El documento compara el papel de un entrenador deportivo con el de un coach empresarial, destacando cinco características comunes: la experiencia previa, la empatía, la autoestima, la paciencia y la visión compartida. Ambos roles implican transmitir conocimientos a través de la observación, la comprensión de otras perspectivas y la aceptación de errores como parte del aprendizaje.