La escuela mercantilista sostenía que la prosperidad de una nación depende de la acumulación de capital representado por metales preciosos, lo que se lograba a través de un superávit en la balanza comercial. Sus principios fundamentales incluían ver el oro y la plata como la forma más deseable de riqueza, el nacionalismo y el colonialismo para controlar el comercio exterior. Aunque criticable, la escuela mercantilista reconoció la importancia del comercio internacional y la balanza de pagos.