El documento describe los principales cambios políticos y administrativos que se produjeron en España tras la Guerra de Sucesión y la llegada de la dinastía borbónica al trono. Felipe V impuso un modelo de monarquía absoluta centralizada que eliminó las instituciones propias de los reinos de la Corona de Aragón. Asimismo, se reformó la administración del Estado para racionalizarla y hacerla más uniforme, creando secretarías especializadas y el cargo de intendente para las provincias.