La monarquía hispánica de Felipe II se centró en defender el catolicismo y expandir el imperio español en Europa. Luchó contra los turcos en Lepanto en 1571 y tuvo problemas con los Países Bajos debido a la rebelión protestante y el deseo de autonomía de la nobleza flamenca. También tuvo enfrentamientos con Inglaterra por su apoyo a los Países Bajos y con Francia debido a las guerras religiosas, aunque se resolvió cuando el rey francés se convirtió al catolicismo.