El pop art surgió en los años 50 como una reacción al expresionismo abstracto, incorporando elementos de la cultura de consumo y los medios de comunicación de masas. Artistas como Andy Warhol y Roy Lichtenstein utilizaron imágenes icónicas y un estilo impersonal para criticar la banalidad cultural. Este movimiento buscó atraer a un amplio público y desafiar las nociones de elitismo en el arte.