inmediatamente a recibir esa herencia la comparte entregando por monedas a Razzano los derechos de autor de los temas). Por lo tanto, toda afirmación que dé por sentado el nacimiento de Gardel en Toulouse es una falta de respeto a la verdad histórica en primer lugar, y al pueblo uruguayo en segundo lugar. Cuando mucho, quien no esté convencido de que Gardel efectivamente haya sido hijo ilegítimo del Coronel Escayola lo que debe afirmar es que el lugar de su nacimiento está en discusión, o es incierto, o tomar por lo sano y leer imparcialmente la obra de Bayardo, o la magnífica versión novelada Las dos muertes de Gardel. Mis saludos,  Ricardo W. González
  • 9. Revista Digital de Tango 9 Esta nota me obliga a introducir un tema que hasta ahora había evitado abordar, debido al tono con que se lleva a cabo esta discusión. Después de todo, se trata de un detalle de la vida privada de Gardel, que no afecta a su trayectoria artística y mucho menos es una cuestión nacional. Para mí el problema aquí no es la nacionalidad de Gardel, sino los métodos utilizados para plantear esta polémica. Si aceptamos ciertas concepciones sin analizar su validez, esto afectará nuestro razonamiento frente a cualquier problema (personal, político, histórico, social, laboral) que se nos presente en la vida. No es posible que se de a las conjeturas sin pruebas la misma categoría que a los elementos probados. No es lícito descalificar a todos los que piensan distinto y sobrecalificar a los que están de acuerdo con lo que decimos. Hay un sólo método que nos puede dar certeza sobre la verdad y es el método científico. No basta con que un hombre de ciencia elabore una teoría, por más que éste tenga antecedentes brillantes y que la teoría resulte muy atractiva, para darla por válida: es necesario que observadores independientes realicen experiencias rigurosas para probar su veracidad. No es una cuestión de opiniones, o de creer o no creer: es una cuestión de pruebas basadas en hechos.  Carl Sagan (*) cuenta que Johannes Kepler tenía una teoría sobre los movimientos de los planetas de la que estaba muy convencido. Para probarla obtuvo las mediciones más confiables de que se podía disponer en su época. Resultó que había diez mediciones que coincidían perfectamente con su teoría, pero... había dos que no. Podía haberlas descartado, así todo encajaba, pero se dió cuenta de que no era lo correcto y que, por lo tanto, su teoría estaba errada y la cambió, enunciado lo que luego se conocería como leyes de Kepler y convirtiendose en precursor del método científico. ¿Y qué tiene que ver esto con Gardel? Yo diría que tenemos que preguntarnos si lo que queremos es demostrar a toda costa que Gardel era uruguayo (o francés), para lo cual vamos a ignorar todas las pruebas que se opongan, o estamos determinados a llegar a la verdad, no importa cuál sea, analizando todos los elementos en juego, cada uno con su peso específico.  Como he dicho en otra oportunidad, yo considero que Gardel nació en Francia. Para ello me baso en las siguientes pruebas documentales. 1.- Partida de nacimiento en Tolouse.  2.- Testamento en el que declara su nacionalidad francesa. 3.- Fotos con sus familiares franceses y
  • 10. El Tango y las emocionesmetuera Tango y cultura popular nº160 10 postales enviadas a los mismos. Sobre el testamento en particular se afirma que sería falso. No basta con decirlo: hay que probarlo. Mientras eso no ocurra, es un documento válido y aprobado por la Justicia. Existe un documento, a nombre de Carlos Gardel, que lo da como nacido en Tacuarembó, pero no hay una partida de nacimiento que lo respalde. Sobre éste hay dos interpretaciones: 1.- Los “francecistas” afirman que lo consiguió a través de algún amigo y su objeto era evitar ser detenido en Francia como desertor. 2.- Los “uruguayistas” deducen -como no pueden negar la partida francesa- que este Carlos Gardel era una persona distinta a Carlos Gardes, e infieren, a partir de esa deducción, que Gardes murió tempranamente, cosa que no está documentada, y crean toda una historia en la que Gardel no sería hijo de doña Berta, sino del Coronel Escayola, lo que tampoco está respaldado por elemento probatorio documental alguno, ni siquiera fotografías con los presuntos familiares. A mi criterio, mientras no aparezcan documentos que la contradigan, la primera interpretación es la más sencilla y lógica. Me pregunto: si era uruguayo, ¿qué necesidad tenía Gardel de nacionalizarse argentino? Otras grandes figuras del tango de origen uruguayo, como Francisco Canaro, que presidió la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, Julio Sosa, y el actual presidente de la Academia del Tango argentina, Horacio Ferrer, no lo hicieron. Por lo tanto, uno podría interpretar esa actitud de Gardel como una falta de consideración al pueblo uruguayo. Esto dicho más que nada para resaltar que basar la discusión en las “faltas de respeto” nos puede internar en un terreno pantanoso. Después se pueden escribir ríos de tinta, impresa y “electrónica” sobre supuestas conspiraciones o detalles “sospechosos”, pero nada de eso es un elemento probatorio.  Pensemos en un juicio sucesorio: ¿es posible probar, con los elementos de que se dispone, que Gardel y Gardes eran dos personas distintas? A mi me parece que ningún jurado independiente lo aceptaría. Ahora, no corresponde calificar de “indignante” la posición oficial, dado que la del nacimiento en Toulouse es la única versión oficialmente aceptada y, que yo sepa, no existe una presentación formal ante la Justicia para cambiar esa versión: la polémica es sólo mediática. Si esto llegara a cambiar y se aportaran pruebas serias, me comprometo solemnemente a retractarme.  En un mundo en que los medios de difusión manipulan la información, ocultando hechos considerados inconvenientes, resaltando cuestiones enteramente banales para distraernos de las importantes, o mintiendo directamente, nuestra única defensa
  • 11. Revista Digital de Tango 11 es aplicar rigurosamente el método científico para poder determinar la verdad, sin influencias ni concesiones. Aquellos a quienes interese abordar en profundidad la polémica sobre Gardel, pueden ingresar a los siguientes sitios, que reflejan las posiciones de unos y otros: “Francecistas”:  http://www.quienesgardel.com.ar/ “Uruguayistas”:  http://www.geomundos.com/cultura/ gardeloriental/ Espero sinceramente que los amigos que sostienen la posición “uruguayista” no me descalifiquen por pensar distinto, de la misma manera que yo mantengo mi respeto por todos los que se preocupan por investigar seriamente la verdad, aunque no acuerde con algunos.  No niego que pueda haber, en ambos “bandos”, quienes sólo busquen notoriedad e inventen hechos o situaciones. Por eso insisto en el método.  Disentir no es faltar el respeto.  Muchas gracias. Hasta el próximo número. Ricardo Schoua  (*) Astrónomo y difusor científico norteamericano, autor y productor de la serie televisiva Cosmos y de libros como Sombras de antepasados olvidados y El cerebro de Broca.
  • 12. El Tango y las emocionesmetuera Tango y cultura popular nº160 12 Desde Rumania Cómo el Tango cambió para siempre mi vida profesional y personal Tango: esta manera maravillosamente adictiva de conectar personas totalmente desconocidas, transformándolos en artistas que pintan una historia con sus emociones en un lienzo llamado la pista de baile. Esto es algo más que una simple danza social. Puede fácilmente convertirse en una forma de vida. Puede, literalmente, traerte a la vida, y al mismo tiempo traer alegría a lo mundano. ¿Qué mejor manera de desconectarte de tu yo típico? ¿Qué mejor manera de dejarlo ir? ¿De qué manera más fácil puedes ser fiel a ti mismo? En pocas palabras, el tango es vida. Te reto a que leas este artículo y te reto a probar el tango al menos por un mes. ¿Desafío aceptado? El Tango de un vistazo, ¿o debería decir de una mirada? Mirada, en el tango, implica hacer contacto visual con una potencial pareja de baile en la misma habitación
