Atemorizar o estresar a los niños mientras intentan aprender es contraproducente y bloqueará su capacidad de aprendizaje, ya que las distracciones emocionales son más difíciles de superar que las sensoriales y pueden impedir que se concentren en lo que están aprendiendo. Es importante crear un ambiente donde los niños se sientan seguros y capaces de enfocarse, y ayudarlos a desarrollar el control cognitivo y la perseverancia para manejar mejor sus emociones.