La teoría de la Gestalt surgió a principios del siglo XX en Alemania como una alternativa al conductismo estadounidense. Sostenía que la percepción se organiza en formas o configuraciones globales (Gestalts) según principios como la proximidad, similitud y continuidad. Estas leyes explican cómo se agrupan los estímulos. La teoría también enfatizaba la comprensión sobre la memorización mecánica y que los problemas se resuelven mediante el discernimiento de las relaciones entre los elementos.