Opinión 
6 Mayo ‘07 
Una historia 
de pull/push 
n la sala de reuniones de la primera planta, 
los integrantes del comité de marketing 
de… (¡que más da!), llevan desde las diez 
de la mañana debatiendo la estrategia de 
comunicación con la que pretenden lanzar 
un nuevo producto. Bueno, en realidad es 
el mismo producto, pero ahora tiene un 
envase más atractivo, las instrucciones se 
pueden leer en cuatro idiomas y se desta-can, 
bien grande, los logos de las certifi ca-ciones 
de seguridad, de respeto al medio 
ambiente, de homologación de la UE y de 
ausencia de elementos tóxicos. 
Ahora tienen que posicionarlo, de tal forma, 
que consigan “morder” la cuota de parti-cipación 
de sus principales competidores 
para crecer en el porcentaje de ventas 
estipulado por la dirección de su compañía 
multinacional. 
- ¿A quién determinamos como nuestro pú-blico 
objetivo prioritario?- pregunta, al fi n, 
uno de los jefes de producto. 
La respuesta, por parte del director del 
comité, no se hace esperar. 
- Al taller. Utilizaremos la estrategia “pull”. 
A partir de ahí, montan una espectacular 
promoción con una mecánica nunca vista y 
unos “ganchos” de especial atractivo. “La 
escalada al éxito”, que así llaman a esta 
acción promocional, propone, a través de 
etapas en las que los participantes pueden 
obtener numerosos y atractivos premios, 
una ascensión virtual al Olimpo, donde 
Zeus espera para entregar una docena de 
coches a los primeros en llegar a la cima. 
Escalada al éxito 
- Ahora sí que conseguiremos que los talle-res 
pidan este producto a nuestros distri-buidores, 
minimizando el efecto competen-cia 
directa. Quien vuelve a hablar es, otra 
vez, el director del comité de marketing, 
entusiasmado con la idea. 
- Hay que “vestir” la promoción, apostilla 
el responsable de comunicación.Y diseñan, 
para colocar en los puntos de venta de los 
distribuidores, un espectacular kit promo-cional, 
a base de grandes carteles, expo-sitores 
articulados, material de mostrador, 
adhesivos indicadores de dirección para 
pegar en el suelo… Durante dos días, en 
jornadas de tarde, van a reunir al personal 
de ventas de los distribuidores en hoteles 
cercanos a sus lugares de trabajo, para 
explicarles con detenimiento la forma de 
desarrollar esta acción. 
El verdadero protagonista 
Manuel está algo confundido. Para empezar, 
ha tenido que participar económicamente 
en la adquisición de los kits promocionales 
(concretamente tres, uno por cada una de 
las tres tiendas que tiene). Luego, ha teni-do 
que prescindir de su personal los dos 
días de “formación”, en los que se ha visto 
desbordado para atender su negocio. 
Por supuesto, confía en la profesionalidad 
de su “fabricante”. Por eso, ha fi rmado, sin 
Gaspar Fisac 
E 
El distribuidor sabe muy bien que sus talleres, 
como todos los talleres, entienden por fi delidad 
el porcentaje de descuento que se les aplique
Opinión RA& 
Mayo ‘07 7 
dudar, el volumen de compras del nuevo 
producto para seis meses. Está seguro de 
que logrará el objetivo de ventas. Que lo 
logrará el fabricante, porque su objetivo de 
ventas particular ya no está tan seguro de 
conseguirlo o, al menos, de que sea lo su-fi 
cientemente lucrativo. Y es que sabe muy 
bien que sus talleres, como todos los talle-res, 
entienden por fi delidad el porcentaje 
de descuento que se les aplique. Por muy 
buen servicio que les ofrezca, nunca estará 
seguro de ser su principal proveedor. 
- ¿Y, para mí, no hay ningún regalo?¿No 
hay ningún detalle especial? -se pregunta 
a sí mismo Manuel, totalmente extrañado- 
. Los talleres se benefi cian de todo pero, 
en realidad, soy yo, como siempre, el que 
“saca las castañas del fuego”, el que asume 
riesgos y aporta trabajo y dedicación. 
