A partir de 1833 se desarrolló un proceso de cambio revolucionario en España que finalizó con el establecimiento del Estado liberal. Este proceso estuvo marcado por la primera guerra Carlista entre los partidarios de la tradición absolutista frente a los defensores de la heredera Isabel II y el liberalismo. A lo largo del reinado de Isabel II hubo enfrentamientos entre moderados, progresistas, unionistas y demócratas para imponer su modelo de estado, dominando los moderados con el apoyo de la reina. Esto llevó a