El documento describe la intoxicación por cloroformo, un líquido volátil e incoloro que se usa como disolvente industrial y de laboratorio. Se absorbe fácilmente a través de la piel, los pulmones o el tracto gastrointestinal y puede causar daño hepático, renal e irregularidades cardíacas. Su metabolismo produce especies reactivas de oxígeno y nitrógeno que causan estrés oxidativo y daño celular alterando los niveles de calcio. Aunque se usó como anestésico, hoy se recomienda sustituirlo