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  1. 1. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 1 TEMA 25. LA COHESIÓN TEXTUAL: ESTRUCTU- RAS, CONECTORES, RELACIONANTES Y MARCAS DE ORGANIZACIÓN 0. INTRODUCCIÓN En este tema se abordan conceptos relevantes para el es- tudio del texto en cuanto a sus estructuras y relaciones. Beaugrande y Dressler, en 1981, establecieron siete es- tándares que cualquier texto debe tener: cohesión, coherencia, intencionalidad, aceptabilidad, situacionali- dad, intertextualidad e informatividad. Los dos primeros, son los que componen la «textura textual». De ellos, la cohesión parece abrir perspectivas nuevas al estudio de la comprensión del discurso. La cohesión de un texto está asegurada mediante el empleo de procedimientos lingüís- ticos apropiados que relacionan los elementos que se suceden a lo largo del discurso y que determinan su es- tructuración (elección del artículo definido/indefinido, pronominalización, empleo de expresiones anafóricas, de conectores y otros operadores argumentativos, etc.). Estas marcas lingüísticas funcionan como marcas o instruccio- nes para el oyente y actúan de manera crucial en la comprensión y memorización de los textos: su importan- cia ha sido destacada a partir de experimentos que muestran que la supresión de ciertas clases de marcas, por ejemplo de los conectores, afecta a la representación del texto en la memoria. La comprensión de un discurso aparece así como la construcción de una representación integrada, progresivamente retocada y enriquecida, en la que el tratamiento de las marcas lingüísticas desempeña una función de primer orden. Algunos autores consideran la cohesión como “coheren- cia superficial”, dado que se trata de mecanismos visibles que aportan coherencia al texto. Por ejemplo, Charolles (1978), permite hacer coincidir los procedimientos para lograr coherencia con los mecanismos de la cohesión al formular sus relgas de repetición, progresión, no-contra- dicción y de relación. Desde este punto de vista, la cohesión constituiría una de las más importantes mani- festaciones de la coherencia, identificable a partir de elementos visibles y materiales. 1. LA COHESIÓN TEXTUAL La cohesión1 es la propiedad que incluye los mecanismos formales, fundamentalmente gramaticales y léxicos, que se utilizan para explicitar las relaciones existentes entre las diferentes partes del texto, sobre todo entre oraciones y párrafos. Es el centro de la llamada «gramática del texto», puesto que incluye las manifestaciones explícitas 1 Definición cohesión del CVC: La cohesión es la propiedad textual por la que los textos se presentan como unidades trabadas mediante diversos mecanismos de orden gramatical, léxico, fonético y gráfico. La establece el emisor y el destinatario la reconoce, y se materializa en guías puestas en el texto por aquél a disposición de éste, con el fin de facilitarle su proceso de comprensión del mismo. Para ello se recurre a tres grandes tipos de mecanismos lingüísticos: la referencia, la progresión temática y la conexión. Estos establecen relaciones entre diversas unidades de la superficie del texto (palabras, frases, párrafos, enunciados...). de fenómenos de coherencia y adecuación (María Josep Cuenca). La cohesión textual tiene su fundamento en la unidad se- mántica de las secuencias, que se hace patente en la correferencia sintáctica de los elementos que las consti- tuyen. La cohesión se cumple, pues, de dos maneras: a) Cohesión sintáctica: conecta los diferentes sintag- mas y oraciones mediante conectivos o nexos de relación, sin los cuales el texto sería una sucesión de palabras sin aparente concomitancia. En este sentido, la cohesión es una propiedad de la es- tructura formal y superficial del texto. b) Cohesión semántica: también llamada coheren- cia global, local y lineal, que conecta las oraciones de una secuencia y las diferentes secuencias en- tre sí mediante una relación temática que se proyecta en la estructura superficial mediante co- nectivos y nexos de relación. La macroestructura temática contribuye a hacer posible la cohesión sintáctica y semántica de los componentes de un texto. La coherencia funciona organizando las micro- estructuras del texto en función de las exigencias del tema. Por tanto, en el texto hay una serie de elementos organizados, conectados, concordantes, que están ejer- ciendo la función de organizadores textuales a nivel de las microestructuras para dotar al texto de esa tensión super- ficial que es la cohesión. Como se ha dicho más arriba, la cohesión manifiesta la coherencia a partir de elementos lingüísticos visibles y materiales. Se da en el orden interior del texto y funciona como un conjunto de enlaces intratextuales para estable- cer las relaciones semánticas que precisa un texto para constituirse como unidad de significación. Estos enlaces se establecen tanto en un texto construido por interlocu- tores diferentes (una conversación) como por un mismo locutor (exposición de un tema). Existen tres grandes bloques de mecanismos de cohe- sión: - La modalización à incluye dos mecanismos que manifiestan relaciones de adecuación. - El discurso citado - Los mecanismos de referencia y conexión Según su naturaleza estructural, los procedimientos de cohesión se pueden agrupar en: - Mecanismos de referencia - Conexión - Marcas de la actitud del emisor y las voces del discurso Las principales relaciones de superficie textual (cohe- sión) según Halliday y Hasan (1976) son: Algunos autores habían considerado la coherencia y la cohesión textual como dos propiedades indiferenciadas, pero actualmente se reserva el nombre de cohesión para las relaciones de la superficie textual. La cohe- sión no es una propiedad necesaria ni suficiente de la textualidad; esta depende en última instancia de la coherencia, como propiedad pragmá- tica que establecen conjuntamente los interlocutores, recurriendo al conocimiento del mundo que comparten.
