El documento discute tres perspectivas filosóficas sobre el origen del conocimiento: el idealismo, que toma como punto de partida la conciencia; el racionalismo, que cree en verdades necesarias derivadas de la razón; y el empirismo, que sostiene que toda verdad debe ser probada mediante la experiencia y puede ser modificada. En conclusión, señala que el origen del conocimiento reside en la relación entre el sujeto, el objeto y las ideas que surgen a través de la indagación.