  • 13. y amablemente invitarla (si eres hombre) o aceptarlo (si eres mujer). Luego, los dos se unen y comienzan a contar una historia a través de sus movimientos corporales y expresiones faciales. La “mirada” tradicional también se conoce como “cabeceo”. Esta es la manera de la vieja escuela de invitar a una mujer a bailar. Todavía se usa ampliamente en las milongas, fiestas de tango donde la gente se viste bien, se quitan sus máscaras y simplemente disfrutan de la música y la compañía de los demás, mientras bailan. Pero veamos todo paso a paso, ocho por ocho. Mi primer encuentro con el tango fue hace un par de meses. Dragos Roua, quien también es un contribuyente superior aquí en LifeHack no paraba de hablar de tango y de la forma en que se convirtió en un profesor de tango. Me presentó a la magia del tango, en un tiempo en el que yo había perdido mi sentido de la orientación en la vida. Creo que todos pasamos por eso. Yo tenía 24 años en ese entonces. Yo podría haber tenido 30, 40 o 50 - y habría tenido el mismo efecto - el tango. Me sentí transformada con cada lección. Sentía alegría y felicidad en el comienzo de la clase y una gran tristeza cuando terminaba. Mis primeras lecciones de tango. Mi primer Milonga. Mi primera lección de vida. A diferencia de otras escuelas, estas clases se desarrollaban rápidamente: en dos meses aprendí lo que otros enseñan en un año. Si hay emoción y el tiempo, ¿por qué no acelerar el proceso? No me arrepiento de una cosa: se abrió una experiencia totalmente nueva. Primeras Clases de Tango Al final del primer mes, ya podía hacer un par de movimientos de Tango Nuevo (abrazo abierto, ganchos y movimientos coquetos), que es más acrobático de Tango Argentino (el baile del abrazo cerrado). Mi pareja de tango en aquel entonces era tan nuevo como yo en esto. También fue mi compañero de vida. Teníamos clases dos días a la semana, dos horas por clase. Cuatro horas de tango por semana es más que suficiente para mantenerte conectado con la idea de tango. No fue suficiente para enamorarme del tango o para determinar que quería más de lo que ya tenía. Y sólo hicimos cuatro horas por semana, porque eso es lo que mi compañero podía hacer. Yo era dependiente de su tiempo y disposición para bailar un tango. Y yo quería más. Siempre he querido más de lo que actualmente tenía. Historia de mi vida. La primera lección que el tango me ha enseñado era que no se puede tener todo lo que se quiere desde el principio: es un proceso paso a paso, que mejora a medida que pasa el tiempo. Siempre y cuando realmente lo quieras y siempre que lo practiques. Hice todo lo que pude ese momento. Y así… Mi primera Milonga Empecé en septiembre de 2013. Yo asistí a mi primera Milonga, tradicionalmente un evento o lugar donde se baila el tango, a finales de octubre. Fue una hermosa noche de otoño, cálido y delicioso, como una típica noche de Bucarest en octubre. Me vestí muy bien con un vestido negro, me maquillé y salí. Mi pareja
  • 14. 14 en el tango y en la vida no quería asistir a la Milonga. Yo no quería darme por vencida, así que fui por mi cuenta. Un amigo cercano asistió a la fiesta conmigo, pero no sabía bailar tango. La milonga tuvo lugar en un antiguo edificio en Bucarest, probablemente del año 1900. Todo el mundo estaba vestido como en una película excepcional de los ‘60s. El aire era fascinante. Los hombres con trajes de etiqueta, las mujeres con vestidos elegantes, esperando vulnerables a ser invitadas por una buena mirada de un extraño. Una orquesta tocaba la mejor música de tango que he oído nunca. Melodías del piano interferían, suavemente, de vez en cuando, cambiando del tango al vals. Yo era una principiante, pero podía sentir el tango a mi alrededor. Bailé con dos personas esa noche, ambos principiantes como yo. Me sentí viva. Me sentí como si tuviera sentido de la orientación. Y entonces llegó: Mi primera lección de vida. El Tango transforma en todos los niveles: personal, mental, emocional, profesional. Mi primera lección de vida llegó poco tiempo después de haber terminado los cursos de iniciación: empecé a enamorarme del tango y dejar el amor con la persona que supuestamente era el “amor de mi vida”. Cuando empezamos a bailar tango, pensé, “esto hará nuestra relación más sólida.” No esperaba que me alejara de él. El Tango me mostró cuan incompatibles éramos. Es por eso que el Tango no es para cualquiera: se debe estar preparado para abrazar la realidad que esta danza revela, incluso si no se ajusta a “su realidad”. Mientras él decidió no continuar con la clase para intermedios, yo opté por seguir. Me encontré rodeada por amigos, por música, por la magia del tango, por personas que comparten perspectivas similares y una profunda pasión por este baile. Se convirtieron en una parte viva de mi presente. Yo no estaba destrozada por la realidad del tango distinta a como yo pensaba que iba a ser. Tuve el tango y amigos que me apoyaron. Una introspección En 10 Meses de Tango El tango no implica sólo desarrollo personal, sino también desarrollo profesional y levantamiento de las fronteras y limitaciones auto-impuestas. Para las mujeres, es la oportunidad de estar en contacto con su femineidad interna; para los hombres, la oportunidad de aprender cómo conectar con las mujeres y construir momentos juntos. Desarrollo Personal en otras danzas y en el Tango
  • 15. Revista Digital de Tango 15 ¿Suena como un cliché? Sin duda alguna no. El tango es el desarrollo personal en su forma más pura. Antes de tango, hice ballet durante muchos años. Quería alcanzar el nivel profesional. Con el tiempo cedí a razones independientes de mí. El nexo común entre el tango y el ballet u otras danzas es que te enseña a aceptarte a ti mismo. ¿Las diferencias? Pues bien, en otras danzas, cuando estás en el momento, estás casi siempre solo. El compañero tiene que dejarte de lado en un momento determinado. Sucede en el ballet, en salsa, en el patinaje sobre hielo, etc. Pero con el tango, es diferente. No te va a cambiar de una manera en que no puedas reconocerte mirándote en el espejo. Te transformará. El tango es como un amigo que amas desde el fondo de tu corazón, pero no encuentras las palabras para expresarlo. Lo aceptas tal como es, porque tenerlo en tu vida te hace una mejor persona. Con el tango, la persona que ves en el espejo sigues siendo tú, sólo que más hermosa, más sensible, más humana, más emocional. De repente te das cuenta de que no has cambiado, sólo mejorado significativamente. Con el tango, se aprende a (a veces literalmente) a cerrar un ojo y olvidar el pasado o el futuro: sólo el momento importa. Nadie te va a aplaudir porque todo el mundo está ocupado disfrutando de su momento. Compartes la felicidad con otro ser humano, ya sea un total desconocido o un amigo. La pista de baile es este lugar mágico donde el tiempo se detiene. No es un escenario vacío: todo el mundo está pintando su historia de amor y vulnerabilidad, de emociones ancestrales compartidas. Tu corazón no sangra. Tu corazón sonríe. El Tango te enseña a sentir el presente con todos los músculos de tu cuerpo. Te enseña que puedes ser graciosa, que puedes aceptar a otras personas en su espacio personal, que puedes dejarte ir y estar en el mismo momento. ¿Y lo mejor? No estás solo en ese momento. Compartes el momento con otra persona. Cuando el momento se ha ido, no estás perdida: te encuentras en la siguiente pareja, en la siguiente historia de amor de 3 minutos. Y siempre hay alguien que te tomará de la mano, para darte las gracias por ser parte de su momento también, y te llevará de vuelta a su asiento. ¿Lo mejor en el tango? Abrazos genuinos gratis. Desarrollo Profesional en Tango Creo que el tango también nos puede enseñar lecciones importantes en el desarrollo profesional. Esto es lo que aprendí después de 10 meses: 1. ¿Mucha competitividad? - Cuando “trabajas” con alguien y compartes el momento, aprendes a ser menos
  • 16. 16 competitivo con la otra parte. No hay ninguna razón para ser competitivos con la persona que es una presencia complementaria en tu vida. Podría ser una simple pareja de tango, o podría ser fácilmente un socio de negocios. No hay punto en ser competitivo con los demás, de verdad. Sólo tienes que competir contigo mismo. Recuerda: ¡Eres tu mejor amigo y tu peor enemigo! El Tango me ha enseñado cómo ahorrar tiempo, dinero y energía. Y guardar amistades. 2. Se necesitan dos para el tango - sí, la idea de que necesitas apoyo y no puedes hacerlo todo solo es otra importante lección aprendida. En algún momento, incluso si comienzas por tu cuenta, necesitas un compañero de equipo, necesitas una segunda opinión. Incluso en un one-man-show, todavía necesitas amigos y familia a tu lado. El Tango me ha enseñado a ser más agradable con mi familia a valorar mis amigos: aquellas personas que me aman incondicionalmente, incluso cuando no saben cómo demostrarlo. ¡El Tango me ha enseñado a sentir el calor de los demás! 3. No es todo acerca de los negocios - es necesaria la interacción humana. No se puede hacer negocios sin socializar. Lo social es importante, especialmente fuera de sus círculos profesionales. ¿Por qué? Porque después de todo, su negocio está hecho con la gente común, por lo que no tiene que rodearse de personas influyentes. La gente normal que no comparte la misma experiencia profesional que tí puede ser justa, también. Vas a aprender cómo interactuar con cualquier tipo de personas. El Tango me ha enseñado cómo comunicarme mejor con los demás. 4. La diversidad es buena - es decir, al igual que te ayuda a convertirte en un mejor bailarín si bailas con diferentes personas, también ayuda a ser un mejor hombre de negocios (o mujer, para el caso) si diversificas tu vida profesional. Si tienes un negocio que va muy bien, trata de añadir un producto, servicio diferente o incluso iniciar un segundo negocio en otro lugar / industria. El Tango también me enseñó que la diversidad no le dejará caer en el aburrimiento. 5. Un paso fuera de tu zona de confort - Esta es la lección más importante de todas. Sí, el tango te enseña a hacer eso. Hay tantos estilos de tango como bailarines. Y cada vez que bailas con una nueva pareja, es un paso fuera de tu zona de confort. Cada vez que intentas un nuevo movimiento o un nuevo abrazo, es un paso fuera de tu zona de confort. Como empresario, tienes que salir de tu zona de confort y aceptar el reto. Esto es lo que tiene que ver con la evolución. Todos tenemos las semillas de la evolución plantadas en nosotros, ¿por qué matan a la planta antes incluso dándole la
