Categorias inferenciales en pragmatica
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×
 

Categorias inferenciales en pragmatica

on

  • 697 reproducciones

 

Estadísticas

reproducciones

reproducciones totales
697
reproducciones en SlideShare
697
reproducciones incrustadas
0

Actions

Me gusta
0
Descargas
4
Comentarios
0

0 insertados 0

No embeds

Accesibilidad

Categorias

Detalles de carga

Uploaded via as Adobe PDF

Derechos de uso

CC Attribution-NonCommercial-NoDerivs LicenseCC Attribution-NonCommercial-NoDerivs LicenseCC Attribution-NonCommercial-NoDerivs License

Report content

Marcada como inapropiada Marcar como inapropiada
Marcar como inapropiada

Seleccione la razón para marcar esta presentación como inapropiada.

Cancelar
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Tu mensaje aparecerá aquí
    Processing...
Publicar comentario
Edite su comentario

Categorias inferenciales en pragmatica Categorias inferenciales en pragmatica Document Transcript

  • DISFASIAS PRIMARIASREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71 S65INTRODUCCIÓNComo sabemos, la afirmación de que el hemisferio derecho(HD) del cerebro se encarga de los aspectos pragmáticos dellenguaje se ha ido convirtiendo en los últimos años en un lugarcomún de la neurolingüística. Desde finales de los ochenta, labibliografía ofrece un estado de la cuestión en el que, de formamuy genérica, las lesiones del hemisferio izquierdo (HI) se aso-cian con alteraciones gramaticales y las lesiones del hemisferioderecho se vinculan, aunque éstas de forma más difusa, conalteraciones pragmáticas. Así, por ejemplo, las lesiones de HDse han relacionado con alteraciones en la interpretación del sar-casmo y el humor [1-5], las expresiones fijas [6-7], las inferen-cias textuales [8-10], los modismos y lo que en general se agru-pa como ‘lenguaje figurado’ [11-23], la coherencia narrativa[24-26] o el manejo de las superestructuras textuales [27-28].No obstante, en ese mismo repaso bibliográfico es posibleencontrar también propuestas diferentes, que implican la parti-cipación del HI en aspectos claramente pragmáticos como, porponer solo algunos ejemplos, la localización de los actos dehabla básicos en distintas regiones del HI [29], o la participa-ción del HI en la descodificación de los modismos [30-32], y enla aplicación de las máximas griceanas [33-34].El correlato lingüístico de esta doble implicación hemisféri-ca es, sin duda, la propia naturaleza del componente pragmáti-co. La historia de la lingüística nos muestra, de hecho, que lasprimeras interpretaciones de la pragmática la incluyen en la gra-mática como subcomponente de la semántica, para dar cuentade los procesos interpretativos que se aplican al mensaje cuandola interpretación semántica literal se revela contextualmenteinadecuada; es lo que se denomina ‘pragmática integrada (en lasemántica)’, representada por la escuela francesa de Ducrot oRecanati [35]. Los estudios de pragmática clínica recogen estaascendencia semantista cuando se refieren a una dimensión sig-nificativa que va ‘más allá’ del significado de las palabras; Para-dis [36], por ejemplo, habla de ‘the other side of language’ parareferirse a estos elementos de significado añadido, no literal.Por otro lado, la organización interna de la pragmática nosmuestra también un nivel de imbricación con la gramática difí-cil de aislar: categorías como la deixis, la presuposición, la ne-gación, o ciertas inferencias participan indudablemente de unadoble naturaleza sintáctica y pragmática.En este trabajo atenderemos a uno de los ámbitos donderesulta más evidente la interacción entre la pragmática y losdistintos niveles gramaticales: el de la significación implícita.Creemos que la identificación clara de sus diferentes tipos pue-de servir para una caracterización más específica de las altera-ciones neurolingüísticas, especialmente en los trastornos quelos lingüistas denominamos ‘de alcance pragmático’ [37], comolas demencias tipo Alzheimer (DTA), el trastorno específico dellenguaje (TEL), el síndrome de Williams (SW), las lesiones deHD, etc.LENGUAJE, GRAMÁTICA Y PRAGMÁTICAEl predominio del modelo lingüístico generativista en los ámbi-tos psicolingüísticos de la segunda mitad del siglo XX explica elreduccionismo habitual que equipara el lenguaje con la gramá-tica. Como sabemos, los sucesivos modelos chomskianos hanatendido casi exclusivamente a la competencia lingüística delhablante y a su dominio del código gramatical, sin tener encuenta la actuación (performance) y puesta en práctica real deese conocimiento por considerarlo de una variabilidad no siste-matizable.Sin embargo, paralelamente al generativismo, y vinculada ala lingüística de corte más estructuralista, en la segunda mitaddel siglo XX se desarrolla también la pragmática, que suele defi-nirse como una teoría del uso lingüístico, de la eficacia comuni-cativa. La noción fundamental en torno a la que se edifica estadisciplina es la noción de acto de habla (AH) [38], con la que ellenguaje pierde su esencia locutiva, hablante, para asumir unaCATEGORÍAS INFERENCIALES EN PRAGMÁTICA CLÍNICAResumen. Este trabajo analiza los diferentes tipos de significado inferencial que pueden ser pertinentes en la investigación neu-rolingüística. El punto de partida es la identificación de un tipo de significado que excede los límites de la semántica y que, portanto, exige una visión amplia del lenguaje, integradora de gramática y pragmática; junto a las dimensiones estrictamente locu-tivas del lenguaje (‘decir’), se