  2. 2. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com2 a. Sustitución: reemplazo de una palabra o grupo de palabras, o de un segmento de oración por una palabra “comodín”. El lector u oyente puede com- pletar el elemento correcto basándose en lo precedente. b. Elipsis c. Referencia d. Conjunción: relación que indica la manera en que la oración o proposición siguiente debe vincularse con la oración o parte de oración anterior o pos- terior. Esto, habitualmente, se logra por el uso de conjunciones. e. Cohesión léxica: no se refiere a las conexiones gra- maticales y semánticas, sino a las conexiones basadas en las palabras empleadas. Pueden dis- tinguirse la reiteración y la colocación. 2. LOS MECANISMOS DE REFERENCIA Gran parte de la progresión del contenido de un texto se basa en el establecimiento de referentes y su recupera- ción textual. Este encadenamiento es posible gracias a los mecanismos de referencia, que manifiestan una relación entre dos elementos: (A) pone el significado (el antecedente) – (B) se en- tiende total o parcialmente en relación al primero (elemento de referencia no autónoma). El elemento que activa una relación referencial puede te- ner naturaleza gramatical o léxica. Esta es una diferencia muy importante, dado que los elementos gramaticales re- toman el referente garantizando el mantenimiento de marcas gramaticales (persona, género, número), mientras que los léxicos nos aportan información adicional, objetiva o subjetiva, respecto al referente. Este último es lo que se conoce como cohesión léxica. Las relaciones de referencia pueden tipificarse del si- guiente modo: Grosso modo, se incluyen dentro de los mecanismos de referencia las siguientes características: 1) DEIXIS (exofórica): marcas gramaticales que relacio- nan el texto y el contexto extralingüístico, ya que se interpretan a partir de un elemento de la enunciación (interlocutores, espacio, tiempo). Según el elemento de la enunciación, hablamos de deixis: - personal: señala o incluya al emisor y al receptor - espacial: se interpreta en relación a la distancia res- pecto al emisor - temporal: se interpreta en relación al tiempo de la enunciación 2) DEIXIS (endofórica): son la anáfora y la catáfora, mar- cas gramaticales que se interpretan en relación a un elemento del contexto lingüístico: Ayudé a Juan, pero él no lo sabe. Con ello tiene relación el concepto de defi- nización: El artículo ejerce una función de correferencia que nos informa de si el sintagma a que acompaña está actualizado o no. El artículo determi- nado caracteriza al sustantivo anafóricamente, el indeterminado o indefinido, de forma catafórica. Así, los elementos temáticos se unen con el artículo defi- nido y los remáticos con el indefinido. 3) ELIPSIS: variante de la anáfora en la que, en vez de un elemento gramatical, tenemos un elemento omitido que se interpreta en relación a un elemento del con- texto lingüístico: Álex preguntó el precio, porque Ø no lo sabía. Reduce la redundancia y aligera el peso que su- pondría la repetición. Resulta en estructuras que se procesan gracias a la consulta de expresiones vecinas. 4) COHESIÓN LÉXICA: relación anafórica entre dos o más elementos léxicos de significado pleno: Álsex se lo preguntó a Juan, pero el pobre hombre no sabía nada. Se pueden diferenciar dos grandes tipos de relaciones de cohesión léxica: a. De referencia: i. repetición (coche-coche) à repetición, igualdad de forma, referente y sentido. ii. sinonimia (coche-auto) à reiteración, igualdad de referente y sentido, no de forma. La sinoni- mia estricta es poco habitual, es mucho más frecuente la relación referencial a partir de un hiperónimo. iii. hiperonimia – hiponimia (coche-vehículo) à reiteración, igualdad de referente y forma. iv. metáfora o metonimia v. calificaciones valorativas vi. sustitución por proformas léxicas (hacer, cosa, cuestión, ideal, lugar, hecho…) b. De sentido (asociación): i. por contraste (derrota, perder-triunfo, ganar) ii. enciclopédica (coche, rueda, aparcar, velocidad) 5) CORRELACIÓN DE TIEMPOS VERBALES: uso de al- gunos tiempos verbales de indicativo en relación al tiempo de la enunicación (contexto extralingüístico) o a un tiempo introducido en el contexto lingüístico. Los primeros se interpretan deícticamente respecto al ahora y los segundos anafóricamente respecto a un tiempo deíctico del pasado, el entonces. PROCEDIMIENTOS LÉXICOS DE MANTENIMIENTO DEL REFERENTE: Los procedimientos de sustitución permiten incorporar la subjetividad y la modalización porque aportan la visión del hablante. Existe una amplia posibilidad de reformula- ción que el hablante tiene a su alcance para mantener y matizar los referentes discursivos y la capacidad de pro- porcionar una orientación argumentativa a sus enunciados, según la elección léxica efectuada. Desde el punto de vista de la interpretación y la lectura, en el léxico se manifiesta