  • 17. Revista Digital de Tango 17 oportunidad de crecer? Reinvención y transformación suceden en un continuo que está lleno de desafíos. No hay zona de confort en la carretera entre el punto A y el punto B, siempre hay algo impredecible por ahí, incluso si haces el viaje cien veces, una y otra vez. ¿Qué sucede cuando tomas un descanso del Tango? Esta es una pregunta difícil. Nunca es fácil tomar un descanso de las cosas que te gustan, pero nos sucede a todos. Es un sentimiento de soledad difícil de describir. No imagino el tango 40 horas por semana. Ahora actualmente bailo alrededor de 10 horas por semana, en prácticas (lugares de práctica de tango, de formato más informal que la milonga) y una milonga / semana. Tengo una rutina de baile que practico en casa o en el parque de unos 60 minutos / día, la combinación de pasos de tango (los que puedo hacer por mi cuenta), el ballet y la gimnasia. El momento de tomar un descanso de la rutina de baile, se mostrará de inmediato en tu cuerpo y tu estado emocional. Bailar y bailar el tango en concreto tiene que ser hecho con regularidad. Creo que lo mismo se aplica con las empresas y con la vida en general: para tener éxito en las cosas que haces, es necesario tener una cierta ética y los principios que mantener de forma regular, sin excepciones. Además, la práctica y un horario regular hace al crecimiento. Establecimiento de objetivos y remodelación de tu vida Estas dos están entre las lecciones más valiosas de la vida que un baile me ha enseñado nunca. Fijar metas nunca ha sido lo mío y me he dado cuenta que las personas suelen tener problemas con distribuir su trayectoria personal y profesional en hitos alcanzables. El Tango me enseñó a remodelar mi vida y añadir valor a la misma, cómo mantener lo que importa y dejar de lado todo el equipaje innecesario (que tendemos a traer a cada nueva relación que empezamos - personal o profesional). Empecé a establecer metas para mí misma en la realidad proporcionada por el tango: la de la interacción humana. Esto es lo que sucedió: 1. Me di cuenta de que no puedo vivir sola, me gusta decir buenos días o buenas noches a alguien. Vivir en un piso por mí misma no era beneficioso. En lugar de obtener más información y socializar más, empecé a aislarme en todos los aspectos. Mi negocio sufrió tanto como mi vida social. Comenzó a ser doloroso bailar tango e interactuar con la gente en lugar de ser feliz y disfrutar del momento. Después de las lecciones proporcionadas por el tango, me mudé al centro de la ciudad en un piso compartido. Con un compañero de piso. 2. Me di cuenta que no estaba en contacto demasiado con mi lado femenino. Yo sólo lo activaba de vez en cuando durante el tango. Esto sucedió debido a mi modo
  • 18. 18 Roxana Fuente: http://www.lifehack.org/ articles/lifestyle/how-tango-forever- changed-life-both-professionally- and-personally.html de negocio, en el que yo estaba sola. Era difícil separar la parte comercial del lado vulnerable en el tango. En algún momento, no pude bailar incluso correctamente y esto se convirtió en una gran frustración. Entonces comprendí que necesitaba un descanso para ordenar mi vida en orden: conseguir socios de negocios, formar un equipo, no hacer todo por mí mismo. La idea de “tomar dos para bailar un tango” se convirtió en una solución de negocio claro para mis luchas. 3. Me di cuenta que estaba demasiado atraída por la perfección. Recuerdo que un blogger - amigo mío - me dijo una vez que “Perfecto es el enemigo de conseguir hacer cosas”. Al igual que en el tango, sólo tienes que dejarte llevar y disfrutar del momento: no bailas para que sea perfecto, bailas para sentirse libre y expresar tu verdadero yo. Dejé de tratar de dar forma a mi vida para ser perfecta y establecer mis metas a ser tan imperfecta como sea posible. El Tango cambió mi vida de una manera personal y profesional, probablemente más que cualquier otro tipo de danza o arte. Desafió y me sigue desafiando a convertirme en una mejor persona, a abrirme, a no tener miedo de hacer las cosas en mi propio ritmo. Me ha enseñado cómo todo es adaptable y a revalidar la idea de que las cosas que se hagan con pasión sobre una base regular pueden crear momentos maravillosos. Todo lo que necesitas hacer es permanecer fiel a ti mismo y conquistar todos los desafíos con un corazón abierto. ¿Cuáles son mis retos, te preguntarás? 1. Aprender Tango Argentino de la manera correcta (en el abrazo cerrado - una conexión más íntima entre los compañeros), ahora que tengo lo que se necesita para bailar Tango Nuevo. 2. Encontrar un compañero de tango estable y viajar por el mundo para bailar juntos, enseñar a la gente todo acerca del tango (mi plan de 5 años) ¿Cuáles son los tuyos? PD: Si alguna vez vas a Bucarest, Rumania y quieres probar el tango, ponte en contacto conmigo y te conectas con la gente adecuada.
  • 19. Revista Digital de Tango 19 https://www.youtube.com/watch?v=6puWYbxfmbs Documentales / Testimonios: Alberto Castillo el cantor de los 100 barrios porteños Ánima Buenos Aires https://www.youtube.com/watch?v=G8-7z3uJWug “Una película que revela el alma de Buenos Aires, a través del humor y la sutil mirada de los más destacados artistas de la animación y la gráfica argentina” Dirección General: María Verónica Ramírez Una producción de Caloi en su Tinta Música:“Farra”de Gustavo Mozzi & Orquesta Matiné
  • 20. 20 LOS CLICHÉS DEL TANGO (*) El Tango, como expresión popular, ha sido, en su momento, duramente censurado por las elites dominantes, especialmente en épocas de gobierno autoritario y extranjerizante (por ejemplo prohibición de términos lunfardos y determinadas imágenes y temáticas) con evidente propósito de vaciamiento cultural, cuando querés someter a un pueblo tratás de quitarle sus insignias y socavar su identidad. También, y hasta la fecha, el Tango ha sido injustamente descalificado con clichés tales como: prostibulario, compadrito, triste, machista, lamento del cornudo, y una larga lista de etcéteras… Hay otros clichés, asimismo, que si bien no implican una descalificación, no se compadecen con la verdad, como el supuesto origen negro del género. Yo pienso que la incesante repetición de lugares comunes e inexactos respecto de la naturaleza del Tango obedece a varias causas, entre las cuales podríamos aislar: a) La tendencia por parte de muchos lectores de pensar que porque algo está escrito en letras de molde es verdad. b) la pereza y facilismo de muchos autores que se limitan a repetir lo ya escrito, reemplazando a la investigación y aún el mero razonamiento por la más cómoda tarea de recopilación. Si a lo antedicho le agregamos algunas gotas de mala intención y otras de estupidez, la ecuación cierra. Uno de los pilares de mi tarea de difusión y esclarecimiento es desmitificar algunos conceptos sobre el Tango, erróneamente enquistados en el imaginario popular y que tanto daño hacen a la tanguedad al desvirtuar muchos aspectos del género, en especial frente a los neófitos, que son mayoría… SÓLO SE AMA LO QUE SE CONOCE, y mi bandera es, desde hace tiempo, FOMENTAR EL CONOCIMIENTO DEL TANGO, más allá de un baile que puede resultar más o menos exótico, más allá del encuentro semanal de miles de bailarines, convocados por un abrazo sin obligatorias implicancias. Lamentablemente muchos escritores –no me refiero a los historiadores e investigadores, que suelen producir excelentes ensayos que en general no llegan al común de la gente- se repiten hasta el hartazgo describiendo la milonga según antojadizas descripciones sin ir más allá, porque ir más allá implica trabajo, estudio, reflexión... y ellos prefieren optimizar la relación costo- beneficio. Es que les resulta trabajoso ir más allá de las fronteras de las referencias obvias. Por mi parte, y a título personal siempre he preferido el camino legítimo, evitando, escrupulosamente, los atajos. Yo creo que los escritores serios nos deben un libro que arroje luz sobre estos clichés, en forma didáctica y amena, poniendo negro sobre blanco rótulos que no por repetidos resultan veraces. Digo escritores serios, dejando de ex profeso fuera de la cuestión a algunos “escritores milongueros” que pasean su imagen patética por nuestros bailongos, borrando con el codo lo que escriben con la mano, a poco que uno los vea
