El documento discute la experiencia sensorial de la arquitectura y la supremacía de la visión. Argumenta que la arquitectura debería involucrar todos los sentidos para crear experiencias ricas. También critica cómo la sociedad moderna se ha vuelto cada vez más visual y virtual, desconectándonos de nuestros sentidos y de lo material. Propone que los arquitectos rediseñen los espacios arquitectónicos para estimular todos los sentidos y así enriquecer nuestra experiencia del mundo físico.