defiende la consideración de aspectos ilocutivos o realizativos (‘hacer’), que dan protagonismo alacto de habla como elemento transmisor de intenciones y significados por parte de los sujetos hablantes. A partir de las propues-tas griceanas sobre significado se presentan los distintos tipos de significado implícito. Las presuposiciones serían las inferenciasmás relacionadas con la estructura superficial, activadas exclusivamente por el uso de los gatillos presuposicionales; las inferen-cias trópicas son también implícitos convencionales, procedentes en su mayoría de la lexicalización de usos figurados, por lo quees esperable que se comporten como el resto de lexemas. En el ámbito de los implícitos no convencionales se incluyen las impli-caturas (debidas a la aplicación o la transgresión de las máximas conversacionales) y los sobreentendidos (implícitos debidos ala historia conversacional previa de los hablantes). Para cada una de estas categorías pragmáticas se proporcionan datos concre-tos sobre su alteración o mantenimiento en situaciones de déficit lingüístico, prestando especial atención a las afasias y a laslesiones de hemisferio derecho. [REV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-71]Palabras clave. Afasia. Implicatura. Pragmática. Presuposición. Significado inferencial. Superestructura textual.Aceptado: 13.06.05.Universitat de València-Estudi General. Valencia, España.Correspondencia: Dra. Beatriz Gallardo-Paúls. Lingüística General. Fa-cultad de Filología, Avda Blasco Ibáñez, 32, 5º. E-46010 Valencia. Fax:+34 963 864 778. E-mail: beatriz.gallardo@uv.es© 2005, REVISTA DE NEUROLOGÍACategorías inferenciales en pragmática clínicaB. Gallardo-Paúls
  • B. GALLARDO-PAÚLSREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71S66naturaleza accional, ejecutiva, mucho másamplia; dicho en otras palabras, el interés tra-dicional por el ‘decir’del lenguaje se comple-menta ahora con una atención al ‘hacer’ me-diante el lenguaje. En línea con las propues-tas de la psicología cognitiva funcionalista[39] se asume que la adquisición y utilizacióndel lenguaje exige necesariamente la interde-pendencia de sus aspectos formales (fonolo-gía, morfosintaxis), semánticos (semántica) yde adecuación contextual (pragmática). Estainterdependencia determina la naturaleza delas lenguas naturales frente a otros sistemasde comunicación; de hecho, el único ámbitoen el que resulta posible la separación de lastres dimensiones es el ámbito de la reflexiónmetalingüística.Por consiguiente, junto a unidades comofonema, morfema, sintagma, lexema u ora-ción es preciso integrar en la descripción dellenguaje otras unidades y categorías, comoturno e intervención, par adyacente e inter-cambio, inicio y respuesta, implicatura, pre-suposición, etc. Su adecuada conceptualiza-ción resultará necesaria como paso previo pa-ra el análisis neurolingüístico.LAS TRES PRAGMÁTICASPuesto que la pragmática se encarga de la rea-lización de acciones simultáneas a la emisiónde intervenciones, es preciso dar cuenta detodos los elementos que participan en talesprocesos. De ahí la ordenación interna en tresámbitos pragmáticos [40] cuya descripciónprivilegia respectivamente al hablante (prag-mática enunciativa), al mensaje (pragmática textual) y al oyente(pragmática del receptor). En la tabla II mostramos algunas delas categorías y principios pragmáticos más estudiados.Es preciso insistir en que todas estas categorías y principiosse dan en el lenguaje de manera simultánea, y que la distinciónde estas tres esferas de indagación no deja de constituir unreduccionismo, útil pero artificial. El enfoque que presentamosen los siguientes párrafos se incluye en el marco de la lingüísti-ca perceptiva [41], que analiza los hechos de lenguaje focali-zando ciertos aspectos del mismo y utilizando el resto comofondo explicativo; por ejemplo, en la pragmática enunciativaconsideramos los hechos desde la perspectiva del hablante, perose trata evidentemente de un hablante que se dirige a ciertointerlocutor; en la pragmática del texto nuestro análisis prestaatención especial a la organización interna del mensaje, pero sinperder de vista que es un mensaje transmitido por cierto sujeto acierto receptor, etc.CATEGORÍAS INFERENCIALESENUNCIATIVAS: MODOS DE SIGNIFICARComo hemos dicho, la pragmática enunciativa se construye entorno a la teoría de John Austin (1962) y John Searle [42] sobrelos AH; en tales actos es posible distinguir simultáneamente tresdimensiones (Tabla II).La dimensión locutiva es, evidentemente, la más arraigadaen el estudio lingüístico tradicional, es decir, el estudio gramati-cal; obviamente, la transmisión de ciertos signos lingüísticoscon significado es posible por la combinación de fonología,morfosintaxis y semántica. Pero gran parte de la teoría pragmá-tica de los años setenta y ochenta se dedicará a la clasificación ytipología de los actos de habla ilocucionales, lo que supone cen-trar la investigación en la intención comunicativa del emisor. Laemisión de cada enunciado (acto locutivo) vehicula simultánea-mente otra acción (acto ilocutivo): lamentaciones, agradecimien-Tabla I. Categorías y principios pragmáticos.Pragmática del enunciado Pragmática textual Pragmática del receptorCategorías Acto de habla Superestructura textual Turno e intervenciónImplicatura Conector pragmático Par adyacentePresuposición/foco Deixis (‘inferencias’ IntercambioInferencia trópica textuales fóricas, SecuenciaSobreentendido correferencia, etc.) Gestión temáticaInterjección Tópico/comentoPrincipios Ilocutividad Coherencia PrioridadOrientación interactiva Cohesión PredictibilidadFigura. Modos de significar: gramática y pragmática.Tabla II. Actos de habla.Dimensión locutivaActo enunciativo Emitir sonidos de la lengua FonologíaActo proposicional Organizar esos sonidos en Morfosintaxis,una cadena con significado semánticaDimensión ilocutivaActo ilocutivo Tener cierta intención comunicativa Pragmática(‘fuerza ilocucional’)Dimensión perlocutivaActo perlocutivo Lograr cierto efecto en el receptor PragmáticaPragmáticaGramáticaExplícito: significado literal