  • 21. Revista Digital de Tango 21 actuar en ese ámbito; estafando a los desprevenidos con textos edulcorados y caprichosos, que brindan una lectura absolutamente distorsionada de la realidad y naturaleza del Tango. También excluyo a unos cuantos “escritores consagrados” que aprovechan la volada y producen textos impresentables haciendo casi inevitable referencia a la figura consular de Don Carlos Gardel. No, de ninguna manera me refiero a estos impúdicos fabricantes de refritos.¿Cuándo se escribirá este libro tan necesario? ¿Quién lo escribirá? Mientras esperamos a ese autor y a esa obra, permítaseme producir este artículo, aunque sea a manera de aperitivo. En mérito a la brevedad (aún así descreo que más del 10% de los lectores lea esta nota en su totalidad) nos referiremos tan sólo a tres de los clichés: Tango Prostibulario, Negro y Compadrito.   Vamos, entonces, al análisis de estos clichés: TANGO PROSTIBULARIO Sobre los antecedentes prostibularios del Tango, no debe descartarse que, seguramente muchas de las primeras piezas del género fueron concebidas en ese ambiente, pero hubo otros lugares y otras ocasiones… es más, resultaría insostenible la afirmación de que los músicos populares rioplatenses sólo trabajaban en casas de tolerancia. Es cierto que durante las dos últimas décadas del siglo 19 y aún durante la primera del siglo 20, la población argentina registraba una mayor proporción de hombres, a resultas de que la corriente inmigratoria registrada en esa época estaba integrada por masculinos que venían en busca de nuevos horizontes, dejando atrás –en una Europa asolada por el hambre y las guerras- a sus novias y a sus esposas, que muchos casos jamás volverían a ver. Así, para satisfacer las necesidades sexuales de estos hombres “solteros”, se hizo evidente la necesidad de crear burdeles, y para trabajar en ellos se “importó” a mujeres francesas, españolas, italianas, polacas, alemanas. Pero la demanda fue superior a la oferta, de modo que en esos lugares se formaban largas filas de hombres esperando ser atendidos, de modo que los patrones pensaron en divertir a la clientela contratando músicos para amenizar la espera, generalmente tríos formados por guitarra, flauta y violín, aunque no era raro que con estos instrumentos alternaran el arpa, el mandolín, la armónica y aún el clarinete. Estos primitivos conjuntos ejecutaban la música en boga en ese momento: polcas; mazurcas; habaneras, valses, guajiras y chotis. Con el tiempo la polca devendría en chamamé; la mazurca en ranchera y la guajira en milonga, que posteriormente, junto a la habanera, quizás con un toque de africanismo (esto es discutible), alumbraron los primeros tangos.  A medida que el Tango fue teniendo más y más aceptación -y esto fue bastante rápido- comenzó a escucharse (y bailarse) no sólo en los “peringundines” sino también en salones como Las Carpas de la Recoleta, el Café Tarana luego conocido como lo de Hansen, El Kiosquito, El Velódromo, el Tambito, la Glorieta, El Pasatiempo y Tancredi. En estos lugares el pueblo
  • 22. 22 porteño pudo hacer gala de su agilidad y elegancia con sus cortes y quebradas. Los “niños bien”, por su parte, quisieron imitar a las clases bajas, quizás por algo de esnobismo y espíritu de aventura. Algunos se atrevieron a visitar los peringundines; otros optaron por establecer sus reuniones en casas donde alternaban los momentos de música con los picantes momentos que les proporcionaban “mujeres de la vida”. Así tomaron notoriedad lugares como lo de María La Vasca, lo de La Parda Adelina o lo de la Gringa Adela Avanzada ya la primera década del siglo 20 el Tango seguía siendo considerado música prohibida, prostibularia, a pesar de que en 1904 el bailarín Casimiro Aín actuó en el Teatro Ópera junto a su esposa Marta. También de las filas de los famosos de aquel entonces comenzaron a salir grandes bailarines, como Jorge Newbery, Florencio Parravicini, Vicente Madero Álzaga y Ricardo Güiraldes. No podemos omitir el papel que el modesto organito callejero tuvo en la difusión del género. Este instrumento mecánico, al parecer originario de Italia, llegó al país a mediados del siglo 19 y consistía en un cilindro con púas, movido por un manubrio, que produce la percusión en una serie de cuerdas que representan determinadas notas, todo ello encerrado en una caja. Podían ser pequeños, transportados por un hombre, colgando de su cuello, o en carritos empujados a mano, o tirados a caballo, cuando eran muy grandes, en forma de pianos. A comienzos de siglo había, en Buenos Aires, talleres especializados en la construcción y reparación de organitos. En estos talleres también se preparaban los cilindros. Este sistema requería conocimientos musicales para la selección y adaptación de las obras, teniendo en cuenta las limitaciones de notas. Los organitos durante las postrimerías del siglo 19 y las primeras décadas del 20 conquistaron las calles de la ciudad, sobre todo en sus arrabales, trayendo alegría a la gente de los barrios, ya que era la única forma de reproducción de música, Los organitos trajeron el Tango a los zaguanes, las plazas y hasta en los lugares cerrados, cuando las restricciones económicas impedían contratar músicos. De lo antedicho se desprende que el Tango no sólo vio la luz en los prostíbulos. También se tocó en los circos, teatros, plazas ¡y hasta en reuniones sociales y, porqué no, familiares! Y guste o no a los sostenedores de la “teoría prostibularia”, fue ejecutado y grabado incluso por bandas militares y municipales. ¿Por qué, entonces, este empeño en enunciar una relación bi-unívoca entre tango y proxenetismo?  Yo pienso que, entre otras cosas, se trata de una cuestión marketinera… resulta mucho más atractivo vender un Tango fuertemente enraizado en lo prohibido, con una fuerte impronta sexual, que decir que nació en el comedor de la casa de Doña Eulalia. Es mucho más novelesco. No por algo, un escritor como Mario Benedetti dice, en su libro La borra del café: “Cuanto mejor se lleve en el baile (de tango) la pareja, cuanto mejor se amolde un cuerpo al otro, cuanto mejor se correspondan el hueso del uno con la tierna carne de la otra, más patente se
  • 23. Revista Digital de Tango 23 hará la condición erótica de una danza que empezó siendo bailada por rameras y cafishios del novecientos, y que sigue siendo bailada por el cafishio y la ramera que unos y otros llevamos dormidos en algún rincón de las respectivas almitas y que despiertan alborozados y vibrantes cuando empiezan a sonar los acordes de El Choclo o Rodríguez Peña”. Muy poético, pero, a mi juicio, inexacto. NO HAY PEOR MENTIRA QUE UNA VERDAD DICHAA MEDIAS. TANGO NEGRO Unas palabras sobre el supuesto origen negro, y específicamente candombero del Tango: el estudioso tipógrafo uruguayo Vicente Rossi, de quien Jorge Luis Borges llegó a decir “este ahora inaudito y solitario Vicente Rossi, va a ser descubierto algún día, con desprestigio de nosotros sus contemporáneos y escandalizada comprobación de nuestra ceguera... algunas de sus páginas perdurarán famosamente en las antologías”... Este autor, en su libro “Cosas de negros”, publicado en 1926, afirma, rotundamente:  “El vocablo TANGO sonó en el Río de la Plata desde los tiempos lamentables de la colonia. En esa época decir “los tangos de los negros” refiriéndose a los tambores de los negros, se hizo equivalente a decir “los bailes de los negros”. Al decir “tangos”, englobaban local, instrumentos y baile, de allí viene el famoso Tocá Tangó, cuando invitaban a reunirse para candombear... y llegamos a 1898, cuando se baila la primera milonga (¿o tango?) en escenarios del Plata, durante una visita a Montevideo del famoso Circo de los Podestá, sin que nuestro Tango haya contado entre sus homónimos anteriores ningún  pariente, ni lejano”. Por su parte, el antropólogo Norberto Pablo Cirio, del Instituto Nacional de Antropología, explica: “es conocida la raíz negra de la palabra TANGO, aunque resta probar la incidencia negra en la gestación de esta música, si es que la tuvo. Aunque existe en el repertorio tanguero una profusa producción de autores afro descendientes (11 compositores con un total de 277 obras), resulta sintomático que ninguna trate sobre la “negritud” o, lo que es lo mismo decir, todas las obras tangueras que expresan algún vínculo con lo afro argentino, corresponden a autores blancos”. Una reflexión adicional, y esta de mi cosecha, si estimaciones (algo optimistas) arrojan un total de aproximadamente 15.000 piezas tangueras, las 277 obras referidas por Cirio no llegan a representar el 2% de las mismas. No obstante lo señalado, Héctor y Luis Bates (no eran hermanos), en su libro “Historia del Tango”, señalan que el Tango tiene: de la Habanera, la línea melódica sentimental y la fuerza emotiva.de la milonga, la coreografía.del candombe, el ritmo. Sobre lo antedicho, cabe aclarar que, de la misma forma en que la aparición de la escritura marca el límite entre Prehistoria e Historia, casi todo lo que se diga acerca del Tango en sus orígenes en el plano estrictamente musical, es motivo de controversia, por la sencilla razón de que en la etapa inicial, precursora, las
  • 24. 24 obras musicales que podrían definirse como tangos surgían de instrumentos solistas, se improvisaban, y eran sus propios autores, en su mayoría “orejeros”, vale decir, totalmente ayunos de conocimientos musicales formales. los encargados de ejecutarlas y difundirlas. Lo hacían dentro de su limitado radio de acción y raramente sucedía que otro músico, copiándolas de oído, las llevasen a otros lugares. Estas composiciones raramente pasaban al pentagrama. Pero tomando en cuenta exclusivamente las obras registradas y publicadas, resulta evidente que la incidencia negra en la música tanguera, resulta prácticamente imperceptible. Es más, sostengo que el término Tango aplicado a nuestra música ciudadana no viene del vocablo negro sino, por extensión, del Tango Andaluz que desembarcó en los teatros de Buenos Aires, en el marco de la zarzuela, a posteriori de la caída de Rosas, en 1852.   