  3. 3. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 3 el punto de vista, la opinión y la ideología de quien ha elaborado el texto. El conjunto de relaciones logradas a partir de procedi- mientos de sustitución léxica y a partir de relaciones semánticas de diversos tipos constituyen las cadenas no- minativas, como las denomina Viehweger. Se llaman asimismo isotópicas, ya que mantienen un tema común, asegurando la continuidad del discurso. PROCEDIMIENTOS GRAMATICALES DE MANTENIMIENTO DEL REFERENTE: Muchos autores están de acuerdo en considerar que el origen de la referencia deíctica y la anafórica tienen su origen en la deixis, fenómeno según el cual elementos lin- güísticos determinados adquieren su significado pleno anclados en una situación enunciativa (yo, ayer, aquí, an- tes, estas). El contexto situacional proporciona en el intercambio oral cara a cara el sentido preciso de estas palabras. Esta visión es calificada de simplista por GUTIÉ- RREZ ORDÓÑEZ. Existen unas formas específicas en el sistema de la lengua que cumplen el cometido de la referencia deíctica: adver- bios, posesivos, demostrativos, indefinidos, verbos, determinantes o pronombres personales. Cuando el texto se aleja del contexto situacional, las mismas formas ac- túan en el espacio del texto, por lo que se habla de «deixis textual» Metáfora de la deixis. 3. LOS MECANISMOS DE CONEXIÓN La conexión es un mecanismo de cohesión que se esta- blece entre unidades de la oración o del texto y un conector, el cual manifiesta la relación sintáctica y/o se- mántica que hay entre aquellas. Hablamos de conexión extraoracional o conexión textual si las unidades correspon- den a dos oraciones o conjuntos de oraciones, y hablamos de conexión intraoracional o composición oracional cuando se trata de constituyentes de la oración. Las característi- cas definitorias de estos grupos son las siguientes: Conexión textual Composición oracional Nivel extraoracional intraoracional Elemen- tos unidos dos oraciones, con- juntos de oraciones o párrafos dos o más constituyentes de la oración (palabras, sintag- mas, cláusulas) Rela- ción semántica sintáctica y/o semántica Tipo de relación semán- tica adición, disyunción contraste, consecuencia ninguna (subord. sustantiva y adjetiva) relaciones seriales: adición, disyunción relaciones binarias: contraste, concesión, consecuencia, causa, condición, finalidad, comparación. relaciones circunstanciales: tiempo, lugar, manera Conec- tores típicos conectores paren- téticos (marcadores discursivos) conjunciones (conectores) Función explicitar relaciones de coherencia entre oraciones o grupos oracionales hacer el estilo del texto más integrado o cohesionado El sistema de la lengua pone a disposición de los hablan- tes unas piezas lingüísticas que relacionan de forma explícita segmentos textuales, sean enunciados o secuen- cias de enunciados, estableciendo entre ellos diversos tipos de relaciones semánticas: se trata de los llamados marcadores discursivos y los conectores. La diferencia entre ambos grupos viene marcadas por di- ferentes tipos de escuelas. Así, la NGRAE (2010), afirma que su desarrollo se ha producido gracias a la pragmática contemporánea y la lingüística del discurso, aunque las diferencias en los enfoques son notables, más aún cuando hoy día prosiguen las investigaciones. También señala que se ha prestado menos atención a la naturaleza estric- tamente sintáctica de estas expresiones y, en concreto, el lugar que ocupa cada conector en las clases tradicionales de palabras. Remarca, asimismo, las diferencias sociolin- güísticas que pueden darse en su uso en función del registro lingüístico al que corresponden. Así, total, que pertenece a la lengua conversacional, se diferencia nota- blemente en síntesis o en resumen en los registros formales. También son notables las diferencias geográfi- cas de los mismos y sus cambios diacrónicos. Marcadores y conectores tienen unos rasgos propios que los caracterizan: • Desde el punto de vista de su forma son muy variados: piezas simples o compuestas, conjunciones, adverbios y locuciones, sintagmas nominales, verbales