  • DISFASIAS PRIMARIASREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71 S67tos, aseveraciones, promesas, felicitaciones, desafíos… Estas ac-ciones, que proyectan sobre la interacción las intenciones co-municativas de los hablantes, son el tema de interés por exce-lencia de la pragmática enunciativa.Al abordar la caracterización neurolingüística de los AH espreciso ser conscientes de esta diferenciación de niveles, puesno significa lo mismo decir que cierto hablante tiene alterada lacapacidad de pedir/preguntar/mandar (dimensión ilocutiva delAH, específicamente pragmática) que decir que ese mismohablante tiene alterada la capacidad de construir verbalmentepeticiones, preguntas o mandatos (dimensión locutiva, es decir,gramatical, del AH). Así, cuando Soroker et al. [43] defiendenla localización de los actos de habla básicos en el hemisferioizquierdo (‘impairment of the four basic speech acts correlatedsignificantly with the extent of damage in left perisylvian corti-cal regions’), se están refiriendo en realidad a la construcciónmorfosintáctica de tales actos de habla, es decir, a su dimensiónlocutiva, para la que han creado contextos de ocurrencia natural,pero no a la capacidad ilocucional (‘pragmática’) de realizartales acciones; la interacción habitual con hablantes afásicosdemuestra, de hecho, que están capacitados para realizar talesactos, aunque el déficit lingüístico les obligue en ocasiones ausar códigos básicamente suprasegmentales o no verbales.Otro aspecto de interés para el análisis neurolingüístico delos AH es la indirección. Con cierta frecuencia, el uso real de lalengua nos presenta situaciones en las que el acto locutivo (latransmisión de significado según cierta gramática) no coincidecon el acto ilocutivo (la intención comunicativa del hablante),con lo que hablamos de actos de habla indirectos: por ejemplo,‘¿tienes hora?’ para significar ‘dime la hora’. En tales casosdecimos que la comunicación no es explícita, sino que se basaen la inferencia; se trata, en definitiva, de situaciones en las queafirmamos cierta cosa para significar otra. A partir de las pro-puestas de Grice en los años cincuenta, podemos sistematizarlos tipos de significado según refleja la figura.En los siguientes apartados haremos un breve recorrido porlos diferentes tipos de implícito, atendiendo a su caracterizaciónlingüística.Implícitos convencionales: las presuposicionesLa presuposición es una categoría de significado inferencial quemanejan los hablantes a partir del uso gramatical; es, por tanto,la inferencia más próxima al uso explícito, puesto que se tratade significados con anclaje en el signifi-cante, es decir, que dependen de las pala-bras concretas que se pronuncian.Las presuposiciones son significadosque se asumen como verdaderos al utili-zar ciertos enunciados; así, ‘lamento quellueva’ presupone la veracidad de ‘llueve’,igual que ‘¿cuándo vienes?’presupone ‘vie-nes’, ‘¿dónde te dieron la mochila?’ presu-pone ‘te dieron la mochila’, y ‘ha dejadode nevar’ presupone ‘nevaba’; del mismomodo, el uso de la conjunción ‘pero’ enexpresiones del tipo de ‘era pobre perohonrado’ sirve para transmitir la presupo-sición de cierta incompatibilidad entrepobreza y honradez.Las presuposiciones se desencadenanpor el uso de los llamados gatillos (trig-gers) presuposicionales. En español podemos citar varias cate-gorías morfosintácticas que activan presuposiciones:– Las preguntas no polares o pronominales presuponen la ver-dad de su complemento: ‘¿dónde te vas estas fallas?’ presu-pone ‘te vas a algún sitio estas fallas’, ‘¿quién ha dibujadoen la pared?’ presupone ‘alguien ha dibujado en la pared’.– Los verbos de cambio de estado presuponen la veracidaddel complemento: dejar de, empezar a...– Los verbos factivos también presuponen su complemento:saber, lamentar...– Condicionales contrafácticos: ‘si hubieras cogido el paraguasno estarías empapada’ presupone ‘no cogiste el paraguas’.En la medida en que la presuposiciones tienen un anclaje direc-to en el significante, cabría pensar que su manejo depende delcomponente semántico; sin embargo, la presuposición constitu-ye una categoría pragmática porque sirve para que el emisororganice los distintos planos informativos según sus intereses.Frente a los significados que el hablante asume como verdade-ros, sus mensajes explicitan y destacan, como contrapunto, unacategoría pragmática complementaria: el foco. En la sintaxisenunciativa normal nuestras lenguas identifican los focos me-diante el énfasis entonativo, pero además existen dislocacionessintácticas específicas para focalizar ciertos elementos delenunciado, como mostramos en la tabla III; una misma emisión(‘Juan recogió las fotos en casa’) puede asumir como presuposi-ción informaciones distintas.No se debe confundir la presuposición con otras informa-ciones que posee el hablante y que son de naturaleza sociocultu-ral (supuestos, conocimiento enciclopédico) o de naturalezacognitiva. Así, Roth et al, en su