¿Qué es el ciberplagio?
Lic. Rubén Durán Soto
@rdsrecargado
El diccionario de la Real Academia Española (RAE, 2001) define al plagio "como la acción y efecto de plagiar", es
decir el acto de "copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias". Este tipo de actividad llevada al
entorno virtual de las redes informáticas y específicamente a través de los sitios y servicios web se conoce como
ciberplagio. Se trata de una práctica consistente en hacer uso de las Tecnologías de Información y Comunicación
(TIC) para duplicar, extraer y copiar recursos como textos, imágenes, animaciones y videos, sin otorgar los
respectivos créditos de autoría o idea original a cada uno de los materiales; donde además se presentan como
una creación propia. “El ciberplagio tiene su dimensión educativa en el plagio que hacen los alumnos cuando
presentan en clase como propio un trabajo que está total o parcialmente copiado de materiales extraídos de
Internet” (Barreiro, 2009).
Otra definición sobre este término es ofrecida por el sitio web del proyecto de investigación de I+D (financiado por
el Ministerio de Educación y Ciencia de España) titulado: “El ciberplagio entre los estudiantes universitarios”
donde se indica que el “Ciber-plagio académico es el uso de las TIC (principalmente Internet y los recursos
asociados a ésta –sobre todo el WWW-) para el plagio (total o parcial) de trabajos académicos por parte del
alumnado. Esto es, la localización, adopción y presentación de ideas, teorías, hipótesis, resultados, textos, etc.
ajenos como propios en cualquier trabajo académico” (Sureda, J. y Comas, R. 2009).
Me parece que plagio electrónico sería un concepto más adecuado tomando como base que no todas las
acciones de copia de información sin la adecuada referenciación se realizan a través de Internet. Simplemente
debemos de tomar como base las antiguas enciclopedias multimedia, materiales interactivos educativos que
actualmente han ido en crecimiento, así como todos los otros materiales que no tiene por el momento mucho
peso en los artículos revisados, pero que sin duda son recursos que sufren plagio; entre ellos debo destacar las
imágenes, videos, audios, animaciones y demás elementos que aún con sistemas de licenciamiento quedan
vulnerables ante estas acciones.
El plagio es deshonestidad académica y la deshonestidad académica es una forma de engaño (Hernández,
2013). Es así que podemos identificar principalmente dos tipos de plagio; uno derivado de la acción de no citar o
hacerlo de manera incorrecta, que surge cuando "no se tiene una comprensión de cómo utilizar las fuentes de
información y cómo documentarlas" pero que también se produce cuando se cita a los autores en el trabajo pero
no se ofrece un listado completo de las referencias; o incluso cuando se omite la lista de las fuentes consultadas
(Hernández, 2013). Este es conocido como plagio involuntario por desconocimiento.
El plagio intencional es la otra variante de esta actividad, y se produce cuando nos apropiamos deliberadamente
de las creaciones de otros y las hacemos pasar como nuestras (Hernández, 2013). Puede tratarse de la compra,
préstamo, redacción y/o producción de contenido realizada por un tercero y firmada por nosotros como autores
propios únicos. Sencillamente es tener consciencia de que se está cometiendo un acto deshonesto y falso al
presentar recursos que no nos pertenecen. Del mismo modo debemos tener presente siempre que si no somos
autores de los materiales que utilizamos para construir e ilustrar nuestras presentaciones, estamos cayendo en
plagio de esos recursos que sin duda fueron creados con un objetivo específico y no siempre se publicaron en
Internet con el fin de distribuirse libremente. Es con este último aspecto que la temática se complica y extiende su
campo de acción no sólo a los contenidos de investigaciones y documentos en formato de texto. La pregunta es
¿sabemos y podemos evitar el plagio al utilizar y retomar estos materiales?