TANGO COMPADRITO Entrando de lleno en la historia del Tango, haremos una primera afirmación: Más allá de las distintas teorías sobre las razones de orden sociológico que dieron origen al gotán, no caben dudas acerca de que el avance de esta incipiente forma musical se dio desde la periferia (tanto social como geográfica) de la ciudad de Buenos Aires. El camino a recorrer fue arduo y lento, comenzó durante la década iniciada en 1870, hasta su aceptación por las clases altas, a regañadientes, a partir de, digamos 1910/1915. El tango no sólo implica una mixtura de ritmos, de géneros musicales, sino que también implica un hibridaje de clases sociales, de pautas culturales, de objetos de interés... Dice Ernesto Sábato:  “Los millones de inmigrantes que se precipitaron sobre este país en menos de cien años, no sólo engendraron esos dos atributos del nuevo argentino, que son el resentimiento y la tristeza, sino que prepararon el advenimiento del fenómeno más original del Plata: el tango... que ha sido sucesivamente reprobado, ensalzado, satirizado y analizado, pero del cual Enrique Santos Discépolo da la definición más entrañable y exacta: Es un pensamiento triste que se baila... Pero si es cierto que el tango es un producto del hibridaje, es falso que no sea argentino, ya que, para bien o para mal, no hay pueblos platónicamente puros, y la Argentina es (a nivel social), el resultado, muchas veces calamitoso, es verdad, de sucesivas invasiones... Negar la argentinidad del tango es un acto tan patéticamente suicida como negar la existencia misma de Buenos Aires” Si bien el padre del tango, el tanguillo andaluz, llega a los teatros porteños desde España, no es menos cierto que la madre del tango, la milonga, viene desde la campaña, junto a la payada... ambos se encuentran en el suburbio... donde conciben al Tango que, cuando ya esta en condiciones de hacer camino, llega a Buenos Aires, donde es rechazado por las clases media y alta... y es recién a partir de la aceptación del nuevo género por la sociedad europea, que es recibido, con bombos y platillos, por el “tout Buenos Aires”... Este contacto entre payada y tango es explicable, pues en muchos cafés porteños, luego de escucharse la orquesta, un poco más allá de medianoche, tallaban los payadores, que cantaban hasta la madrugada. Dice
  • 25. Revista Digital de Tango 25 José Gobello, fundador y presidente de la Academia Porteña del Lunfardo: “El campo estaba demasiado cerca del centro y el tango, por muy centrero que fuera no podía ignorarlo... ¿Centrero o arrabalero? Caray... el arrabal estaba en cualquier conventillo del centro. El primer tango canción, “La morocha”, más que tango cuplé, pero de todos modos tango, es campero, aunque de un campito próximo al puerto. El tango canción es una prolongación del canto criollo. Tiene al menos eso de genuino el tango campero. Literariamente nunca alcanzó la fuerza del tango arrabalero (Viejo rincón), ni la belleza del tango urbano (Sur, La última curda). Sus mejores páginas, realmente muy bellas, pertenecen a un estado intermedio entre el tango campero y el tango urbano, un escenario de muy ardua localización geográfica, por donde Manzi (Tapera, Milonga triste) y Homero Expósito (Trenzas, Yuyo verde), se desplazan cómodamente. Entre el paisaje campero y el urbano existía un territorio intermedio, marginal, si se lo mira desde el centro de la ciudad, este era el arrabal, el mundo del compadrito. Cuando llegó el alambre de púas limitando las grandes extensiones, cuando la tierra comenzó a repartirse entre los poderosos, a menudo beneficiarios del poder de turno, parte del gauchaje comenzó a desplazarse hacia la ciudad, habitando, en general, zonas suburbanas... el gaucho aporteñado comenzó a denominarse, a si mismo compadre, y sus descendientes fueron llamados compadritos, el compadrito siguió, como su antecesor, el gaucho, rindiendo culto al coraje. Pero la existencia cotidiana no le permitía, como había ocurrido con aquel, poner a prueba su potencia en el combate con el semejante, o con la naturaleza. Para curarse con el desahogo de la hombrada nació la provocación, pero esto no conformó su naturaleza, de ahí su tristeza oscura e indescifrable, mezcla de arrepentimiento personal y resentimiento social, que halló su expresión en el tango. Fue en el arrabal, en la barriada, donde creció su destino castigado. El arrabal, siendo la confluencia de dos fuerzas, la rural –que pugnaba por entrar- y la ciudadana –que pugnaba por salir-, retenía al débil, que hallaba en sus aguas turbias el modo de subsistir”. De modo que en el Tango tal como lo conocemos, el compadrito del arroyo no influyó más que el inmigrante del conventillo. Precisamente el Tango es producto de dos vectores, dos fuerzas formidables, irresistibles, una venía desde la periferia geográfica. de la mano del compadrito; la otra venía desde el corazón mismo de la ciudad, de la mano del inmigrante y, por qué no, del oriundo de la capital. Seguramente se encontraron en el arrabal, de ese vernáculo big Bang nació el Tango urbano. (*) Este texto incluye material difundido en mis seminarios dictados durante los años 2009 a 2011 en distintas tribunas de Argentina y el exterior. En otras notas, exploramos al Tango como lamento del Cornudo (nota del mismo nombre) y su supuesto carácter triste (nota titulada “Spleen”). A su debido tiempo escribiré un artículo sobre el supuesto carácter machista del Gotán. Ángel Mario Herreros
  • 26. 26 El Tango y el genocidio cultural Sin lugar a dudas, el pueblo argentino generó una identidad clara y definida, pero pareciera que reniega de ella. Han surgido diversas expresiones musicales, pero ciertamente el tango es lo que nos representa en todo el mundo como música argentina. Buenos Aires es la ciudad a la que mas tangos se le han dedicado, pero paradójicamente no es el lugar donde más se escucha el género. Sino mas bien que se reniega de él. Cada año se realiza el Festival y Mundial de Tango de Buenos Aires, y las plazas hoteleras están colmadas y nuestros chicos, siguen sin conocer el TANGO como CULTURA GENERAL dentro de la Educación Nacional. Somos reconocidos mundialmente por este género rioplatense, pero sin embargo en Literatura no se menciona siquiera un solo autor, en Música no se toma como género musical, ni se mencionan Troilo, Pugliese, etc. Se enseñan algunos pasos de folclore pero no se enseña ni el caminar del Tango. Tampoco está en Historia Argentina. ¿Cuántos chicos mas van a desconocer su identidad? El TANGO es ARGENTINO pero nuestros chicos aprenden la cultura de otro país La historiadora y periodista Nélida Rouchetto, nos explica cómo fue el proceso de lesión cultural que se deflagró en la década del sesenta: “A fines del 50 y en la década ‘nefasta´del 60. La grabadora RCA Victor envió un nuevo gerente extranjero, un tal Ricardo Mejías, para que se ocupara de destruir con total impunidad el material original (las matrices) de la música argentina (tango y folclore). Este señor inventó la llamada ‘Nueva Ola’, elenco al que ingresaban sólo aquellos que aceptaban las reglas del juego”. “Con un estudio a fondo de ‘mercado’ fueron consumando el ‘genocidio cultural’, al amparo, además, de la desidia gubernamental cuando se trata de la Cultura de nuestro pueblo”. “Esa gran industria musical digitó un proceso de desmantelamiento de la música argentina (tango y folclore). En 1967 con el gran cómplice en la persona del director general de Radiodifusión Federico Frischnecht, desde su despacho en Radio Nacional (entonces en Ayacucho 1547) eliminó los elencos estables de las emisoras oficiales (cuyas ondas cubrían todo el país), no por onerosos, sino
  • 27. Revista Digital de Tango 27 porque ejecutaban tango y folclore por propia elección, sin el aval de las grabadoras ni de las empresas gráficas de ediciones musicales. Al mismo tiempo que borraban la imagen del intérprete en contacto con su público, quedaba despejado el terreno radial para una discrecional ‘dictadura del disco comercial’ manejada por las empresas”. En la década del cincuenta, entre las direcciones artísticas y comerciales de las radios, con las empresas comerciales de la música (Editoriales y grabadoras) presionaban a los artistas para su control en los temas. Aceitado el proceso, en 1967, decretaron el despido en masa, sin indemnización, de músicos, cantores, actores, libretistas, dejando acéfalas todas las radios oficiales. Oportuno y barato para privatizarlas. En el período (60/67) fue tal el abuso de “atenciones” por pasadas radiales a los técnicos de cabina, los conductores de programas y promotores publicitarios, que al no poder justificar esos gastos, debieron facturarlos, por las exigencias del control económico de las casas multinacionales (ej. CBS), así fueron desplazando del conocimiento “popular” la música argentina: Tango y Folclore. “En connivencia con las agencias publicitarias, se controlaban las 24 horas del día. Con el colmo de que empleados de las empresas actuaban dentro de las emisoras organizando programas musicales, asistiendo a los pasa- discos que tenían programas propios, y se llegó a la prebenda también entre los operadores de las radios (habrá que aceptar alguna excepción) para que en los ‘baches’ incluyeran el disco de la promoción”. “Así, el disco se convirtió en el competidor desleal del intérprete en vivo, y esto se extendió a todos los géneros (tropical, jazz, español, italiano, boleros, etc.) Se generalizó también la corruptela al “fabricar” autores e intérpretes que fueron deformando la sensibilidad de nuestro público”. “Agreguemos que después, como si esto fuera poco, adquirieron importantes y antiguas Editoriales de música para su vaciamiento, con el propósito de anular repertorios artísticos arraigados con prestigio. Ejemplo: La grabadora Philips compró todo el repertorio de Julio Korn (que actualmente fusionada es Korn-Interson-Warner/Chappel Music Inc.) y no editó más temas de música argentina (salvo la excepción –como de contrabando- cuando la gerencia estuvo a cargo de Nélida López French, quien pensaba que era una mínima conservación de la creación de ese momento-1970 al 85”.