propuesta de evaluación prag-mática infantil [44-45] llaman presuposición a la habilidad delniño para suponer estados mentales en su interlocutor, algo queen realidad corresponde a la teoría de la mente y no a una cate-goría pragmática lingüística.Dada su vinculación al uso de ciertas palabras concretas, lapresuposición no suele tener un tratamiento específico en labibliografía de pragmática clínica; obviamente, al depender deluso de ciertas palabras, el manejo de las presuposiciones de-penderá de la habilidad lingüística conservada por el hablante.Por otro lado, cabe señalar que los procedimientos entonativosde focalización se muestran claramente alterados en las perso-nas con disprosodia, un síntoma habitual (pero no exclusivo)Tabla III.Expresiones posibles (lo dicho) Presuposición (implícita) FocoJuan recogió las fotos en casaFue Juan quien recogió las fotos en casa ‘Alguien recogió las fotos en casa’ ‘Juan’Las fotos en casa, las recogió JuanJuan recogió las fotos en casaFueron las fotos lo que Juan recogió en casa ‘Juan recogió algo en casa’ ‘las fotos’Las fotos, las recogió Juan en casaJuan recogió las fotos en casaFue en casa donde Juan recogió las fotos ‘Juan recogió las fotos en algún lugar’ ‘en casa’En casa, recogió Juan las fotos View slide
  • B. GALLARDO-PAÚLSREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71S68en las lesiones de HD que no afecta sólo a los aspectos emocio-nales sino también, como vemos, a la informatividad de losenunciados.Implícitos convencionales: los modismosLas inferencias trópicas o modismos son expresiones idiomáti-cas que están fijadas en la lengua, es decir, que han sufrido unproceso que los lingüistas llamamos de lexicalización o grama-ticalización, ya que son sintagmas que funcionan como unaentidad léxica inseparable. Se trata de grupos de palabras fijosque cualquier hablante competente conoce y cuyo significado,por lo general, no se desprende exclusivamente de los significa-dos aislados de sus palabras constituyentes (es un significado‘trasladado’). Básicamente diferenciamos entre:– Locuciones fraseológicas, que funcionan como elementosoracionales, sin integridad enunciativa; según su valor sin-táctico pueden ser nominales (‘mosquita muerta’), adjetivas(‘de rompe y rasga’), adverbiales (‘de tapadillo’), prepositi-vas (‘gracias a’), clausales (‘como quien oye llover’), etc.– Enunciados fraseológicos, que pueden funcionar comoenunciados completos; hay dos grupos básicos: a) Paremiaso refranes: ‘las paredes oyen’, ‘en abril, aguas mil’, ‘agua queno has de beber, déjala correr’; y b) Fórmulas rutinarias quesalpican el discurso con diversas funciones interaccionales:‘¿qué tal?’, ‘ni hablar’, ‘ya lo creo’.Estas unidades fraseológicas, como hemos dicho, son parte dela gramática de una lengua, están lexicalizadas, y por lo tanto,resulta plausible equiparar su tratamiento semántico al de otrasunidades léxicas (palabras). Un error habitual en la bibliografíaconsiste en tratar conjuntamente estas expresiones idiomáticas(modismos), y el uso figurado [46-48], lo que complica lasinvestigaciones acerca de la participación hemisférica en sudescodificación; una cosa es la inferencia trópica lexicalizada,convertida en parte del léxico de una lengua, y otra cosa es eluso figurado como tal, que un hablante improvisa para ciertomomento discursivo.Así, para interpretar el significado de las expresiones espa-ñolas ‘caer chuzos de punta’ o ‘llover a mares’, basta con quebusquemos en un diccionario y aprenderemos esta expresióncomo de uso compartido por todos los hablantes de español; sinembargo, cuando Machado describe metafóricamente el solcomo ‘una lluvia de saetas de oro’, está utilizando un recursoliterario exclusivo y propio, para cuya correcta interpretación nonos basta con el diccionario; se trata de un tropo no lexicalizado,es decir, no convencional, y que probablemente no utilice ningúnotro hablante (veremos más adelante que surge por la transgre-sión de la máxima conversacional de cualidad). El mismo tipo designificado se maneja en otras inferencias puntuales como la iro-nía, el sarcasmo, etc. Una diferencia básica entre ambas catego-rías se relaciona con su comportamiento en la traducción: lasinferencias trópicas rara vez admiten una traducción literal exac-ta a otra lengua, a diferencia del uso figurado no convencional.Dada esta caracterización lingüística, podríamos pensar quelos hablantes con problemas semánticos tendrán dificultadespara decodificar los modismos (p. ej., afásicos [49]), mientrasque el uso figurado no convencional puede ser problemáticopara aquellos hablantes que muestren alteraciones de tipo prag-mático (p. ej., hablantes con autismo o síndrome de Williams[50], o lesionados en HD [51]). De ahí que nos parezca perti-nente insistir en que no puede agruparse el significado no literalde los modismos (inferencia trópica) con el significado no lite-ral que obedece a actos específicos de creatividad verbal (actosde habla indirectos); como señalan Papagno et al: ‘a problemwith the dichotomy between left and right hemisphere is that itis based on a sharp distinction between literal and non-literallanguage, in which the right hemisphere is viewed as equallyengaged in the processing of all sorts of non-strictly denotativelinguistic materials, including prosodic cues (typically carryingemotional as well as linguistic information), metaphors, idioms,proverbs, and different types of speech acts’. Entre esos distin-tos tipos de material ‘no estrictamente denotativo’ cabe separar,como venimos diciendo, la