Actualmente existen diferentes métodos, procesos y recursos web utilizados para identificar ciberplagio en los
materiales compartidos en la red y/o entregados como parte de un trabajo escolar. Pero más allá de analizar las
aplicaciones disponibles me gustaría distinguir las formas de prevenir y tener presentes estas conductas
académicamente incorrectas, que deberían ser eliminadas gradualmente a través de la educación. Y como lo
menciona Urbina Ramírez, Santos (2004) citando a Rebeca Moore (2003), “la clave para prevenir el plagio se
encuentra en “enseñar”, más que en detectarlo mediante sistemas de software”. Por lo tanto me parece que en
esta joven sociedad del conocimiento, donde se tienen al alcance de unos clics gigantescas cantidades de
información para investigar, redactar y construir trabajos de relevancia académica, es de suma importancia
educar a los alumnos, colegas, investigadores y docentes sobre el correcto uso de las referencias y las
estrategias para evitar caer en plagio.
La concientización sobre los actos de deshonestidad académica pueden ser eliminados “enseñando y orientando
a nuestros estudiantes sobre cómo escribir un trabajo académico, cómo citar los textos y recursos consultados,
cómo utilizar las normas apropiadas para respetar los derechos de autoría de otras personas, cómo buscar,
seleccionar, sintetizar, utilizar información” Rodriguez, R. (2009). Y nosotros como parte de una comunidad
académica debemos promover y activar el uso de estas estrategias para difundir la información de manera
adecuada.
Simples acciones como integrar en nuestros cursos actividades o módulos donde se realice un ejercicio del
adecuado proceso de integración de citas y referencias; o el desarrollo de actividades y tareas más complejas
que contengan rúbricas específicas de evaluación, fomenten la creatividad, el uso de recursos multimedia y una
sólida base de la investigación para construir nuevo conocimiento y materiales propios, son parte de la propuesta.
Pero más allá de las básicas formas de ciberplagio; la evolución de los sistemas y recursos para detectarlo; las
acciones de promoción, uso y difusión de las estrategias para citar, parafrasear y referenciar adecuadamente,
está la ética profesional de cada uno de nosotros; esa que se construye a lo largo de una vida de acciones
encaminadas y congruentes.
Referencias.
Hernández, A. (2013). Untitled Prezi. Recuperado de: http://prezi.com/fxjhkax-r8zj/untitled-prezi/
Barreiro, M (2009) Ciberplagio. Os TICS de Evaristo. Recuperado de: http://os-tics-de-
evaristo.wikispaces.com/Ciberplagio
Ramírez, U. (2004) Ciberplagio: “construyendo” trabajos universitarios. Edutec 2004. Recuperado de:
http://edutec2004.lmi.ub.es/pdf/159.pdf
Real Academia Española. (2001). Plagio/plagiar. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado de:
http://lema.rae.es/drae/?val=plagio
Rodriguez, R. (2009). El Ciberplagio y cómo enfrentarlo. Reflexiones educativas. Recuperado de:
http://aulaweb.uca.edu.ni/blogs/renata/2009/09/16/el-ciberplagio-y-como-enfrentarlo/
Sureda, J. y Comas, R. El plagio académico e Internet: ciberplagio académico. Ciberplagio académico entre el
alumnado universitario. Recuperado de: http://www.ciberplagio.com/universidad/index.php?key=50
Bibliografía
Ciberplagio académico entre el alumnado universitario. Sitio web del proyecto I+D. Disponible en:
http://www.ciberplagio.com/
Moore, R. (2003). Should educators use commercial services to combat plagiarism. CQ Researcher, 13, 32,
p.789. Disponible en: http://library.cqpress.com/cqresearcher/getpdf.php?file=cqr20030919C.pdf
Morales Vallejo, Pedro (2011). Trabajos escritos: el problema del plagio. Escribir para aprender, tareas para hacer
en casa. Guatemala: Universidad Rafael Landívar. Disponible en
http://www.upcomillas.es/personal/peter/otrosdocumentos/TrabajoscasaPlagio.pdf
Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Consultado en:
http://www.rae.es/rae.html
Ramírez, U. (2004) Ciberplagio: “construyendo” trabajos universitarios. Edutec 2004. Disponible en:
http://edutec2004.lmi.ub.es/pdf/159.pdf

Ciberplagio

