La antropología filosófica se inspira en un
   determinado concepto de hombre: el
   hombre como “persona”.
Este término, se usa muchas veces como
   sinónimo de ser humano, hombre,
   individuo de la especie humana, tiene
   una significación filosófica muy
   particular.
El término persona designa
   filosóficamente, un modo determinado
   de ver al hombre.
Una dirección específica en la búsqueda
  de respuesta a la pregunta
  antropológica
“¿Qué es el hombre?”
A esta pregunta tiende a responder el
  termino “Persona” presentándolo con
  una serie de connotaciones originales.
  Tanto es así que dicha reflexión sobre el
  término y la realidad de la persona ha
  dado origen a un movimiento de ideas
  llamado “Personalismo”
El situarnos dentro de la visión personalista
   para desarrollar la Antropología Filosófica
   obedece a que la consideramos como una
   visión integral del hombre.
Nos parece que el personalismo, además de
   valorar al hombre conforme a su altísima
   dignidad, procura considerarlo de un
   modo armonioso en todas sus dimensiones.
El personalismo es un movimiento de ideas
   abierto y en diálogo con otras visiones.
El personalismo se ve aunado por una
   fuente de inspiración común: su
   concepto de persona como valor
   absoluto y la convicción de su altísima
   dignidad, que hay que defender y
   promover.
El concepto de persona y la rica carga de
   contenido filosófico que encierra, se fue
   gestando y desarrollando a lo largo de
   la historia.
La historia del concepto de persona es la
  historia de un rodeo, cuya exposición
  nos introduce en el núcleo de la
  Teología Cristiana.
La que hoy denominamos “persona”, sin la
  teología cristiana, hubieran quedado sin
  nombrar y no hubieran estado presente
  en el mundo.
El término “prósopon” que después se
   tradujo al Latín como persona, careció
   de significación filosófica. Dicho
   vocablo designaba la máscara que
   usaban los actores en las obras de
   teatro, a través de la cual resonaba la
   voz de quien actuaba en escena. Se
   refería al personaje representado: el que
   comparece en el escenario y encarna o
   interpreta un papel ante el público.
Algunos estoicos latinos comenzaron a darle
  un sentido mas filosófico: concibieron el
  modo correcto de vivir como la
  representación fiel de un papel teatral,
  identificándose éste con la persona.
Posteriormente, en la época imperial,
  comenzó a usarse como un término de
  valor jurídico, designado al sujeto de
  derechos y deberes ante la ley, con lo cual
  el vocablo comenzó a tomar un sentido
  mas profundo y de mayor contenido
  antropológico.
Con el término persona, se hacía
  referencia al hombre libre, en
  contraposición al esclavo, al que se
  designaba simplemente como “homo”
  (hombre), es decir, miembro de la
  especie humana, en un sentido
  meramente biológico y social.
En ocasiones se hacía diferencia entre
  personas y cosas y en ese sentido todos
  los seres humanos, también los esclavos
  eran llamados personas. Aunque en
  este último caso, solo los libres eran
  considerados personas con pleno
  derecho.
Fue en la época cristiana que el término
  “persona” comenzó a tener un sentido
  filosófico. El motivo fue la discusión teológica
  que se suscitó alrededor de los dogmas de la
  Trinidad y de la figura de Jesús.
Con respecto a la cuestión Cristológica, casi
  desde los inicios del cristianismo se comenzó a
  plantear la cuestión acerca de naturaleza de
  Jesús. De acuerdo a los evangelios, Jesucristo
  se presentaba como hombre verdadero, pero
  también afirmaba ser el “Hijo de Dios” e igual a
  “Dios”.
El problema era a la hora de definir la
   doctrina, como concebir a Jesús: si era
   Dios y hombre a la vez, ¿Cómo podría
   darse tal unión? ¿Cómo se conjugaban
   en él ambas dimensiones: la humana y
   la divina? ¿es correcto atribuir al Hijo de
   Dios el haber nacido de María, el haber
   sido niño, el cansancio, el hambre, la
   sed, la muerte, etc.? ¿o estas vicisitudes
   se deben atribuir solo a Jesús en cuanto
   “hombre”, pero no a la segunda
   persona de la Trinidad?
La respuesta oficial a estas cuestiones
  filosófico-teológico fue: en Cristo se dan
  verdadera y conjuntamente dos
  dimensiones o naturalezas, divina y
  humana (Dios y hombre verdadero)
  pero en una sola persona.
O sea que el termino “persona” se tomó
  ya en sentido filosófico, como el sujeto
  último de pertenencia.
El termino adquiere mayor consistencia
   durante la “escolástica”. La época
   medieval estuvo fuertemente influida por el
   aristotelismo. De Aristóteles se va a tomar el
   término “sustancia” para aplicarlo al de
   persona, pero subrayando su carácter
   individual.
