La encefalopatía espongiforme bovina (EEB), conocida como el mal de las vacas locas, apareció por primera vez en el Reino Unido en los años 80. Se contagiaba a las vacas a través de los piensos, que contenían restos animales infectados. Posteriormente se transmitió a los humanos, causando una variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Los priones, proteínas anormales que causan la enfermedad al cambiar la forma de proteínas normales, pueden transmitirse entre espec