San Agustín vivió entre los siglos IV y V d.C. en el declive del Imperio Romano. Recibió influencias del platonismo, neoplatonismo, estoicismo y del pensamiento cristiano temprano. Su pensamiento influyó enormemente en la filosofía y teología posteriores. Algunas de sus ideas clave incluyen que la razón y la fe son complementarias, que Dios creó el mundo ex nihilo, y que el mal no tiene entidad propia sino que es una ausencia de bien.