La fiebre tifoidea es causada por la bacteria Salmonella Typhi. A nivel mundial causa aproximadamente 21 millones de casos y 216,000 muertes cada año. Los síntomas incluyen fiebre prolongada, dolor abdominal, tos y vómitos. El diagnóstico se realiza mediante cultivos bacteriológicos de sangre, heces u otros tejidos. El tratamiento antibiótico es efectivo pero la prevención depende de medidas de salud pública como el control de aguas residuales y la higiene personal.