inferencia trópica lexicalizada y eluso figurado que, como veremos enseguida, se fundamenta enla transgresión de máximas conversacionales.Implícitos no convencionales: las implicaturasLa implicatura es un tipo de significado inferencial no conven-cional que ya no se basa en el uso de ciertas palabras, sino en laaplicación de ciertas normas comunicativas; tienen, por tanto,un carácter más social que las inferencias presuposicionales ytrópicas.Como se sabe, estos significados derivan de la aplicación decuatro máximas conversacionales que surgen a partir del princi-pio de cooperación identificado en los años setenta por el filóso-fo H. Paul Grice. Son máximas que se aplican básicamente a losintercambios informativos, y que Grice equiparaba a otros posi-bles intercambios humanos:– Máxima de la cantidad: ‘no des más ni menos informaciónde la necesaria’.– Máxima de la cualidad: ‘no digas aquello de lo que no ten-gas evidencia o creas falso’.– Máxima de la manera: ‘sé breve y ordenado, evita la oscuri-dad y la ambigüedad’.– Máxima de la pertinencia o de la relevancia: ‘haz contribu-ciones relevantes, ve al grano’.Existen dos tipos básicos de implicatura conversacional, que sur-gen bien por la aplicación de las máximas conversacionales(hablamos entonces de implicatura generalizada) o bien por sutransgresión (en cuyo caso hablamos de implicatura anómala).Estas transgresiones son muy frecuentes en la conversación coti-diana, especialmente las que afectan a la máxima de cualidad yque podemos englobar en el concepto de indirección, ya mencio-nado al hablar de los actos de habla. Si nuestro interlocutor entraen casa levemente mojado y dice ‘llueve un poquito’, la máximade la cualidad nos lleva a inferir una implicatura como ‘es ciertoque llueve un poquito’; pero si pronuncia esta misma frase cuan-do llega a casa completamente mojado, entenderemos que estáhablando irónicamente, y la inferencia será una implicatura anó-mala del tipo ‘está lloviendo muchísimo, no un poquito, y por esoestá todo mojado’.Ambos tipos de implicatura suponen un nivel diferente decomplejidad interpretativa, tal y como ya señalara Happé [52] ensus estudios sobre autismo y teoría de la mente; a partir de la teo-ría de la relevancia, formulada por Sperber y Wilson [53] comoradicalización de la máxima griceana de pertinencia, esta autoraestablece una gradación entre el símil literal, la metáfora y la iro-nía, ya que su correcta interpretación exige el reconocimiento pre-vio de intenciones comunicativas (actos ilocutivos) en el interlo-cutor. La metáfora, así, frente al sentido literal, conllevaría unametarrepresentación de primer nivel, mientras la ironía supondría View slide
  • DISFASIAS PRIMARIASREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71 S69una metarrepresentación de segundo nivel, en tanto en cuanto exi-ge un juicio sobre la pertinencia del símil o de la metáfora. Si con-sideramos estos recursos en el contexto global del principio decooperación (que puede ser entendido como correlato conversa-cional de la teoría de la mente), reconocemos la diferencia entreimplicatura generalizada (símil literal) y la anómala (a su vez, conuna complejidad creciente entre metaforas, ironías y sarcasmos).Junto con la ironía, otros recursos estilísticos que surgen de laviolación de la máxima de cualidad son la metáfora, la hipérbole,o el sarcasmo; estos recursos han sido objeto de interés especialpara los investigadores que diseñan pruebas de evaluación prag-mática, como el Profile of Communicative Appropriateness [54],la Right Hemisphere Communication Battery de Gardner et al[55], la Right Hemisphere Language Battery [56] o la Right He-misphere Communication Battery de Zaidel et al [57]. Sin embar-go, no siempre la investigación de la metáfora o el sarcasmo seenmarca en la esfera de los actos de habla indirectos o la transgre-sión de las máximas conversacionales.Cuando una metáfora u otro tipo de tropo se lexicaliza pasaa formar parte del léxico de una lengua y se convierte, comohemos visto, en inferencia trópica; en tal caso, los hablantes uti-lizan la expresión fija como una unidad compacta, sin necesidadde conocer el significado concreto inicial (podemos usar expre-siones como ‘coger algo por los pelos’ o ‘a buenas horas, man-gas verdes’ sin pensar en los marinos que caen al agua ni en eluniforme de la Guardia Civil). Cuando la bibliografía no tieneen cuenta el carácter lexicalizado de las metáforas, y trata con-juntamente las metáforas gramaticalizadas y las que improvisaun hablante en cierto momento de su discurso, surgen confusio-nes. Así, en un reciente trabajo de Schmidt et al [58], esta dife-rencia (implicatura anómala creada por un hablante concreto vs.inferencia trópica lexicalizada y perteneciente a una gramática)se plasma recurriendo a la distinción entre ‘metáforas familia-res’ y ‘no familiares’: ‘the right hemisphere is preferentially in-volved in the processing of metaphors with the distant semanticrelationships found in unfamiliar metaphors, while the left hemi-sphere processes the close semantic relationships in familiarmetaphors’. Esas ‘metáforas familiares’ son, obviamente, lasque pertenecen al lexicón de una lengua.Las implicaturas surgen de un principio cooperativo que noes exclusivo de la actividad lingüística, sino que caracteriza a lainteracción social de los seres humanos; por eso es posible dise-ñar pruebas de evaluación de implicaturas que no se basen en suutilización lingüística, sino visual; así lo proponen Zaidel et al ensu batería del hemisferio