o prepo- sicionales. En la historia de la lengua se atestigua una progresiva gramaticalización de elementos léxicos para adaptarse a la nueva función adquirida. También es recurrente la presencia de deícticos en dicho pro- ceso, cosa que reafirma el papel cohesivo de estas unidades. Esta tendencia sigue productiva en una serie de elementos dispares gramaticalmente, pero coinci- dentes en la misma función. Por ejemplo: § [- gramaticalizado]: de todos modos, en cualquier caso, en otras palabras § [+ gramaticalizado]: a fin de que, sin embargo, a pesar de que, bueno, veamos. • Su función es la de relacionar y poner en contacto dos enunciados o secuencias de enunciados. Su presencia, en otras palabras, enlaza un segmento textual previo con el siguiente, estableciendo una relación semán- tica; algunos de ellos tienen la doble función de ser relacionantes de enunciados (en el plano local) y de relacionar conjuntos de enunciados (en el plano glo- bal). Otros son exclusivamente textuales. • Su finalidad discursiva se centra en proporcionar cohe- sión y estructura, y en servir de guía o instrucción para la interpretación del sentido. Algunos de ellos se espe- cializan en adjudicar una orientación argumentativa, es decir, dirigida a una conclusión a partir de los enun- ciados puestos en contacto. MARCADORES DEL DISCURSO Son unidades del discurso invariables cuya función es se- ñalar (“marcar”) la relación que se establece entre dos segmentos textuales. No ejercen función sintáctica al- guna, sino que constituyen enlaces supraoracionales que facilitan la cohesión textual y la interpretación de los
  4. 4. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com4 enunciados. Han sido muy estudiados por la pragmática del español, aunque es problemática aún la distinción de los conectores. Hay lingüistas que usan el término para referirse a las unidades que articulan el discurso oral (lo que Martín Zorraquino y Portolés llaman “marcadores conversacionales”). Son los que D. SCHIFFRIN (1987, Dis- course markers: CUP) define como elementos vacíos de contenido y, a menudo, monosílabos, que adquieren sen- tido en la interacción conversacional. MARTÍN ZORRAQUINO y PORTOLÉS los caracterizan por: 1) Punto de vista prosódico: limitados como incisos por la entonación, en la escritura frecuentemente entre comas. 2) Morfológicamente: unidades lingüísticas invaria- bles que pertenecen a diferentes categorías gramaticales. 3) Sintácticamente: unidades no integradas en la oración con un grado de autonomía que varía para cada marcador2. 4) Pueden incidir en miembros del discurso que constituyen categorías léxicas y sintagmáticas muy diversas (de nombres a oraciones). 5) Semánticamente, no presentan un contenido re- ferencial o denotativo, sino que muestran un significado de procesamiento: guiar las inferen- cias que se han de efectuar en el conjunto de los dos miembros discursivos que conectan. CALSAMIGLIA y TUSÓN VALS distinguen dos tipos de marca- dores: 1. Aquellos que contribuyen a la organización total del texto: LAKOFF y JOHNSON entienden el discurso meta- fóricamente como un «camino»3: es así como el uso lingüístico ha ido fijando modos de aludir al fluir del habla; cómo hay un punto de partida, uno puede per- derse, divagar, ir desencaminado, dar un rodeo, volver atrás, irse del tema… Este tipo de marcadores suelen llamarse conectores metatextuales, porque se orien- tan la desarrollo mismo de la enunciación que se desenvuelve a partir de un inicio, un desarrollo y una conclusión, y además se despliega en el espacio y el tiempo. Son: - iniciadores: para empezar, antes que nada, primero de todo… - distribuidores: por un lado, por otro; por una parte, por otra; estos, aquellos… - ordenadores: primero, en primer lugar, en segundo lu- gar… - de transición: por otro lado/parte, en otro orden de co- sas… - continuativos: pues bien, entonces, en este sentido, el caso es que, a todo esto… - aditivos: además, igualmente, asimismo… 2 A diferencia de las conjunciones, no presenta posición fija, aunque en algún caso es difícil encontrarlos en posiciones que no sean la inicial. A diferencia de los adverbios, no pueden recibir especificaciones ni adya- centes complementarios. No pueden coordinarse entre sí ni permiten la negación. 3 Greimas habla de «recorrido semiótico». 