El documento describe la trilogía estructural del proceso jurídico, que incluye la jurisdicción, el proceso y la acción. Explica que la jurisdicción es el poder del Estado para resolver conflictos de manera definitiva a través de órganos judiciales. El proceso es el medio a través del cual se ejerce la jurisdicción y puede ser contencioso o no contencioso. La acción es el derecho de acudir al juez para hacer valer una pretensión y dar inicio al proceso.