derecho, en la que utilizan pinturasfamosas para comprobar su inferencia apropiada por parte de lossujetos. Los conocidos materiales que presentan fotografías conelementos erróneos o discordantes son, de hecho, una manera detrabajar la implicatura de pertinencia en ámbitos no verbales(aunque cuando estas tarjetas se utilizan como estímulo desenca-denante, la respuesta del evaluado se produce en código verbal, yconsiste en explicitar la aplicación correcta de la máxima).Implícitos no convencionales: los sobreentendidosExiste un último tipo de inferencia, el sobreentendido, que sedescribe como no convencional (no depende del uso de ciertasestructuras lingüísticas) y no conversacional (tampoco surgepor la aplicación de ciertos principios conversacionales). Por elcontrario, se trata de un tipo de inferencias basado exclusiva-mente en la relación previa que mantienen los interlocutores, loque supone que:– Los sobreentendidos sólo pueden ser interpretados por ha-blantes que conozcan esa relación previa.– Los sobreentendidos son indemostrables: nadie puede res-ponsabilizar a un hablante de los sobreentendidos que des-encadena su intervención (‘no lo decía en ese sentido’, ‘noquería dar a entender eso’).Como ejemplo evidente de esta categoría inferencial podemoscitar un intercambio procedente de Un tranvía llamado deseo,donde a la pregunta ‘¿qué ocurrió?’, la segunda hablante res-ponde directamente con un ‘¡qué fácil es para ti echarme la cul-pa de todo!’. Es evidente que esa idea de culpa no es inferible apartir de la pregunta ‘¿qué ocurrió?’, y que para llegar a ella lasegunda hablante ha de basarse en elementos no lingüísticos.En el ámbito de las patologías no es frecuente (ni fácil) eva-luar este tipo de significados inferenciales, pues son altamenteirregulares e impredecibles, y están muy vinculados a la actitudpsicológica de cada hablante (la suspicacia no deja de ser unapredisposición para interpretar sobreentendidos negativos en elhabla de los demás).Categorías inferenciales textuales: moralejas y conclusionesLas inferencias que acabamos de tratar se sitúan en el nivelenunciativo, son activadas por el emisor en su uso del lenguaje;pero existen otras inferencias de nivel más complejo que sebasan en la superestructura textual, es decir, en el esquema dis-cursivo abstracto que tiene cada texto.En el ámbito de la superestructura argumentativa podemoscitar el silogismo como el ejemplo más evidente de inferenciatextual: cuando alguien nos proporciona dos premisas, tende-mos a inferir la conclusión sin necesidad de que el hablante laexplicite. Por ejemplo, a la pregunta ‘¿has hablado con Martín?’nuestra interlocutora responde: ‘lo he llamado y estaba comuni-cando’; en tal caso deducimos que no ha podido hablar graciasa un proceso inferencial lógico.En el ámbito de la superestructura narrativa, las moralejas ylos aspectos evaluativos de la historia son confiados con fre-cuencia a los procesos inferenciales del receptor, especialmenteen las historias conversacionales; la bibliografía neurolingüísti-ca ha prestado atención concreta a cómo se procesan estas infe-rencias textuales en los casos de Alzheimer, o lesión de HI yHD; tal y como señala Garayzábal-Heinze [59]: ‘Los pacientescon lesiones del hemisferio derecho tiene grandes dificultadesen realizar inferencias durante la comprensión de historias.Beeman, Bowden y Gernsbacher (2000) llevaron a cabo unestudio con lesionados del hemisferio izquierdo y derecho en elque pretendían evaluar dos tipos de inferencias, las predictivas(predicen consecuencias posteriores) y las inferencias de cohe-rencia (resuelven una ruptura de coherencia) durante la com-prensión de un discurso. Mientras que las últimas son más pro-bables, por su obligatoriedad en la comprensión de la historia,las primeras lo son menos y están más condicionadas por facto-res intrínsecos al receptor y a la propia historia. Los pacientescon lesión del hemisferio derecho, a pesar de obtener buenaspuntuaciones en los test lingüísticos simples, muestran dificul-tades en el momento de generar inferencias, lo que les penalizacuando deben responder preguntas sobre información inferibley la conexión entre las diferentes partes del discurso. Parece que[...] el hemisferio derecho se especializa en mantener la activa-ción de las relaciones semánticas distantes de las palabras asícomo de las múltiples interpretaciones de palabras ambiguas,
  • B. GALLARDO-PAÚLSREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71S70mientras que el hemisferio izquierdo activa asociaciones estre-chas y una única interpretación de cada palabra’.La capacidad de inferir un elemento del texto a partir de lainformación que está explícita se relaciona con la capacidad demantener la coherencia textual (tanto en la emisión como en larecepción). Schmitter-Edgecombe et al [60] han señalado quelos hablantes con traumatismo craneoencefálico tienen dificul-tades no sólo con los procesos inferenciales que garantizan lacoherencia de los textos narrativos, sino también con las rela-ciones de cohesión que conforman también la textualidad de losenunciados en el nivel sintáctico. Algunas investigaciones danprotagonismo del HI para las relaciones de conexidad y cohe-sión (sintácticas) y del HD para las relaciones de coherencia(inferencias textuales) [61,62]. En el ámbito del trastorno espe-cífico del lenguaje (TEL), Bishop y Adams [63] han estudiadoel tratamiento de las inferencias narrativas en niños con TEL,prestando atención a los grupos de predominio gramatical y depredominio