4 Entre los conectores de base causal habría que añadir el signo gráfico de los dos puntos, una de cuyas funciones es la poner en relación dos segmentos textuales. La mayoría de los marcadores y conectores tratados - digresivos: por cierto, a propósito… - espacio-temporales: a. de anterioridad: antes, hasta el momento, más arriba, hasta aquí… b. de simultaneidad: en este momento, aquí, ahora, al mismo tiempo, mientras, a la vez… c. de posterioridad: después, luego, más abajo, segui- damente, más adelante… - conclusivos: en conclusión, en resumen, en suma, en re- sumidas cuentas, total… - finalizadores: en fin, por fin, por último, para terminar, en definitiva. 2. Marcadores que introducen operaciones discursivas: Se trata de elementos que en general se sitúan en posición inicial del enunciado, o como preámbulo al segundo miembro de la relación. Estos procedimien- tos o bien indican la posición del Enunciador ante su enunciado o bien orientan hacia un tipo concreto de tratamiento de la información: - de expresión de punto de vista - de manifestación de certeza - de confirmación - de tematización - de reformulación, explicación o aclaración - de ejemplificación Estos marcadores se usan en tanto que «envoltorio comu- nicativo» del contenido proposicional, que a su vez está distribuido en «paquetes» o bloques informativos. Los marcadores del discurso no solo funcionan como elemen- tos de estructuración, sino como pistas para que el receptor interprete adecuadamente el texto así organi- zado. (Ver anexo: Los marcadores del discurso, clasificación de Zorraquino y Portolés) CONECTORES Los conectores son unidades lingüísticas invariables que marcan en la superficie textual las relaciones lógicas que se dan entre oraciones, entre segmentos textuales o entre macroproposiciones de forma que se puedan interpretar como pertenecientes a una unidad mayor: el texto. Esta conexión se lleva a cabo con adverbios (entonces), conjunciones (pues), locuciones conjuntivas (sin embargo), proposiciones nominalizadas (debido a), predicaciones lé- xicas (concluyendo). Han sido estudiados por la lingüística del texto y por la pragmática, en esta última como propiedades argumen- tativas y de procesamiento de información. Halliday y Hasan hablan de los siguientes conectores4: sirven tanto en la escritura como en la oralidad, si bien que hay algunos que solo son propios de la oralidad. Son marcadores que aparecen prio- ritariamente en el discurso espontáneo, de cara a situaciones en las que la expresividad es lo más adecuado, la inmediatez enunciativa un reto psicocognitivo y la apelación al interlocutor una necesidad, cumpliendo así funciones específicas derivadas de la naturaleza de la comunicación directa. Son interactivos y se generan por la necesidad de lograr la coope- ración, el seguimiento, la atención, el acuerdo con la confirmación del contenido transmitido… Estas expresiones pueden perder su sentido ori- ginal y convertirse fácilmente en elementos de relleno que se van
  5. 5. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 5 - Aditivos o sumativos à el texto avanza en una misma línea y el locutor manifiesta una misma orientación en la información, añadiendo más elementos, tanto si la línea avanza en sentido afirmativo como negativo. [conexión A + B] y, además, encima, después - Contrastivos o contraargumentativos à El texto cambia de orientación en sentido contrario al segmento inmedia- tamente anterior, bien sea de forma total o de forma parcial. La línea argumentativa sufre un quiebro que in- dica que se abandona la primera orientación para tomar otra. [conexión A-B], pero, en cambio, sin embargo (oposi- ción), en lugar de, por el contrario… (sustitución), excepto si, a no ser que.. (restricción), de todos modos, sea como sea… (concesión). - De base causal: o Causativos: a causa de ello, por eso, pues, puesto que… o Consecutivos: de ahí que, pues, luego, por eso… o Condicionales: si, con tal de que, cuando, en el caso de que, a menos que… o Finales: para que, a fin de que, de tal modo que… - Temporales: cuando, de pronto, en ese momento… - Espaciales: enfrente, delante, detrás, arriba, abajo. MARTÍN ZORRAQUINO y PORTOLÉS (1999) hablan de los co- nectores textuales como un grupo dentro de los marcadores del discurso. El conector textual es la función o propiedad según la cual algunas conjunciones y adver- bios indican relaciones lógico-semánticas entre las oraciones de un texto. Establecen 3 grupos por el signifi- cado (VER ANEXO). R Necesidad de una relación pragmática y semántica subyacente entre los miembros que se unen a través del conector los conectores no garantizan a nivel superficial ni la conexión ni la ocherencia si