Resultan una serie de convicciones que se
   van abriendo paso y que reflejan el
   concepto del hombre en la mentalidad
   cristiana.

Algunas consecuencias de dicha reflexión:
   La persona en cuanto sustancia, tiene
    autonomía, no como integrante de una
    especie o de una sociedad, miembro
    de una institución o agregado a una
    entidad; no puede ser considerado
    como parte de un todo.
    En consecuencia nadie tiene derecho a
    disponer de la persona; al contrario, su
    autonomía debe ser respetada.
   La persona, por estar dotada de razón y
    libertad, no es una sustancia cualquiera
    entre las otras de la naturaleza, sino que
    posee una dignidad que la sitúa en la
    cima de los entes naturales, quienes
    siguen las leyes y mecanismos impuestos
    por la misma naturaleza ; la persona en
    cambio por su libertad y razón es capaz
    de superar el dato meramente natural y
    de trascenderse a sí misma
    construyendo su existencia mediante el
    ejercicio de su libertad.
    Esto incluye dominar y poner a su
    servicio el mundo natural.
   La persona presenta un valor en sí, tiene
    algo de único, inconfundible, irrepetible.
     Si bien las cosas pueden ser utilizadas
    indiferentemente por el hombre para su
    servicio, con las personas no ocurre lo
    mismo.
     Hay una neta diferencia entre el mundo
    personal y el mundo infrapersonal
    (animales, cosas, etc.).
   La persona es considerada como
    Imagen de Dios, a quien considera una
    persona trascendente, con el cual el
    hombre puede entrar en una relación
    de diálogo.
    Considera a Dios como fundamento,
    origen y fuente, protector y defensor, en
    cuanto creador de la persona humana
    y sus atributos, en consecuencia de su
    altísima dignidad y de su valor absoluto
    ante otras realidades.
Época eminentemente humanista,
  también exalta la dignidad y libertad del
  hombre.
Hace notar a la vida humana como
  proyecto, como algo no acabado, sino
  que esta en manos del hombre, en vista
  de su propia realización
Destaca el alto concepto del alemán
  Emanuel Kant quien expresa así el
  máximo imperativo ético: “actúa de tal
  manera que consideres a la humanidad,
  sea en tu persona, sea en la persona de
  cada uno de los demás, siempre como
  fin y nunca como medio”.
Para Kant el ideal ético del personalismo,
  que deriva de la consideración del
  altísimo valor y la dignidad absoluta de
  la persona.
La corriente personalista contemporánea
  tiende a resaltar algunas dimensiones de
  la persona en especial: corpórea,
  histórica, comunitaria, etc.

Vision personalista

  • 2.
    La antropología filosóficase inspira en un determinado concepto de hombre: el hombre como “persona”. Este término, se usa muchas veces como sinónimo de ser humano, hombre, individuo de la especie humana, tiene una significación filosófica muy particular. El término persona designa filosóficamente, un modo determinado de ver al hombre.
  • 3.
    Una dirección específicaen la búsqueda de respuesta a la pregunta antropológica “¿Qué es el hombre?” A esta pregunta tiende a responder el termino “Persona” presentándolo con una serie de connotaciones originales. Tanto es así que dicha reflexión sobre el término y la realidad de la persona ha dado origen a un movimiento de ideas llamado “Personalismo”
  • 4.
    El situarnos dentrode la visión personalista para desarrollar la Antropología Filosófica obedece a que la consideramos como una visión integral del hombre. Nos parece que el personalismo, además de valorar al hombre conforme a su altísima dignidad, procura considerarlo de un modo armonioso en todas sus dimensiones. El personalismo es un movimiento de ideas abierto y en diálogo con otras visiones.
  • 5.
    El personalismo seve aunado por una fuente de inspiración común: su concepto de persona como valor absoluto y la convicción de su altísima dignidad, que hay que defender y promover. El concepto de persona y la rica carga de contenido filosófico que encierra, se fue gestando y desarrollando a lo largo de la historia.
  • 6.
    La historia delconcepto de persona es la historia de un rodeo, cuya exposición nos introduce en el núcleo de la Teología Cristiana. La que hoy denominamos “persona”, sin la teología cristiana, hubieran quedado sin nombrar y no hubieran estado presente en el mundo.
  • 8.
    El término “prósopon”que después se tradujo al Latín como persona, careció de significación filosófica. Dicho vocablo designaba la máscara que usaban los actores en las obras de teatro, a través de la cual resonaba la voz de quien actuaba en escena. Se refería al personaje representado: el que comparece en el escenario y encarna o interpreta un papel ante el público.
  • 9.