semántico-pragmático, y concluyen que estos últi-mos tienen más dificultad.Inferencias culturales: los supuestosEl uso del lenguaje puede activar otro tipo de inferencias basa-das en el conocimiento enciclopédico de los hablantes, es decir,su bagaje cultural general. Por ejemplo, al denominar ‘dos rom-bos’ a un programa de televisión sobre temas sexuales, se activauna inferencia de este tipo, ya que es necesario conocer el siste-ma de catalogación de la censura franquista para saber que losprogramas ‘no tolerados para menores’ se marcaban con dosrombos en la esquina superior de la pantalla. En este caso tene-mos un sobreentendido cultural, un supuesto.CONCLUSIONESEl repaso de las diferentes categorías inferenciales pone demanifiesto, una vez más, la naturaleza inseparable de pragmáti-ca y gramática; para poder evaluar y rehabilitar el dominiopragmático de un hablante aquejado por alguna patología lin-güística, resulta indispensable que el profesional implicadoconozca cuáles son los distintos tipos de inferencias que puedemanejar ese hablante, y cuál es la naturaleza lingüística de lasmismas, a fin de no confundirlas y saber en cada caso qué es loque está evaluando. En este trabajo hemos pretendido una pre-sentación clara y sencilla de estas categorías, tanto en el nivelenunciativo (presuposiciones e inferencias trópicas, implicatu-ras y sobreentendidos) como en el nivel textual (inferencias ar-gumentativas y narrativas).BIBLIOGRAFÍA1. Molloy R, Brownell HH, Gardner H. Discourse comprehension byright-hemisphere stroke patients: deficits of prediction and revision. InJoanette Y, Brownell HH, eds. Discourse ability and brain damage.New York: Springer-Verlag; 1990. p. 113-30.2. Brownell HH, Simpson TL, Bihrle AM, Potter HH, Gardner H. Appre-ciation of metaphoric alternative word meanings by left- and right-damaged patients. Neuropsychologia 1990; 28: 375-83.3. Shammi P, Stuss DT. Humour appreciation: a role of the right frontallobe. Brain 1999; 122: 657-66.4. McDonald, S. Exploring the cognitive basis of right-hemisphere prag-matic language disorders. Brain Lang 2005; 75: 82-107.5. Heath RL, Blonder LX. Spontaneous humour among right hemispherestroke survivors. Brain Lang 2005 [in press].6. Van Lancker-Sidtis D, Postman WA, Glosser G. Feast or famine: fixedexpressions in the spontaneous speech pf left hemisphere- and righthemisphere-damaged subjects. Brain Lang 2004; 91: 47-8.7. Blanken G, Wallesch EW, Papagno C. Dissociations of language func-tions in aphasics with speech automatisms (recurring utterances). Cor-tex 1990; 26: 41-63.8. Bihrle AM, Brownell HH, Powelson JA. Comprehension of humorousand nonhumorous materials by left and right brain-damaged patients.Brain Cogn 1986; 5: 399-411.9. Brownell HH, Potter HH, Bihrle AM, Gardner H. Inference deficits inbrain-damaged patients. Brain Lang 1986; 27: 310-21.10. Beeman M. Semantic processing in the right hemisphere may contributeto drawing inferences from discourse. Brain Lang 1993; 44: 80-120.11. Winner E, Gardner H. The comprehension of metaphor in brain-dam-aged patients. Brain 1977; 100: 719-27.12. Miyers PS, Linebaugh CW. Comprehension of idiomatic expressions byright-hemisphere-damaged adults. In Brookshire RH, ed. Clinical apha-siology proceedings. Minneapolis: BRK Publishers; 1981. p. 256-61.13. Foldi NS, Cicone M, Gardner H. Pragmatic aspects of communicationin brain damaged patients. In Segalowitz SJ, ed. Language functionsand brain organization. New York: Academic Press; 1983. p. 51-86.14. Van Lancker D, Kempler D. Comprehension of familiar phrases byleft- but not right-hemisphere damaged patients. Brain Lang 1987;32: 265-77.15. Weylman ST, Brownell HH, Roman M, Gardner H. Appreciation ofindirect requests by left and right brain-damaged patients: the effectsof verbal context and conventionally of wording. Brain Lang 1989;36: 580-91.16. Joanette Y, Goulet P, Hannequin D. Right hemisphere and verbal com-munication. New York: Springer; 1990.17. Critchley EM. Speech and the right hemisphere. Behav Neurol 1991;4: 143-51.18. Tomkins CA, Boada R, McGarry K. The access and processing of fa-miliar idioms by brain-damaged and normally aging adults. J SpeechHear Res 1992; 35: 626-37.19. Mackenzie C, Begg T, Brady M, Less KR. The effects on verbal com-munication skills of right-hemisphere stroke in middle age. Aphasiolo-gy 1997; 11: 929-45.20. Kempler D, Van Lancker D, Marchman V, Bates E. Idiom comprehen-sion in children and adults with unilateral brain damage. Dev Neu-ropsychol 1999; 15: 327-49.21. Giora R, Zaidel E, Soroker N, Batori G, Kasher A. Differential effectof right- and left-hemisphere damage on understanding sarcasm andmetaphor. Metaphor and Symbolic Activity 2000; 15: 63-83.22. Gagnon L, Goulet P, Giroux F, Joanette Y. Processing of metaphoricand non-metaphoric alternative meaning of words after right- and left-hemisphere lesions. Brain Lang 2003; 87: 217-26.23. Hillert DG. Spared access to idiomatic and literal meanings: a single-case approach. Brain Lang 2004; 89: 207-15.23. Brownell HH, Michel D, Powelson J, Gardner H. Surprise but notcoherence: sensitivity to verbal humour in right-hemisphere patient.Brain Lang 1983; 18: 20-7.25. Bihrle AM, Brownell HH, Powelson JA. Comprehension of humorousand nonhumorous materials by left and right brain-damaged patients.Brain Cogn 1986; 5: 399-411.26. Shammi P, Stuss DT. Humour appreciation: a role of the right frontallobe. Brain 1999; 122: 657-66.27. Hough M. Narrative comprehension in adults with right and lefthemisphere brain damage: