La autopsia clínica ha sido fundamental en la medicina durante 2000 años, pero ha visto un declive significativo en los últimos años, especialmente en EE. UU. y España, donde las tasas de autopsias son bajas. Pese a sus beneficios en docencia y control de calidad, enfrenta obstáculos como una legislación restrictiva, falta de aceptación profesional y cultural, y competencia con otras técnicas diagnósticas. Se requiere un impulso para revitalizar su práctica y reconocimiento como herramienta esencial en el ámbito médico y social.