  • 28. 28 El hecho de destruir todas las matrices de tango y folclore es, en si mismo, un acto criminal que fue “adoctrinando” culturalmente a un pueblo para luego someterlo. En esos años sobrevolaba el “fantasma comunista” y, con esa buena excusa, el imperio del norte, se instaló prácticamente en toda América Latina, derrocando gobiernos democráticos, ante el inminente “peligro rojo”. No solo se trataba de un copamiento cultural y de costumbres sino un plan específico de desindustrialización y dependencia ante los grupos económicos, generando una deuda externa fraudulenta, que resultó en una dependencia absoluta de los organismos de crédito internacionales. Lo alarmante y verdaderamente grave, es que se instaló en la mente del pueblo argentino la idea que todo lo que venía de afuera era lo bueno, lo actual, lo “moderno”, y lo nuestro era antiguo, decadente, obsoleto. A punto tal que se entendió que el tango era “música de viejos” y el folclore era para los “cabecitas negras” . Incluso era popular el dicho, que el tango era el “lamento del cornudo”. Ciertamente el plan fue contra toda la cultura nacional aunque los mas atacados fueron el tango y el chamamé, particularmente porque querían instalar que la Argentina no tenía “música alegre o divertida”. Y sabemos claramente que el chamamé de por sí, lo es. Y el tango tiene infinidad de tangos “alegres o divertidos” (por supuesto excluidos de la difusión). Había que instalar la idea que el chamamé era vulgar y grosero y para ello se nutrieron de personajes como el “soldado chamamé”. Con asombro observo expresiones de ferviente apoyo al “rock nacional”, como si éste fuera un género autóctono, o propio. Incluso se ha llegado al contra sentido de decir que es originalmente nuestra música. Creo que la expresión “rock nacional”, es como decir “tarantela alemana” o “candombe paraguayo”. El rock es originario de Estados Unidos, y mal puede existir un “rock nacional”, sino que éste es nada mas y nada menos que el mismo género estadounidense, con ligeras adaptaciones, y con obras compuestas, por autores argentinos. Pero componiendo un género musical foráneo. Se han elaborado las excusas más rebuscadas, a fin de encontrar el “justificativo” a semejante agravio cultural, y lo peor es que fue aceptado voluntariamente por gran parte de la población. Una de las excusas más increíbles es la
  • 29. Revista Digital de Tango 29
  • 30. 30 de decir que “el arte no tiene fronteras”, o que “no existe la música nacional”, o que “ la música es patrimonio de la humanidad”. Todas conceptos verdaderamente ciertos, pero que nada tienen que ver con lo que ha pasado, y con la agresión brutal que ha tenido nuestra música y por cierto el daño que ha sufrido. El plan fue sistemático y preciso. Hoy se festeja St Patrick’s Day, o Halloween, y los locales de comidas rapidas (Fast Food) están repletos de gente, y de chicos que se envenenan a cambio de la “cajita feliz”. No me imagino a un andaluz renunciando al flamenco, o a un mexicano abdicando de la música ranchera. Pero he visto a muchísimos argentinos renegar del tango y del folclore. Los medios proponen a los Wachiturrros, o la cumbia villera, mientras el mundo viene a Buenos Aires a nutrirse de tango. Algo no anda bien. Alguien dirá: “La gente no consume tango, por eso no hay tango en la televisión”. Es “anti comercial”. Nélida Rouchetto, lo definió con claridad: “Son los anticuerpos culturales”. Y es verdad, tantas dosis de “anti tango” hay generado anticuerpos, en contra de nuestra propia cultura, y nos hemos convertido en los más acérrimos enemigos de lo nuestro. Perder la identidad es lo peor que puede pasarle a un pueblo, pues sin identidad no podemos construir nada. Jorge Espósito
  • 31. Revista Digital de Tango 31 Milongas en Rosario Milonga PerCanta Sábados desde las 20:30 Entre Ríos 266 Organizan Diego y Soledad 0341 155 477 908 Garufa Lunes 21 hs. Bar Olimpo Corrientes y Mendoza Organiza Omar Sánchez Milonga El Encuentro Rosario, Bar El Cairo, enero de 2016 Organiza Martín Piñol Martes desde las 22 https://www.youtube.com/watch?v=XS SjSNxUcV8&feature=youtu.be La milonga del Playón Rosario, Plaza Montenegro, enero de 2016. Organiza Juan Di Benedetto. https://www.youtube.com/watch?v=1Qt_5bKs8tA&feature=youtu.be MÁS LUGARES PARA BAILAR
  • 32. 32 Los Cafés de la calle Corrientes No podemos dejar de mencionar los numerosos cafés de la avenida Corrientes, ya que ellos también son y han sido parte de la historia de Buenos Aires. Los primeros abrieron hacia 1760, pero su mayor gloria la alcanzaron durante el siglo XX. Pese a que importantes políticos, escritores, periodistas, músicos y actores vistieron sus mesas; muchos de estos locales ya no están, y los que aún perduran, ya no son lo que eran antes... Por Corrientes, desde la avenida Callao y hasta la calle San Martín abundaron los cafés con sabor a tango, a política y disquisiciones psicologistas, a conquistas y engaños, y a todo tipo de movidas artísticas. La bohemia porteña se dio cita a lo largo y a lo ancho de esta avenida, pletórica de ilusiones y anhelos. En Café los inmortales los distintos cafetines se pronunciaron panegíricos manifiestos acerca de la libertad y los intelectuales de la época evocaron con gran lirismo la autenticidad del alma artística, alejada de los hábitos burgueses y de la mediocridad. A continuación recordaremos algunos de ellos con la intención, en fin, de suspenderlos con la memoria en un presente vivo. Los Pinos: Este café estuvo ubicado en Corrientes y Rodríguez Peña. Era el lugar de encuentro de políticos y actores. Fue también el preferido de estudiantes y compañías de teatro. Entre sus habitués se puede recordar a los actores Luis Sandrini, Pepe Cibrián y Ana María Campoy. Pernambuco: Ubicado en la misma intersección de calles, pero de la vereda de enfrente. Relevó a Los Pinos, cuando este último cerró en 1987. Sus habitués solían ser, en su mayoría poetas, músicos y periodistas que además de compartir una charla y un café, también llegaron a navegar por Internet. La Paz: Fue netamente de Notas
  • 33. Revista Digital de Tango 33 corte político; aunque su estilo fue denominado “psico- bolche”. Ubicado en Corrientes y Montevideo fue un lugar emblemático durante los ´60, cuando el hipismo vistió sus mesas con flores y ondas de amor y paz. Y también fue la época en que el ahora mítico Tanguito visitó el billar del primer piso. Se reunían en este café David Viñas; Ricardo Piglia; Enrique “Mono” Villegas y Rodolfo Walsh, entre otros. Dominguez: Estuvo en Corrientes y Paraná y fue el primer café 24 horas de Buenos Aires. Lo mejor de la poesía rea y “mistonga” de la ciudad se reunió allí; y el gran escritor Celedonio Flores lo inmortalizó en su poema “Tristezas” (“Cuando pasa el organito”, página 81, Editorial Freeland, Buenos Aires, 1965). Corrientes, la amable, la calle Corrientes de los sueños locos, los sueños ardientes pintoresca calle, noctámbula ideal del viejo Montmartre, del Café Domínguez y el rante Pigall... Continuamente dio cita a los amantes del tango. Enrique Cadícamo en un poema homónimo le cantó en su época de mayor éxito -1918-, cuando Buenos Aires se refugiaba en los teatros de la avenida: Bar Domínguez de la vieja calle Corrientes que ya no queda... De cuando era angosta y la gente se mandaba el saludo de vereda a vereda... Hombres como Francisco Canaro, Noli, Roberto Firpo y Juan Maglio (Pacho) silenciaron también las voces de los parroquianos que se extasiaban con la música de sus conjuntos tangueros. En el mostrador del Café Domínguez se instaló una de las primeras máquinas Express que importó la firma La Cosechera S.A., inaugurando con ella el sinónimo de café. Los mozos, de ahí en más no pidieron tal o cual cantidad de café, sino que sus voces entonaron el “¡marche un express!”. En su salón se estrenaron dos tangos de grandes valores musicales, como lo fueron Tierra Negra, de Graciano De Leone y Un lamento, de Numa Córdoba. Iglesias: Era vecino del café Domínguez y también supo ser Café los inmortales Los Cafés de calle Corrientes Notas
  • 34. 34 tanguero. En él se estrenó La Cumparsita. Lo visitaron entre otros, Pedro Maffia y Roberto Firpo. El Foro: Ubicado en Corrientes y Uruguay, un café de corte político. En los ´70 reunía a la plana mayor del Partido Comunista. Lo transitan un sinnúmero de abogados y hasta el polémico árbitro de fútbol, Javier Castrilli. Tango Bar: Estuvo en Corrientes y Talcahuano y podría decirse que fue “hermano” del Marzzotto y del Nacional, por su palquito pasaron una cantidad innumerable de orquestas típicas que alcanzaron el pináculo de la gloria. El local era alargado y angosto y una mampara de madera y vidrio dividía el salón de familias del salón general. La entrada del establecimiento tenía dos puertas; de una de ellas pendía un cartelito en el que se leía: “Exclusivamente para Familias”. Las orquestas que actuaron con sus vocalistas en el Tango Bar fueron las siguientes: Edgardo Donato, con la destacada actuación del pianista y compositor Carlos Figari, quién luego integrara el conjunto de Aníbal Troilo; Elvino Vardaro; Anselmo Aieta; Cristobal Herrero; Eduardo Del Piano; Pedro Laurenz, con Alberto Podestá; Raúl Kaplún; Miguel Caló; Horacio Salgán, con Edmundo Rivero; Osmar Maderna con Raul Iriarte; Osvaldo Pugliese con Roberto Chanel y Alberto Morán; Francisco Rotundo; Francini Pontier con Roberto Rufino y Julio Sosa; Ástor Piazzolla, quien debutó en el Tango Bar con la colaboración del vocalista Aldo Campoamor y por último, José Sala. Café Japonés: Fue un café literario, sin embargo pasó un tanto desapercibido hasta que el gran escritor, Roberto Arlt lo extrajo del anonimato (Los siete locos, página 20, Editorial Futuro, Buenos Aires, 1950). Se dice que este lugar era el “refugio de la mala vida”, pues se reunían en él cocheros y rufianes de la zona, esperando alguna muchacha perdida en la noche sin destino. También fue el sitio donde gran parte de la camada de taximetreros se reunían a beber café, para ahuyentar el sueño que los asaltaba a la medianoche. Cabildo: Estaba ubicado en Corrientes y Esmeralda. Fue un café tanguero, a tal punto que a esta esquina se la denominó “la esquina del Tango”. Paradójicamente fue el lugar que unió en la puja a dos sectores Notas