Manuel recuerda, con agrado, esas promo-ciones 
en las que siempre ha sido prota-gonista. 
Como, por ejemplo, aquella de las 
bicicletas, con la que consiguió vender en 
tres meses el objetivo del año del producto 
en cuestión y, además, le permitió incenti-var 
a su personal, regalándoles una a todos 
los que superaron su media de ventas 
trimestral. Y mira que era sencilla. Por cada 
producto, una bicicleta. Luego, en su buen 
hacer estaba trasladar la promoción al taller 
y conseguir el objetivo. 
“Push” y “pull” 
A Manuel le duele ahora ser, únicamente, 
vehículo intermediario, porque, como mucho, 
su esfuerzo “sólo” se verá recompensado por 
unos mayores benefi cios al fi nal del ejercicio. 
Todos sabemos que en este sector triunfan 
las promociones dirigidas al distribuidor. 
Es mejor que hagamos como cuando 
dudamos entre la “j” y la “g” para la palabra 
“garaje / garage”: escribir aparcamiento 
Utilizando la terminología de marketing, un 
“push” en toda regla por parte del fabrican-te. 
Ahora bien, este empuje debe ir inme-diatamente 
acompañado por una adecuada 
“operación salida” hacia el taller. Nuevo 
“push” orquestado, esta vez, por un esfuer-zo 
conjunto entre fabricante y distribuidor. 
Si esto lo combinamos con una sencilla 
acción promocional para hacer que el taller 
demande el producto a los distribuidores, 
aplicando un “pull” total, habremos obteni-do 
la fórmula idónea: push+push+pull. 
Pero si nos damos cuenta de que nuestros 
interlocutores no entienden a la primera el 
sentido o la mecánica de la promoción; si re-sulta 
necesaria una segunda explicación para 
su puesta en escena, es mejor que hagamos 
como cuando, por ejemplo, dudamos entre la 
“j” y la “g” para la palabra “garaje / garage”: 
escribir aparcamiento. 
Gaspar Fisac es un profesional de la comunicación 
y el marketing que ha desarrollado su actividad 
en empresas del sector como Valeo 
o Group Auto Union España.

Una historia del pull/push

  • 1.
    Opinión 6 Mayo‘07 Una historia de pull/push n la sala de reuniones de la primera planta, los integrantes del comité de marketing de… (¡que más da!), llevan desde las diez de la mañana debatiendo la estrategia de comunicación con la que pretenden lanzar un nuevo producto. Bueno, en realidad es el mismo producto, pero ahora tiene un envase más atractivo, las instrucciones se pueden leer en cuatro idiomas y se desta-can, bien grande, los logos de las certifi ca-ciones de seguridad, de respeto al medio ambiente, de homologación de la UE y de ausencia de elementos tóxicos. Ahora tienen que posicionarlo, de tal forma, que consigan “morder” la cuota de parti-cipación de sus principales competidores para crecer en el porcentaje de ventas estipulado por la dirección de su compañía multinacional. - ¿A quién determinamos como nuestro pú-blico objetivo prioritario?- pregunta, al fi n, uno de los jefes de producto. La respuesta, por parte del director del comité, no se hace esperar. - Al taller. Utilizaremos la estrategia “pull”. A partir de ahí, montan una espectacular promoción con una mecánica nunca vista y unos “ganchos” de especial atractivo. “La escalada al éxito”, que así llaman a esta acción promocional, propone, a través de etapas en las que los participantes pueden obtener numerosos y atractivos premios, una ascensión virtual al Olimpo, donde Zeus espera para entregar una docena de coches a los primeros en llegar a la cima. Escalada al éxito - Ahora sí que conseguiremos que los talle-res pidan este producto a nuestros distri-buidores, minimizando el efecto competen-cia directa. Quien vuelve a hablar es, otra vez, el director del comité de marketing, entusiasmado con la idea. - Hay que “vestir” la promoción, apostilla el responsable de comunicación.Y diseñan, para colocar en los puntos de venta de los distribuidores, un espectacular kit promo-cional, a base de grandes carteles, expo-sitores articulados, material de mostrador, adhesivos indicadores de dirección para pegar en el suelo… Durante dos días, en jornadas de tarde, van a reunir al personal de ventas de los distribuidores en hoteles cercanos a sus lugares de trabajo, para explicarles con detenimiento la forma de desarrollar esta acción. El verdadero protagonista Manuel está algo confundido. Para empezar, ha tenido que participar económicamente en la adquisición de los kits promocionales (concretamente tres, uno por cada una de las tres tiendas que tiene). Luego, ha teni-do que prescindir de su personal los dos días de “formación”, en los que se ha visto desbordado para atender su negocio. Por supuesto, confía en la profesionalidad de su “fabricante”. Por eso, ha fi rmado, sin Gaspar Fisac E El distribuidor sabe muy bien que sus talleres, como todos los talleres, entienden por fi delidad el porcentaje de descuento que se les aplique
  • 2.
