El capítulo resume la situación actual de la enseñanza de lenguas en España, destacando que muchos maestros no dominan completamente el sistema lingüístico que enseñan y tienen capacidades expresivas limitadas. También señala conflictos lingüísticos y sociales, así como lagunas en la formación de maestros. La enseñanza de lenguas se centra a menudo en aspectos gramaticales y fonéticos en lugar de fomentar las habilidades comunicativas de los estudiantes.