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    ¿Qué es elciberplagio? Lic. Rubén Durán Soto @rdsrecargado El diccionario de la Real Academia Española (RAE, 2001) define al plagio "como la acción y efecto de plagiar", es decir el acto de "copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias". Este tipo de actividad llevada al entorno virtual de las redes informáticas y específicamente a través de los sitios y servicios web se conoce como ciberplagio. Se trata de una práctica consistente en hacer uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para duplicar, extraer y copiar recursos como textos, imágenes, animaciones y videos, sin otorgar los respectivos créditos de autoría o idea original a cada uno de los materiales; donde además se presentan como una creación propia. “El ciberplagio tiene su dimensión educativa en el plagio que hacen los alumnos cuando presentan en clase como propio un trabajo que está total o parcialmente copiado de materiales extraídos de Internet” (Barreiro, 2009). Otra definición sobre este término es ofrecida por el sitio web del proyecto de investigación de I+D (financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia de España) titulado: “El ciberplagio entre los estudiantes universitarios” donde se indica que el “Ciber-plagio académico es el uso de las TIC (principalmente Internet y los recursos asociados a ésta –sobre todo el WWW-) para el plagio (total o parcial) de trabajos académicos por parte del alumnado. Esto es, la localización, adopción y presentación de ideas, teorías, hipótesis, resultados, textos, etc. ajenos como propios en cualquier trabajo académico” (Sureda, J. y Comas, R. 2009). Me parece que plagio electrónico sería un concepto más adecuado tomando como base que no todas las acciones de copia de información sin la adecuada referenciación se realizan a través de Internet. Simplemente debemos de tomar como base las antiguas enciclopedias multimedia, materiales interactivos educativos que actualmente han ido en crecimiento, así como todos los otros materiales que no tiene por el momento mucho peso en los artículos revisados, pero que sin duda son recursos que sufren plagio; entre ellos debo destacar las imágenes, videos, audios, animaciones y demás elementos que aún con sistemas de licenciamiento quedan vulnerables ante estas acciones. El plagio es deshonestidad académica y la deshonestidad académica es una forma de engaño (Hernández, 2013). Es así que podemos identificar principalmente dos tipos de plagio; uno derivado de la acción de no citar o hacerlo de manera incorrecta, que surge cuando "no se tiene una comprensión de cómo utilizar las fuentes de información y cómo documentarlas" pero que también se produce cuando se cita a los autores en el trabajo pero no se ofrece un listado completo de las referencias; o incluso cuando se omite la lista de las fuentes consultadas (Hernández, 2013). Este es conocido como plagio involuntario por desconocimiento. El plagio intencional es la otra variante de esta actividad, y se produce cuando nos apropiamos deliberadamente
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    de las creacionesde otros y las hacemos pasar como nuestras (Hernández, 2013). Puede tratarse de la compra, préstamo, redacción y/o producción de contenido realizada por un tercero y firmada por nosotros como autores propios únicos. Sencillamente es tener consciencia de que se está cometiendo un acto deshonesto y falso al presentar recursos que no nos pertenecen. Del mismo modo debemos tener presente siempre que si no somos autores de los materiales que utilizamos para construir e ilustrar nuestras presentaciones, estamos cayendo en plagio de esos recursos que sin duda fueron creados con un objetivo específico y no siempre se publicaron en Internet con el fin de distribuirse libremente. Es con este último aspecto que la temática se complica y extiende su campo de acción no sólo a los contenidos de investigaciones y documentos en formato de texto. La pregunta es ¿sabemos y podemos evitar el plagio al utilizar y retomar estos materiales? Actualmente existen diferentes