El documento describe las características de la basílica como un edificio religioso cristiano primitivo. Explica que la basílica de Santa Sabina en Roma mantiene el estilo original con tres naves separadas por columnas y un ábside semicircular al fondo. También describe la iconografía cristiana primitiva que usaba símbolos como peces y el crismón para representar a Jesucristo, y después del Edicto de Milán comenzó a pintar escenas bíblicas.