La jurisprudencia en el derecho romano se refiere al conocimiento de las leyes, usos y costumbres, así como de todas las cosas sagradas y profanas a las que se pueden aplicar las reglas de justicia. Se desarrolló a través de juristas que se dedicaban a interpretar y aplicar los textos legales a los casos presentados, estableciendo precedentes. La jurisprudencia romana puede dividirse en cuatro etapas y tuvo sus orígenes en las Doce Tablas y en el trabajo de juristas como Pomponio.