El arte abstracto surgió a comienzos del siglo XX como una reacción contra las creencias tradicionales que habían sido cuestionadas. Se desarrolló en Europa entre las dos guerras mundiales, impulsado inicialmente por artistas que buscaban nuevas formas de expresión alejadas de lo figurativo. París se convirtió en el principal centro de este movimiento en la posguerra, aunque tuvo detractores. El arte abstracto abarcó diferentes corrientes como la geométrica y la antigeométrica y se extendió a nivel internacional