  • 35. Revista Digital de Tango 35 sociales: “cajetillas” y guapos. A esta esquina, el escritor Celedonio Flores le escribió una sonatina; y una de sus estrofas apunta: Esquina porteña, tu rante canguela se hace una “melange” de caña, gin fitz pase inglés y monte, “bacará” y quiniela, curdelas de grapé y locas de pris. Café Guaraní: Estuvo en la misma esquina y también fue netamente tanguero. Este café, todas las noches tenía reservada una mesa para Carlos Gardel y José Razzano, que actuaban en el Teatro Esmeralda -hoy conocido como el Maipo-. Bar de Rosendo: Estuvo en la esquina de Corrientes y Esmeralda. Reagrupó a toda una troupe de políticos, periodistas y escritores; hasta que se produjo el ensanche de la avenida y con dicho acontecimiento desapareció. Fue contemporáneo del cine Empire y del Cabaret L’Abaye, de Esmeralda al 500; y contó con la presencia de Bartolito Mitre y Vedia, Eustaquio Pellicer, José S. Álvarez (Fray Mocho), mientras meditaban la aparición de la revista de mayor trascendencia en Buenos Aires, “Caras y Caretas”. (El 8 de octubre de 1898 aparece el primer numero). En este mismo bar nacieron también las revistas “El Hogar” y “Mundo Argentino”. La Richmond: Ubicada en Florida y Corrientes. Desde siempre, supo ser un café literario; albergó a figuras de la talla de Horacio Quiroga, Hector Blomberg y A. Gerchunoff. En el año 1943, la banda de jazz de Eduardo Armani y su cantante Helen Jakson desplegaron sus melodías y a partir de ese momento, el público cultivó este género con gusto predilecto. El Ramos: Estaba ubicado en Corrientes y Montevideo. Fue el bar artístico por excelencia. En los ´60 fue el refugio de actores, periodistas y cineastas. Durante la última dictadura militar, era común que muchos artistas e intelectuales se reunieran por tandas en este lugar, aunque las razzias de la policía y los “Falcon verdes” -recuerdo funesto de los militares de la época- aparecieran subrepticiamente a altas horas de la noche... Rafeto: Ubicado en Corrientes y Paraná, fue también un café tanguero; el último de la ronda de los años ´40, cuando la “vieja guardia” del 2 x 4 hacía furor. Esta fue otra de las esquinas reas de Buenos Aires, la de los “cafiolos”, de los “pungas” y de las patotas policiales, donde la bohemia encumbrada repartía Los Cafés de calle Corrientes
  • 36. 36 sus noches en el Rafeto. Pascual Contursi fue uno de sus habitués, junto a Ivo Pelay, Bayón Herrera y Alberto Novión. La Giralda: En Corrientes 1453. Este café permanece intacto y afortunadamente, aún conserva sus lucecitas de neón. Es famoso por chocolate con churros, y sus mesitas de mármol, sobre todo por su aroma a nostalgia. Café Apolo: Estuvo en Corrientes y Uruguay, contiguo del Teatro Apolo. El café data de la época en que fue inaugurado el escenario del Apolo, es decir, el 9 de julio de 1892. La gente de la farándula teatral se reunía frecuentemente en este lugar. Fue muy destacada la presencia de los hermanos Podestá -Pepe, Pablo y Antonio- acompañados también por Atilio Supparo, director teatral uruguayo. La participación de las tertulias celebradas en el Apolo eran sinónimo de consagración, fundamentalmente, para los autores y actores. El cenáculo teatral, siempre estaba presidido por Pablo Podestá. El Telégrafo: Ubicado en la misma esquina, fue junto al Apolo un verdadero “hogar alternativo”, para la farándula durante los anos ´50. La Café La Giralda Notas
  • 37. Revista Digital de Tango 37 desaparición del café Apolo motivó el traslado de los artistas a las salas del Telégrafo. Angelina Pagano, Roberto Casaux, Arsenio Mary y Lola Membrives lo frecuentaron. Antes de iniciar los ensayos, o a la hora del aperitivo, pasaban por el café Joaquín de Vedia, Alberto Novión, Alejandro Berruti, Alberto Ballesteros, Carlos Osorio o Rodríguez Acasusso, prestigioso periodista del diario La Nación y hombre de teatro. El Estaño: Ubicado en la esquina de Corrientes y Talcahuano, aún hoy continúa siendo un café tanguero y teatral, pese a que nada queda ya de estaño y mucho sobra de fórmica y acrílico. Pocos saben que precisamente en El Estaño trabajó el conocido magnate del petróleo, Aristóteles Sócrates Onassis, cuando solo era un adolescente y residía en nuestro país como un simple refugiado. Llegó al almacén, paradójicamente acompañado por un amigo turco que lo contactó con Juan Katapodis, un griego mayorista de quesos, quien le suministró empleo en una frutería y verdulería de Leandro N. Alem y la Avenida Córdoba. En El Estaño, no solo trabajó Onassis, sino que también tuvo la oportunidad de servirle un café a Carlos Gardel (Revista “Panorama”, febrero de 1966). La Real: Fue el lugar predilecto, entre tantos otros de la bohemia tanguera. El estilo de la decoración era art nouveau. Su salón poseía grandes columnas marmoladas, espejos biselados y las mesas y las sillas eran de madera maciza. Por lo general, la afluencia del público se concentraba a la hora del vermouth. Por sus mesas pasaron hombres como Cátulo Castillo, Aníbal Troilo, Ernesto Ochoa, Juan Carlos Cobián, Julio De Caro, Ángel D’Agostino, José Razzano, Tito Lusiardo, Gerardo Matos Rodríguez y Carlos Raúl Muñoz y Pérez -poeta máximo del lunfardo, que fuera más conocido como el “Malevo” Muñoz-. Aunque, sin lugar a dudas, el personaje que se llevaba todos los laureles, por aquellas épocas, era Carlos de la Púa. El mismo Enrique Cadícamo lo recordó en uno de sus poemas: Confitería de ambidiestros, de Corrientes y Talcahuano. Nosotros somos los maestros y de la Púa el gran decano. Se dice que Carlos de la Púa era famoso por su algarabía y también por ser uno de los hombres de mayor cultura alcohólica de las Los Cafés de calle Corrientes
  • 38. 38 barras trasnochadas de la Avenida Corrientes. El Nacional: Estuvo ubicado en Corrientes y Carlos Pellegrini. Fue conocido como “La Catedral del Tango”. Concurrieron a el, entre otros grandes personajes: Juan D’Arienzo y Anselmo Aieta. Los Inmortales: Estaba en Corrientes y Suipacha. Fue un café literario. El Café de los Inmortales no siempre se llamó así: anteriormente se había llamado “Café Brasil”, en honor a Santos Dumont, quién cumplía sus hazañas en el continente europeo. Don Calixto Milano adquirió este local por mil doscientos pesos. Pero con el tiempo las cuentas demostraron que el negocio no había dado buenos resultados, Milano decide entonces ofrecer el café Brasil a don León Desbernats -hasta ese momento, vendedor de corbatas de la casa Gath y Chaves-. La correcta administración, el empeño y la buena calidad de servicio a la clientela hicieron que el café Brasil ocupara uno de los primeros puestos dentro de la larga lista de locales de la avenida. Allí se reunía la bohemia literaria, que noche tras noche postergaba la cena por las tertulias y una taza de café. Desbernats rebautizó este local gracias a la ocurrencia de Florencio Sánchez y Evaristo Carriego, quienes le otorgaron la nueva denominación, porque quienes lo frecuentaban nunca comían, y por tal motivo, debían ser “inmortales”... Lo visitaban José Ingenieros, Alfredo Palacios, Horacio Quiroga, Enrique García Velloso, entre tantos otros. Royal Keller: Fue un café político y “bacán”, el lugar elegante de algunas familias distinguidas. Mientras que en él se organizaban reuniones literarias a las que concurrían, generalmente, la gente del teatro, en otras oportunidades este café funcionaba como pequeño estadio, donde se hacían las primeras exhibiciones de boxeo. Hacia la década del ´30 solían reunirse los nacionalistas de derecha, quienes propiciaban el derrocamiento del Presidente Yrigoyen, y aprovechaban para organizar una cena a beneficio del general Uriburu, después jefe del golpe triunfante el 6 de septiembre de 1930. Café de Suárez: En Corrientes y Maipú. Desde siempre, ha sido un café político y literario. Asiduamente era frecuentado por escritores y políticos de distintas facciones, que de reojo se miran por entre el humo del café y el cigarrillo. Café Gerard: Estuvo en la esquina de Corrientes y Florida y fue un verdadero reducto político y musical. Los Cafés de calle Corrientes
  • 39. Revista Digital de Tango 39 Café Los Inmortales Durante varios años fue también el refugio de muchos periodistas, que iniciaban su recorrido noctámbulo en La Helvética. A propósito de esto recordamos que su dueño, un ingles, llamado Eugenio Gerard sentía gran aprecio por Charles de Soussens, a quien cambiaba los tickets o vales que le daban en el diario La Nación como contraprestación por sus servicios periodísticos. (“Critica”, 10 de julio de 1925). Este lugar fue el primero de la zona céntrica donde tocó una orquesta de jazz. La Helvética: Fue el café periodístico por excelencia. Antiguamente este terreno había sido un solar de la calle Corrientes y Catedral. En el año 1844 el lote fue vendido en 92.000 pesos. Aquel solar, del que solo se conservaba un horno pare masa y facturas junto a otros enseres del local, pasaría con el tiempo a convertirse en uno de los cafés más famosos y viejos de Buenos Aires. Se lo denominó la “trinchera intelectual” y el “refugio hogareño de los periodistas del diario La Nación”. Fue el santuario, donde muchos reporteros, por la noche, preparaban las notas que leerían los porteños a la mañana siguiente en uno de los principales matutinos. De las muchas anécdotas que se guardan de La Helvética, rescatamos la siguiente: “Otro acontecimiento vivido de los hombres de letras y de prensa es el que aconteció en una entrevista entre Bartolomé Mitre y Roberto J. Payró. Lo habían llevado a la entrevista Emilio Becher, que era el alma viva del tránsito de La Helvética a La Nación. Sentados en una de las mesas del angosto local, Mitre le preguntó al autor de “La Australia Argentina.” - ¿Dígame, Payró, usted para qué cree que nos puede ser más útil en “La Nación”?” - Para nada - fue la respuesta. - Entonces, para que cree que nos puede ser menos útil?
