La metodología Reggio Emilia se originó en la ciudad de Reggio Emilia, Italia después de la Segunda Guerra Mundial. Fue inspirada por Loris Malaguzzi y se centra en promover el aprendizaje a través de la exploración, la experimentación y la expresión creativa mediante los 100 lenguajes del niño. Los principios clave incluyen valorar la cultura infantil, fomentar las relaciones pedagógicas y el trabajo en grupo, y crear un ambiente rico que estimule el aprendizaje.