    Opinión RA& Mayo‘07 7 dudar, el volumen de compras del nuevo producto para seis meses. Está seguro de que logrará el objetivo de ventas. Que lo logrará el fabricante, porque su objetivo de ventas particular ya no está tan seguro de conseguirlo o, al menos, de que sea lo su-fi cientemente lucrativo. Y es que sabe muy bien que sus talleres, como todos los talle-res, entienden por fi delidad el porcentaje de descuento que se les aplique. Por muy buen servicio que les ofrezca, nunca estará seguro de ser su principal proveedor. - ¿Y, para mí, no hay ningún regalo?¿No hay ningún detalle especial? -se pregunta a sí mismo Manuel, totalmente extrañado- . Los talleres se benefi cian de todo pero, en realidad, soy yo, como siempre, el que “saca las castañas del fuego”, el que asume riesgos y aporta trabajo y dedicación. Manuel recuerda, con agrado, esas promo-ciones en las que siempre ha sido prota-gonista. Como, por ejemplo, aquella de las bicicletas, con la que consiguió vender en tres meses el objetivo del año del producto en cuestión y, además, le permitió incenti-var a su personal, regalándoles una a todos los que superaron su media de ventas trimestral. Y mira que era sencilla. Por cada producto, una bicicleta. Luego, en su buen hacer estaba trasladar la promoción al taller y conseguir el objetivo. “Push” y “pull” A Manuel le duele ahora ser, únicamente, vehículo intermediario, porque, como mucho, su esfuerzo “sólo” se verá recompensado por unos mayores benefi cios al fi nal del ejercicio. Todos sabemos que en este sector triunfan las promociones dirigidas al distribuidor. Es mejor que hagamos como cuando dudamos entre la “j” y la “g” para la palabra “garaje / garage”: escribir aparcamiento Utilizando la terminología de marketing, un “push” en toda regla por parte del fabrican-te. Ahora bien, este empuje debe ir inme-diatamente acompañado por una adecuada “operación salida” hacia el taller. Nuevo “push” orquestado, esta vez, por un esfuer-zo conjunto entre fabricante y distribuidor. Si esto lo combinamos con una sencilla acción promocional para hacer que el taller demande el producto a los distribuidores, aplicando un “pull” total, habremos obteni-do la fórmula idónea: push+push+pull. Pero si nos damos cuenta de que nuestros interlocutores no entienden a la primera el sentido o la mecánica de la promoción; si re-sulta necesaria una segunda explicación para su puesta en escena, es mejor que hagamos como cuando, por ejemplo, dudamos entre la “j” y la “g” para la palabra “garaje / garage”: escribir aparcamiento. Gaspar Fisac es un profesional de la comunicación y el marketing que ha desarrollado su actividad en empresas del sector como Valeo o Group Auto Union España.