El poema describe tres árboles que fueron talados y quedaron en el sendero, olvidados por el leñador. Al caer la noche, los árboles conversan apretados de amor como tres ciegos, con sus heridas abiertas que despiden fragancia. Uno de los árboles extiende su brazo hacia otro, con sus heridas como ojos llenos de ruego. El autor se quedará con los árboles durante la noche, recibiendo en su corazón sus resinas como fuego, y serán encontrados mudos y ceñidos al a