    Algunos estoicos latinoscomenzaron a darle un sentido mas filosófico: concibieron el modo correcto de vivir como la representación fiel de un papel teatral, identificándose éste con la persona. Posteriormente, en la época imperial, comenzó a usarse como un término de valor jurídico, designado al sujeto de derechos y deberes ante la ley, con lo cual el vocablo comenzó a tomar un sentido mas profundo y de mayor contenido antropológico.
  • 10.
    Con el términopersona, se hacía referencia al hombre libre, en contraposición al esclavo, al que se designaba simplemente como “homo” (hombre), es decir, miembro de la especie humana, en un sentido meramente biológico y social. En ocasiones se hacía diferencia entre personas y cosas y en ese sentido todos los seres humanos, también los esclavos eran llamados personas. Aunque en este último caso, solo los libres eran considerados personas con pleno derecho.
  • 11.
    Fue en laépoca cristiana que el término “persona” comenzó a tener un sentido filosófico. El motivo fue la discusión teológica que se suscitó alrededor de los dogmas de la Trinidad y de la figura de Jesús. Con respecto a la cuestión Cristológica, casi desde los inicios del cristianismo se comenzó a plantear la cuestión acerca de naturaleza de Jesús. De acuerdo a los evangelios, Jesucristo se presentaba como hombre verdadero, pero también afirmaba ser el “Hijo de Dios” e igual a “Dios”.
  • 12.
    El problema eraa la hora de definir la doctrina, como concebir a Jesús: si era Dios y hombre a la vez, ¿Cómo podría darse tal unión? ¿Cómo se conjugaban en él ambas dimensiones: la humana y la divina? ¿es correcto atribuir al Hijo de Dios el haber nacido de María, el haber sido niño, el cansancio, el hambre, la sed, la muerte, etc.? ¿o estas vicisitudes se deben atribuir solo a Jesús en cuanto “hombre”, pero no a la segunda persona de la Trinidad?
  • 13.
    La respuesta oficiala estas cuestiones filosófico-teológico fue: en Cristo se dan verdadera y conjuntamente dos dimensiones o naturalezas, divina y humana (Dios y hombre verdadero) pero en una sola persona. O sea que el termino “persona” se tomó ya en sentido filosófico, como el sujeto último de pertenencia.
  • 14.
    El termino adquieremayor consistencia durante la “escolástica”. La época medieval estuvo fuertemente influida por el aristotelismo. De Aristóteles se va a tomar el término “sustancia” para aplicarlo al de persona, pero subrayando su carácter individual. Resultan una serie de convicciones que se van abriendo paso y que reflejan el concepto del hombre en la mentalidad cristiana. Algunas consecuencias de dicha reflexión:
  • 15.
    La persona en cuanto sustancia, tiene autonomía, no como integrante de una especie o de una sociedad, miembro de una institución o agregado a una entidad; no puede ser considerado como parte de un todo. En consecuencia nadie tiene derecho a disponer de la persona; al contrario, su autonomía debe ser respetada.
  • 16.
    La persona, por estar dotada de razón y libertad, no es una sustancia cualquiera entre las otras de la naturaleza, sino que posee una dignidad que la sitúa en la cima de los entes naturales, quienes siguen las leyes y mecanismos impuestos por la misma naturaleza ; la persona en cambio por su libertad y razón es capaz de superar el dato meramente natural y de trascenderse a sí misma construyendo su existencia mediante el ejercicio de su libertad. Esto incluye dominar y poner a su servicio el mundo natural.
  • 17.
    La persona presenta un valor en sí, tiene algo de único, inconfundible, irrepetible. Si bien las cosas pueden ser utilizadas indiferentemente por el hombre para su servicio, con las personas no ocurre lo mismo. Hay una neta diferencia entre el mundo personal y el mundo infrapersonal (animales, cosas, etc.).
  • 18.
    La persona es considerada como Imagen de Dios, a quien considera una persona trascendente, con el cual el hombre puede entrar en una relación de diálogo. Considera a Dios como fundamento, origen y fuente, protector y defensor, en cuanto creador de la persona humana y sus atributos, en consecuencia de su altísima dignidad y de su valor absoluto ante otras realidades.
  • 19.
    Época eminentemente humanista, también exalta la dignidad y libertad del hombre. Hace notar a la vida humana como proyecto, como algo no acabado, sino que esta en manos del hombre, en vista de su propia realización
  • 20.
    Destaca el altoconcepto del alemán Emanuel Kant quien expresa así el máximo imperativo ético: “actúa de tal manera que consideres a la humanidad, sea en tu persona, sea en la persona de cada uno de los demás, siempre como fin y nunca como medio”. Para Kant el ideal ético del personalismo, que deriva de la consideración del altísimo valor y la dignidad absoluta de la persona.
  • 21.
    La corriente personalistacontemporánea tiende a resaltar algunas dimensiones de la persona en especial: corpórea, histórica, comunitaria, etc.