métodos, procesos y recursos web utilizados para identificar ciberplagio en los materiales compartidos en la red y/o entregados como parte de un trabajo escolar. Pero más allá de analizar las aplicaciones disponibles me gustaría distinguir las formas de prevenir y tener presentes estas conductas académicamente incorrectas, que deberían ser eliminadas gradualmente a través de la educación. Y como lo menciona Urbina Ramírez, Santos (2004) citando a Rebeca Moore (2003), “la clave para prevenir el plagio se encuentra en “enseñar”, más que en detectarlo mediante sistemas de software”. Por lo tanto me parece que en esta joven sociedad del conocimiento, donde se tienen al alcance de unos clics gigantescas cantidades de información para investigar, redactar y construir trabajos de relevancia académica, es de suma importancia educar a los alumnos, colegas, investigadores y docentes sobre el correcto uso de las referencias y las estrategias para evitar caer en plagio. La concientización sobre los actos de deshonestidad académica pueden ser eliminados “enseñando y orientando a nuestros estudiantes sobre cómo escribir un trabajo académico, cómo citar los textos y recursos consultados, cómo utilizar las normas apropiadas para respetar los derechos de autoría de otras personas, cómo buscar, seleccionar, sintetizar, utilizar información” Rodriguez, R. (2009). Y nosotros como parte de una comunidad académica debemos promover y activar el uso de estas estrategias para difundir la información de manera adecuada. Simples acciones como integrar en nuestros cursos actividades o módulos donde se realice un ejercicio del adecuado proceso de integración de citas y referencias; o el desarrollo de actividades y tareas más complejas que contengan rúbricas específicas de evaluación, fomenten la creatividad, el uso de recursos multimedia y una sólida base de la investigación para construir nuevo conocimiento y materiales propios, son parte de la propuesta. Pero más allá de las básicas formas de ciberplagio; la evolución de los sistemas y recursos para detectarlo; las acciones de promoción, uso y difusión de las estrategias para citar, parafrasear y referenciar adecuadamente, está la ética profesional de cada uno de nosotros; esa que se construye a lo largo de una vida de acciones encaminadas y congruentes.
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    Referencias. Hernández, A. (2013).Untitled Prezi. Recuperado de: http://prezi.com/fxjhkax-r8zj/untitled-prezi/ Barreiro, M (2009) Ciberplagio. Os TICS de Evaristo. Recuperado de: http://os-tics-de- evaristo.wikispaces.com/Ciberplagio Ramírez, U. (2004) Ciberplagio: “construyendo” trabajos universitarios. Edutec 2004. Recuperado de: http://edutec2004.lmi.ub.es/pdf/159.pdf Real Academia Española. (2001). Plagio/plagiar. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado de: http://lema.rae.es/drae/?val=plagio Rodriguez, R. (2009). El Ciberplagio y cómo enfrentarlo. Reflexiones educativas. Recuperado de: http://aulaweb.uca.edu.ni/blogs/renata/2009/09/16/el-ciberplagio-y-como-enfrentarlo/ Sureda, J. y Comas, R. El plagio académico e Internet: ciberplagio académico. Ciberplagio académico entre el alumnado universitario. Recuperado de: http://www.ciberplagio.com/universidad/index.php?key=50 Bibliografía Ciberplagio académico entre el alumnado universitario. Sitio web del proyecto I+D. Disponible en: http://www.ciberplagio.com/ Moore, R. (2003). Should educators use commercial services to combat plagiarism. CQ Researcher, 13, 32, p.789. Disponible en: http://library.cqpress.com/cqresearcher/getpdf.php?file=cqr20030919C.pdf Morales Vallejo, Pedro (2011). Trabajos escritos: el problema del plagio. Escribir para aprender, tareas para hacer en casa. Guatemala: Universidad Rafael Landívar. Disponible en http://www.upcomillas.es/personal/peter/otrosdocumentos/TrabajoscasaPlagio.pdf Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Consultado en: http://www.rae.es/rae.html Ramírez, U. (2004) Ciberplagio: “construyendo” trabajos universitarios. Edutec 2004. Disponible en: http://edutec2004.lmi.ub.es/pdf/159.pdf