no es po- sible establecer una relación lógica entre los elementos relacionados. R Carácter polifuncional: un mismo conector puede te- ner valores pragmáticos distintos según el contexto de uso. Oración compuesta Por último, habría que hablar de la oración compuesta, resultado de la duplicación o multiplicación de estructu- ras predicativas o sintagmáticas dentro de una oración. Además de la tradicional importancia gramatical, tiene una influencia en la construcción textual que aún ha sido poco explorada. - Complejidad sintáctica y la oración compuesta: La complejidad sintáctica de una oración es una cuestión de grado y se ve afectada por factores como el canal y el grado de formalidad. Dicha complejidad se relaciona con lo que se puede denominar reducción sintáctica, que se consigue a través de dos tipos de mecanismos: a) Los que implican composición oracional: transformar estructuras simples en estructuras compuestas u ora- ciones compuestas con una relación estructural repitiendo. En cuanto se abusa de ellas su función original queda des- viada y solo entonces podemos hablar de que actúan simplemente de apoyo. Muchos de estos marcadores se ven convertidos en muletillas o coletillas cuando ocupan espacios vacíos en el canal de transmisión, producidos menos fuerte (coordinadas) en oraciones con una re- lación más intensa (subordinadas) b)Los que comportan una mayor integración sintáctica de ciertos complementos: convertir estructuras oracio- nales simples en aposiciones o en sintagmas nominales con un sustantivo de origen verbal y simpli- ficar cláusulas subordinadas substituyéndolas por sintagmas semánticamente equivalentes. - Tipos de oración compuesta a) Coordinación: es una relación serial, es decir, implica la existencia o la posibilidad de una relación entre dos o más elementos equivalentes, que constituyen una “serie” de conceptos relacionados. Para manifestar un concepto complejo como suma de conceptos más simples que se integran. b) Interordinación: entre cláusulas o sintagmas que man- tienen una relación semántica de naturaleza binaria, como es el caso de las adversativas (tesis-antítesis) y las denominadas “adverbiales no circuntanciales” o adverbiales impropias. c) Subordinación: dependencia sintáctica, se produce cuando una cláusula ocupa la posición de un sintagma y realiza, pues, una función oracional. Esto nos lleva a diferenciar entre dos estilos de construc- ción sintáctica de oraciones de un texto: - Estilo integrado: se relaciona con el uso de ora- ciones compuestas y conectores - Estilo segmentado: predominio de oraciones sim- ples y yuxtapuestas con estructuras sin verbo 4. LAS MARCAS DE ACTITUD DEL EMISOR Y LAS VOCES DEL DISCURSO MODALIZACIÓN La modalización incluye mecanismos verbales y también no verbales que manifiestan la actitud del emisor respecto al enunciado: la valoración, positiva o negativa, las emo- ciones que le provoca y el grado de conocimiento o de obligatoriedad que atribuye a lo que dice. En general, po- demos diferenciar tres áreas fundamentales o tipos de modalidad relativas a la actitud del hablante: a) Modalidad valorativa: que incluye marcas que impli- can una evaluación positiva o negativa. b) Modalidad expresiva: que se manifiesta a través de formas y mecanismos que muestran sentimientos o emociones del emisor. c) Modalidad actitudinal: incluye marcas que indican grado de conocimiento y creencia (modalidad epis- témica), o bien obligatoriedad (modalidad deóntica). por vacilaciones y dudas propias de una situación enunciativa que se da cara a cara, de forma inmediata y cuyos procesos cognitivos van a la par que los procesos de verbalización. (Tomado de Calsamiglia y Tusón Vals)
  6. 6. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com6 Los mecanismos de modalización pueden resumirse como en la siguiente tabla: DISCURSO CITADO Son las marcas explícitas de la voz de los enunciadores, es decir, de la inclusión de una enunciación subordinada a la enunciación principal del texto; constituye la mani- festación más clara de la polifonía. Se textualiza, básicamente, bajo la forma de discurso o estilo directo y discurso o estilo indirecto. En muchas teorías lingüísticas se da por descontado que es un único hablante quien emite enunciados, sin plantear ningún problema sobre ello. Debemos a Bajtín y su círculo una concepción radicalmente nueva que subraya el ca- rácter heteroglósico del lenguaje sobre la base de su fundamentación dialógica. La translingüística de Bajtín es una concepción