  • 40. 40 - Para todo -respondió de inmediato Payró. (... ) Con este diálogo llegaron a conocerse íntimamente Bartolomé Mitre y Roberto J. Payró, motivo por el cual, este último ingresó inmediatamente a la redacción del diario”. (Los Cafés de Buenos Aires. Página 154 y 155. Editorial Schapire). Concurrían a este recinto Julio Piquet, Carlos García Lauda, Enrique Loncán, Enrique Méndez Calzada, Ángel Falco, José Ingenieros, Pedro Angelici, Joaquín de Vedia, Enrique Hurtado y Arias, Enrique González Tuñon, Héctor Blomberg, Alberto Caprile, Eduardo Mallea, Álvaro Melián Lafinur, Pedro Raggio, etc. En 1955, el local fue baleado con 24 proyectiles; eran tiempos turbulentos donde no solo temblaban los ladrillos de La Helvética, sino también los cimientos de toda la nación. Pese a que el local reabrió sus puertas años más tarde, el renacimiento fue prematuro, y no tardó en llegar el final... El remate de sus pertenencias se realizó en julio de 1958, aunque se conservaron muy celosamente objetos cuyo valor es incalculable, tales como las antiguas cocteleras de plata o los vasos de licor, cuyo tamaño los asemejaba más al de un florero que al de un recipiente para bebidas. Entre las tantas finísimas bebidas, se guardaron el coñac Martell, en botella de un litro, imposible de encontrar en la Argentina; el Curvoisier legítimo; el Eduardo VII; el Biscuit; el Napoleón ¡1870!; el champagne Perré Jouet y un oporto rarísimo en nuestro tiempo, el Zabaleta del año 1844. Entre los whiskies se conservó el Dry Sack; Morgan; Old Band; Grand Munich; John Heise y el Procurable. La Fragata: También estuvo en la intersección de las calles Corrientes y San Martín. Fue el café de la “city”; el aroma del ambiente de la Bolsa y las cotizaciones impregnó el local y el recuerdo de quienes lo visitaron. Cuenta uno de los mitos populares que en la Avenida Corrientes hubo una época en que existió un discutidor profesional: discutía sobre cualquier tema; se sentaba a las mesas y por un precio fijo discutía de lo que uno quisiera... La lista de cafés es por demás extensa e imposible de citar en una sola nota. La memoria nos lleva a recordar lugares como La Opera; Premier; Politeama; El Ateneo; Café Callao; Café Biarritz; el San Bernardo; El Dorado; El Petit y El Julián; etc., etc., etc. Lo cierto es que esta avenida ha sido considerada por Enrique Cadícamo como la “calle que nunca duerme”, sin embargo desde hace poco más de una Notas
  • 41. Revista Digital de Tango 41 década bosteza largamente, mientras padece pesadillas edilicias, que poco a poco van diluyendo nuestra identidad. porteña y por que no también, nacional. Los cafés en la historia de Buenos Aires han significado una verdadera institución; la salida de la muchachada; la sede de la expectativa, ya que hasta las cosas mas insólitas podían pasar. También han sido y continúan siendo el escenario de las citas amorosas (ya sea de las primeras o de las últimas), donde la atmósfera se impregna de seducción y confidencia. Los cafés son lugares donde se pautan y se cierran acuerdos comerciales; donde se entretejen discusiones; donde se invita a la nostalgia; donde se producen los reencuentros, tantas veces postergados, con amigos; donde se llama al recuerdo y donde planea el futuro. En fin, son el lugar por donde pasa la vida, y todo esto, mientras bebemos un café. Evocar el espíritu de los viejos cafés de Buenos Aires y salvaguardar los que quedan debería ser para nosotros, los porteños, casi una obligación. Porque mantener la identidad cultural de un pueblo es lo que verdaderamente reafirma el hecho de que “Globalización”, no es sinónimo de “Neo-colonización”. Y “Modernidad”, tampoco implica desmedro de nuestro pasado. Karina Donángelo Buenos Aires, antes y ahora Los Cafés de calle Corrientes
  • 42. 42 SOBRE LA ESENCIA DEL TANGO por Héctor Negro La capacidad de evolución y de renovación a través de diferentes épocas, ha sido una de las características fundamentales y permanentes del tango, lo que le ha permitido actualizarse en función de los cambios y de la sensibilidad popular. Esto es bien sabido por quienes distinguen las expresiones representativas de cada época y el curso de su evolución. Hasta el más común de los devotos y oyentes habituales de las expresiones del género, puede advertir la variedad de estilos y formas expresivas tanto en el aspecto instrumental como en el cantado. Lo que suele no tenerse en cuenta es que desde sus primeras etapas, cada aporte, cada intento de cambio, provocaron las consiguientes críticas y rechazos provenientes de los “retardatarios” de turno. Abundan los testimonios al respecto y tales cuestionamientos existen desde poco tiempo después que el tango naciera y consolidara su ritmo y estructura. Uno de los argumentos más meneados fue la preservación de la “esencia”, sin que por lo general se aclarara en qué consistía esa “esencia”, la cual por otra parte fue siendo distinta a medida que el tango mismo iba cambiando. Uno de los pocos que se ha referido a esa “esencia” y la definió e indagó en su breve trabajo titulado  “La esencia del tango” (editado en 1980 por “Cuadernos de Tango y Lunfardo”), ha sido José Gobello. Y una de las conclusiones principales a la que llega en su análisis, es que esa mentada y zarandeada “esencia” es algo mutantede acuerdo a cada época y a los accidentes de la porteñidad que el tango expresa (porteñidad entendida en amplio sentido, no limitada sólo al espacio geográfico), según influyen los Notas
  • 43. Revista Digital de Tango 43 cambios culturales, de costumbres, de ritmo de vida, lenguaje, gustos, etc., además de las consiguientes influencias musicales y/o poéticas predominantes. O sea, que tal esencia no es algo fijo, inmóvil, sino cambiante, como lo es el tango según su historia y evolución lo demuestran a través de tantísimas obras. Es fácilmente advertible que entre los tangos de Bevilacqua, Greco o Pacho y los de Julio y Francisco De Caro o Joaquín Mora, hay una evidente diferencia. Esto, sin llegar a comparar con producciones posteriores (cuarentistas, pre- vanguardistas o vanguardistas) que moverían a juicios y conclusiones reveladores. Un ejemplo sería confrontar los tangos de Villoldo o Poncio con los de Troilo o Salgán. Se hallará la misma esencia, sí, pero a la vez distinta, del mismo modo que nosotros podemos ser los mismos que en nuestra adolescencia, pero a la vez somos otros, porque el tiempo y la vida nos cambiaron y nos siguen cambiando. Quizás la aparición de obras en las distintas etapas mencionadas (tal su diversidad de estilos) suscitara la exclamación de más de un inmovilista: “Esto no es tango. Tangos eran los de…” (y aquí coloquemos los nombres de acuerdo a los gustos personales y épocas). Entonces, ¿dónde está la esencia si todos son diferentes? Allí está la clave, en entender que el fenómeno del tango, tal cual se ha dado y se da, reconoce en el devenir a su sustancia y a la evolución como su signo característico. Y esa es su esencia verdadera: su fidelidad a la característica esencial de cada época (con su carga histórica), nutriéndose siempre con su raíz  y con las aguas de sus fuentes corriendo por su savia. La ciudad de 1910 no es la del 2010, obviamente. Es posible que un habitante de entonces traído hasta hoy por un hecho milagroso, diga al ver este paisaje: “Esta no es Buenos Aires”. Y tendrá razón, no es aquélla, es ésta. Y el tango que hoy nace no ha de ser seguro el que él conoció, sino el nuestro (si es tango, agrego). En este aparente juego está otra de las claves. A ciudad nueva, tango nuevo (y por lo tanto, distinto). No neguemos a los habitantes del futuro la posibilidad de saber como fuimos – artísticamente expresados en tango -, en esta década del siglo 21. No congelemos la esencia, prolonguémosla con la misma raíz. Y el tango así mantendrá su vigencia a través del tiempo.   (*)  (Nota publicada en el Boletín de SADAIC, Nro.3-Abril 2010) Sobre la esencia del Tango Notas
  • 44. 44 Susam, nost, saperovid quam faciasitatur alit exero beaque lam, quam, corro corpos iur, sundae nobitatque sunto dolore nimil idus repe ped magnimp erciur, nonseq El Mocho Confió Ángel D´Agostino, director de orquesta que vivió en Buenos Aires del 1900 a 1991, solterón y escolaseador para más datos que “soy milonguero, siempre lo fui, en el mejor sentido del término; fui buen bailarín y trabajé acompañando a los mejores, como “El Mocho” y “La Portuguesa”, también a Casimiro Aín –el de la leyenda Vaticana sin documentos-. Así que –siguió D´Agostino- formé mis orquestas con dos conceptos que jamás abandoné: respeto por la línea melódica y acentuación rítmica para facilitar el baile. Calzando este cartel de proveedor de música para bailar y sabedor de los secretos de la danza del tango –la “Danza Maligna” según Horacio Pagano-, Ángel D´Agostino sentenció que después de tantos años de ver bailarines y encerados “El Mocho” era el mejor, un cajetilla que no necesitaba coreografía y era la representación más auténtica y más acabada de un milonguero” afirmó. Rescataba a David Undarz, “el Mocho”, citado en el tango “Adiós Arrabal” en versión de D´Agostino- Vargas cuando dice: …el Mocho y el Cachafaz/ de la milonga porteña/ que nunca más volverá…”. Fue “el Mocho” porque le faltaba un dedo. Y alcanzó en el cabaret Royal de la calle Corrientes -entre Suipacha y Esmeralda, después el teatro “Tabarís”- la cumbre de su renombre, aunque también bailó en los teatros en los años ’20. Con su mujer como compañera de baile, Amelia, o “Amelia la Portuguesa”, formaron una de las parejas a ir a ver durante el auge de los cabarets porteños entre 1915 y 1930. Cuentan que su estilo partía de la improvisación aunque, por la categoría de los salones en los que se presentaban, los Undarz introdujeron técnica coreográfica para avanzar en la estética de sus presentaciones. La historia de la danza del tango relata que “el Mocho” y su pareja mostraron la esencia de este baile: el lucimiento de la mujer a partir de sus movimientos y expresión, mientras la postura elegante y la marca segura y sutil de los desplazamientos de la pareja quedaba a cargo del hombre. Que de esto se trata. “El Mocho” y su mujer, nacidos en Avellaneda y muertos en Córdoba de tuberculosis, dos nombres entre otros empolvados en las estanterías del recuerdo. _______ Tomás Buenos Aires, tragos de tango en clave de chamuyos porteños. Más sorbos los encontrás en nuestra página tomasbuenosaires. com.ar Notas
  • 45. Libro - CD Fantasmas del Maldonado Lucas Cármine La temática refiere a una suerte de Fantasmas Errantes del Arroyo Maldonado (el Maldonado fue una de las cunas del tango, de los arrabales, hoy corre entubado por debajo de la ciudad de Bs. As.). Estos fantasmas al rumbear por la ciudad van, de alguna manera, “desentubando el tango”, como una alegoría de lo que hoy sucede con el tango: aparecen nuevos letristas, nuevas formas, con compromisos sociales y populares, y en relación a las realidades actuales. Guardando siempre la impronta cultural de aquellos fantasmas del pasado. Revista Digital de Tango 45Fantasmas del Maldonado Libros