theme organization. Brain Lang 1990;38: 253-77.28. Marini A, Carlomagno S, Caltagirone C, Nocentini U. The role playedby the right hemisphere in the organization of complex textual struc-tures. Brain Lang 2005; 93: 46-54.29. Soroker N, Kasher A, Giora R, Batori G, Corn C, Gil M, et al. Process-ing of basic speech acts following localized brain damage: a new lightin the neuroanatomy of language. Brain Cogn 2005; 57: 214-7.30. Huber W. Text comprehension and production in aphasia: analysis interms of micro- and macroprocessing. In JoanetteY, Brownell HH, eds.Discourse ability and brain damage. NewYork: Springer-Verlag; 1990.p. 144-79.31. Papagno C, Genoni A. The role of syntactic processing idiom compre-hension. Brain Lang 2003; 87: 73-4.32. Papagno C, Tabossi P, Colombo MR, Zampetti P. Idiom comprehen-sion in aphasic patients. Brain Lang 2004; 89: 226-34.33. Kasher A, Batori G, Soroker N, Graves D, Zaidel E. Effects on right-and left-hemisfere damage on uniderstanding conversational implica-tures. Brain Lang 1999; 68: 566-90.
  • DISFASIAS PRIMARIASREV NEUROL 2005; 41 (Supl 1): S65-S71 S7134. Zaidel E, Kasher A, Soroker N, Batori G. Effects of right and left hemi-sphere damage on performance of the ‘Right Hemisphere Communica-tion Battery’. Brain Lang 2002; 80: 510-35.35. Moeschler J, Reboul A. Dictionnaire encyclopédique de la pragmati-que. Paris: Seuil; 1994.36. Paradis M, ed. Pragmatics in Neurogenic communication disorders.New York: Elsevier; 1998.37. Gallardo-Paúls B. Fronteras disciplinarias: pragmática y patología dellenguaje. In Hernández C, Serra E, eds. Estudios de lingüística clínica.Valencia: Nau; 2002. p. 129-74.38. Austin J. How to do things with words. Oxford: Oxford UniversityPress; 1962.39. Bruner JS. El habla del niño. Aprendiendo a usar el lenguaje. Bar-celona: Paidós; 1995.40. Gallardo-Paúls B. Más allá de las palabras y la estructura: las cate-gorías del componente pragmático. In Garayzábal E, ed. Lingüísticaclínica y logopedia, Madrid: A. Machado [in press].41. López-García A. Fundamentos de lingüística perceptiva. Madrid: Gre-dos; 1989.42. Searle J. A classification of illocutionary acts. Lang Soc 1976; 5: 1-23.43. Soroker N, Kasher A, Giora R, Batori G, Corn C, Gil M, et al. Process-ing of basic speech acts following localized brain damage: a new lighton the neuroanatomy of language. Brain Lang 2005; 57: 214-7.44. Roth FP, Spekman NJ. Assessing the pragmatic ability of children. Part1: Organisational framework and assessment parameters. J SpeechHear Disord 1984; 49: 2-11.45. Roth FP, Spekman NJ. Assessing the pragmatic ability of children. Part2: Guidelines, considerations, and specific evaluation procedures. JSpeech Hear Disord 1984; 49: 12-7.46. Hillert DG. Spared access to idiomatic and literal meanings: a single-case approach. Brain Lang 2004; 89: 207-15.47. Huber-Okrainec J, Dennis M. Idiom comprehension in childhood: anassessment tool and age norms. Brain Lang 2003; 87: 188-91.48. Levorato MC, Nesi B, Cacciari C. Reading comprehension and under-standing idiomatic expressions: a developmental study. Brain Lang2004; 91: 303-14.49. Papagno C, Tabossi P, Colombo MR, Zampetti P. Idiom comprehen-sion in aphasic patients. Brain Lang 2004; 89: 226-34.50. Bellugi U, Lichtenberger L, Jones W, Lai Z, St. George M. The neuro-cognitive profile of Williams syndrome: a complex pattern of strengthsand weaknesses. J Cogn Neurosci 2000; 12 (Suppl 1): 7-29.51. Molloy R, Brownell HH, Gardner H. Discourse comprehension byright-hemisphere stroke patients: deficits of prediction and revision. InJoanette Y, Brownell HH, eds. Discourse ability and brain damage.New York: Springer-Verlag; 1990. p. 113-30.52. Happé F. Communicative competence and theory of mind in autism: atest of relevance theory. Cognition 1993; 48: 101-19.53. Wilson D, Sperber D. On Grice’s theory of conversation. In Werth, ed.Conversation and discourse. Structure and interpretation. NewYork: StMartin’s Press;1981. p. 155-78.54. Penn C. The profile of communicative appropriateness: a clinical toolfor the assessment of pragmatics. South African Journal of Commu-nicative Disorders 1985; 32: 18-23.55. Gardner H, Brownell HH. Right hemisphere communication battery.Boston: Boston Psychology Service; 1986.56. Bryan K. The right hemisphere battery, 1986. London: Whurr; 1995.57. Zaidel E, Kasher A, Soroker N, Batori G. Effects of right and left hemi-sphere damage on performance of the ‘Right Hemisphere Communica-tion Battery’. Brain Lang 2002; 80: 510-35.58. Schmidt GL, DeBuse CJ, Seger CA. Right hemisphere metaphor pro-cessing? Characterizing the lateralization of semantic processes. BrainLang 2005 [in press].59. Garayzábal-Heinze E. Lesionados del hemisferio derecho y dificul-tades de aprendizaje no verbal: similitudes lingüísticas. In Gallardo-Paúls B, Veyrat M, eds. Estudios de lingüística clínica: lingüística ypatología, Valencia: Universitat de València; 2004. p. 115-58.60. Schmitter-Edgecombe M, Bales JW. Understanding text after severeclosed-head injury: assessing inferences and memory operations with athink aloud procedure. Brain Lang 2005 [in press].61. Virtue S, Van der Broek P. Hemispheric processing of anaphoric infer-ences: the activation of multiple antecedents. Brain Lang 2005 [in press].62. Heath RL, Blonder LX. Spontaneous humour among right hemispherestroke survivors. Brain Lang 2005 [in press].63. Bishop DVM, Adams C. Comprehension problems in children withspecific language impairment: literal and inferential meaning. J SpeechHea Res 1992; 35: 119-29.