del uso de la lengua como diálogo vivo y no como código. Con esta concepción se rompe con la idea de un único sujeto hablante que coincide con quien materialmente emite el mensaje y en cambio se acepta que se hacen presentes en un mismo discurso voces de otros, de tal modo que los enunciados dependen unos de los otros. Ducrot distingue: El desdoblamiento polifónico en el nivel de los enuncia- dores se manifiesta típicamente a través del discurso citado. Así, este se puede definir como el mecanismo po- lifónico básico consisistente en la incorporación explícita de una enunciación distinta de la principal del texto. Authier distingue entre: - Citas abiertas: Procedimiento discursivo que incor- pora un enunciado en el interior de otro con marcas que indican claramente la porción de texto que per- tenece a una voz ajena. En el discurso oral la prosodia actúa como señalización principal, junto con marcas verbales. En la escritura, en cambio, se ponen en juego signos gráficos y verbales que per- miten identificar la cita. Toda cita tiene un discurso de base (D1) que incluye un discurso citado (D2), cu- yos responsables son respectivamente dos locutores distintos (L1 y L2). o Estilo directo: supone una ruptura o discontinui- dad entre el D1 y el D2. Cambia la entonación, cambia la construcción sintáctica y el centro deíc- tico (L1-L2). Cuando se da por escrito, aparecen signos gráficos que indican el inicio de la cita y su extensión (dos puntos y comillas). o Estilo indirecto: en este caso, la forma de introdu- cir un discurso en otro se realiza mediante la inscripción verbal como un solo locutor (L1) que incorpora un solo centro deíctico, un relacionante introductor y el D2 que se presenta con marcas deícticas correspondientes al mismo locutor que el D1. - Citas encubiertas: discurso de los otros que está en los discursos propios (heteroglosia, intertextualidad, po- lifonía) sin que encontremos señales explícitas que lo
  7. 7. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 7 manifiesten. Se trata de una forma solapada de intro- ducir en el propio enunciado la voz de otros: por eso se puede decir que en los textos encontramos ecos que se manifiestan en el llamado estilo indirecto encubierto. Reproduce una voz ajena sin dar ninguna señal sintác- tica, ni deíctica, ni gráfica. 5. CONCLUSIONES R Interés para la enseñanza-aprendizaje de los co- nectores: trabajos que muestran la relación entre los diferentes tipos de texto y géneros del dis- curso con los conectores, al mostrar el conector en el plano global del texto y en cada contexto específico de comunicación. Actualmente hay unanimidad en considerar que el texto es una unidad comunicativa de un orden distinto al ora- cional; una unidad semántico-pragmática de sentido y no solo de significado; una unidad intencional y de interac- ción, y no un objeto autónomo. El significado del texto se basa en: a) el contenido o información global, fruto de la combinación de los valores del componente lin- güístico b) el sentido derivado del componente extralingüís- tico como los implícitos, el conocimiento enciclopédico o la experiencia compartida entre Emisor y Receptor. El texto se muestra como un juego de relaciones en el cual las unidades léxico-gramaticales seleccionadas, determi- nan la construcción de los significados transmisibles, convirtiendo los elementos lingüísticos en instrucciones, marcadores e indicadores del sentido textual. El «cosmos» del texto está constituido por esta «textura» o juego de enlaces semántico-pragmáticos, dispuestos en diversas capas que se integran unas en otras. Dentro de ellas cabe hablar no solo de las marcas formales que posibilitan es- tas relaciones, sino también de las implicaciones semántico pragmáticas que conllevan. 6. BIBLIOGRAFÍA BEAUGRANDE, R. DE Y DRESSLER, W. (1981). Introduc- ción a la lingüística del texto. Barcelona: Ariel, 1997. CASALMIGLIA, H. Y TUSÓN, A. (2000), Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Barcelona: Ariel CUENCA, M. J. (2010), Gramática del texto, Madrid: Arco/Libros VAN DIJK, T.A. (1988) Estructuras y funciones del discurso, Madrid: S. XXI MARTÍN ZORRAQUINO, M. A. Y PORTOLÉS, J. (1999): «Los marcadores del discurso» en Bosque, I.- Demonte, V. Gramática descriptiva de la lengua española, Ma- drid: Espasa PORTOLÉS, J. (1998), Marcadores del discurso, Barcelona: Ariel
  8. 8. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com8 7. ANEXO: MARCADORES DEL DISCURSO ESTRUCTURADORES DE LA INFOR- MACIÓN: desarrollan la información contenida en el discurso, creando tó- picos y comentarios. Comentadores: introducen un rema al que le precede un tema. Bien, pues, pues bien, así las cosas, dicho esto. Ordenadores: marcan el lugar que ocupa un miembro discursivo en el grupo de una secuencia. Rema. - de apertura: primer miembro de secuencia discursiva. En primer lugar, prime- ramente, por una parte, por un lado… - de continuidad: indicar que el miembro discursivo forma parte de una se- cuencia continuativa. En segundo/tercer lugar, por otra parte, de otra, de otro lado, asimismo… - de cierre: marcan el cierre de una secuencia discursiva. Por último, en último lugar, en fin… Digresores: introducen un rema que no tiene que ver con el tópico principal del dis- curso. Por cierto, a propósito, dicho sea, entre paréntesis… CONECTORES: enlazan semántica y pragmáticamente un miembro dis- cursivo con otro que le antecede, o con una presupusición fácilmente reconocida en el contexto. Aditivos: unen dos miembros con la misma orientación argumentativa. Incluso e inclu- sive (dos miembros discursivos en la misma escala argumentativa); además, encima, aparte y por añadidura (que no cumplen dicha función) Consecutivos: El miembro discursivo en que se encuentran se presentan como una consecuencia del anterior. Por tanto, en consecuencia, por consiguiente, de ahí, pues, así pues, por considuiente, por ende, entonces. Contraargumentativos: El miembro en que se encuentran se muestra como supresión o atenuación de alguna conclusión del primer miembro. En cambio, por el contrario, pero, no obstante, a pesar de. REFORMULADORES: introduce un miembro del discurso como una nueva, y supuestamente mejor, for- mulación de lo que se dijo en el miembro anterior. Explicativos: introducen un miembro discursivo que aclara o explica lo anterior: o sea, es decir, dicho de otra manera, en otros términos… Rectificativo: sustituye un miembro anterior que se considera incorrecto para rectifi- carlo o atenuarlo. Mejor dicho, mejor aún, más bien, digo. De distanciamiento: introduce un miembro discursivo que reformula lo dicho quitán- dole relevancia y condicionando la prosecución del discurso. En cualquier caso, de todos modos, de todas suertes… Recapitulativo: Miembro discursivo como una formulación conclusiva o recapitulativa: en suma, en resumen, en conclusión, en síntesis (misma orientación argumentativa que el anterior); en definitiva, en fin, al fin y al cabo, total, en resumidas cuentas, vamos, des- pués de todo (pueden introducir miembros de orientación contraria). OPERADORES ARGUMENTATIVOS: condicionan las posibilidades argu- mentativas, pero sin relacionarlo con el miembro que lo precede Operadores de refuerzo argumentativo: refuerzan o potencian el argumento expresado en el miembro del discurso en el que se incluyen: en el fondo (argumento con mayor fuerza que uno ‘posible’); de hecho, en efecto, en rigor, en realidad, la verdad (presentan un argumento como una realidad) Operadores de concreción: Presentan el miembro del discurso que los incluye como una concreción o ejemplo de una expresión más general: por ejemplo, verbigracia, en concreto, en particular, por caso… MARCADORES CONVERSACIONA- LES: se distingue de los que operan en la lengua escrita. A su función in- formativa o transaccional se suma otra interactiva orientada al interlo- cutor. Marcadores de modalidad epistémica: relacionados con el grado de conocimiento o certeza del H respecto de E. a) Marcadores de evidencia: refuerzan aseveraciones. Claro, desde luego, efecti- vamente, por supuesto, sin duda, naturalmente… b) Marcadores orientativos sobre la fuente del mensaje: el miembro discursivo en que se encuentran refleja la opinión del propio interlocutor o transmite opinión ajena. Por lo visto, al parecer, a mi parecer… Marcadores de modalidad deóntica: vinculados con el carácter volitivo que manifiestan los hablantes en relación con el discurso que emiten. Bueno, bien, vale, de acuerdo, conforme, perfectamente, cabalmente, etc. Enfocadores de la alteridad: Apuntan al oyente o a ambos interlocutores. Mira, oye, oíd, vamos, verás, fíjate, entiendes, hombre, por favor, perdón; ¿no?, ¿verdad?, ¿eh? (apéndices comprobativos) Metadiscursivos conversacionales: (marcadores de control de contacto) reflejan el es- fuerzo realizado por los hablantes para formular y organizar su discurso, así como para mantener el turno en la conversación. Sí, bueno, bien, eh, este, etc.

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