Por ZAHIRA ÁLVAREZ Y EVA SOLERA | Publicado: 12 SEPTIEMBRE, 2012
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Cuando se habla de comunicación se tiende a pensar únicamente en
comunicación verbal.
Parece que la comunicación no verbal ha estado tan relegada a la verbal que,
pese a las investigaciones que han demostrado su importancia, aún se sigue
considerando la comunicación verbal como la abanderada del lenguaje y la
comunicación.
Diversos estudios ponen de relieve que el 55% de la huella de la comunicación
está relacionada con los gestos de la cara (mirada, sonrisa…), el 38% con la voz
(timbre, tono…) y sólo el 7% con el contenido del lenguaje.
El lenguaje no verbal es inevitable. Nos aporta información en ausencia de
palabras o información extra cuando sí las hay. Y esa información versa sobre
afectos, actitudes y estilos interpersonales.
En cualquier contexto en el que nos relacionamos con los demás (familiar, escolar,
laboral…) podemos apreciar la importancia de la comunicación no verbal, como
han demostrado por ejemplo Cibanal, Arce y Carballal (2003) en el ámbito de la
salud. Sus estudios mostraron que tanto pacientes como profesionales son
capaces de captar las señales no verbales y determinar si la información es fiable
y creíble cuando no hay congruencia con lo que se trasmite oralmente.
Pero, ¿qué elementos intervienen en la comunicación no verbal?
• Mirada. La mirada es canal (receptor) y señal (emisor). Se utiliza para abrir
y cerrar los canales de la comunicación. Según Caballo (2006) “casi todas
las interacciones de los seres humanos dependen de miradas recíprocas”, lo
que demuestra su importancia.
• Expresión Facial. Es el principal sistema de señales para manifestar
emociones. A través de ella podemos trasmitir las seis emociones básicas,
universales e innatas (alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira y asco).
• Gestos. Son aquellas acciones que comunican información a uno o varios
observadores. Son fundamentalmente culturales y están relacionados con el
origen cultural y ocupacional, el sexo, la edad, la salud, la fatiga y la
habilidad social (Caballo, 2006).
• Sonrisa. Establece una invitación que no sólo abre los canales de
comunicación sino que sugiere el tipo de comunicación deseada,
favoreciendo la cercanía y la simpatía hacia del interlocutor (Knapp, 2001).
• Postura Corporal. Acciones como sentarse, estar de pie o pasear (la
posición del cuerpo y de sus miembros) reflejan actitudes y sentimientos
hacia uno mismo y hacia los demás. La postura corporal depende de las
convenciones culturales, de la situación y de la actitud hacia los que nos
rodean (Patterson, 2011).
• Distancia y la Proximidad. La distacia adecuada la determinarán las
características de la relación y los comportamientos verbales y no verbales
de las personas. En general, el ser humano se acerca a los que son de su
agrado y se aleja de los que no le gustan.
• Apariencia. El aspecto exterior muestra una imagen que aporta información
tanto del estatus social como de los estados emocionales y del carácter.
Puede determinar el tipo de relación-comunicación que establecemos.
• Contacto Físico. Es la forma más íntima de comunicación y se utiliza para
trasmitir mensajes de carácter afectivo y emocional. El grado de contacto
apropiado depende del contexto, la edad y la relación entre los implicados.
• Componentes Paralingüísticos y Paraverbales. Forman parte del
conjunto de señales que acompañan y amplían la comunicación verbal. Los
primeros tienen que ver con las características de la voz (timbre, velocidad,
tono, fluidez…), mientras los segundos hacen referencia a los sonidos con
intención comunicativa que aparecen en el diálogo entre dos o más personas
(silbar, suspirar…).
Todos estos elementos influyen de forma cotidiana en los procesos comunicativos
pero, en la mayoría de las situaciones, no somos conscientes de ellos, pese a que
repercuten en los resultados de nuestras acciones. A partir de esta breve reflexión
pretendemos transmitir la importancia de aprender a manejar adecuadamente la
comunicación no verbal como complemento imprescindible del lenguaje.

Comunicacion

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    Por ZAHIRA ÁLVAREZY EVA SOLERA | Publicado: 12 SEPTIEMBRE, 2012 inShare Cuando se habla de comunicación se tiende a pensar únicamente en comunicación verbal. Parece que la comunicación no verbal ha estado tan relegada a la verbal que, pese a las investigaciones que han demostrado su importancia, aún se sigue considerando la comunicación verbal como la abanderada del lenguaje y la comunicación. Diversos estudios ponen de relieve que el 55% de la huella de la comunicación está relacionada con los gestos de la cara (mirada, sonrisa…), el 38% con la voz (timbre, tono…) y sólo el 7% con el contenido del lenguaje. El lenguaje no verbal es inevitable. Nos aporta información en ausencia de palabras o información extra cuando sí las hay. Y esa información versa sobre afectos, actitudes y estilos interpersonales. En cualquier contexto en el que nos relacionamos con los demás (familiar, escolar, laboral…) podemos apreciar la importancia de la comunicación no verbal, como han demostrado por ejemplo Cibanal, Arce y Carballal (2003) en el ámbito de la salud. Sus estudios mostraron que tanto pacientes como profesionales son capaces de captar las señales no verbales y determinar si la información es fiable y creíble cuando no hay congruencia con lo que se trasmite oralmente. Pero, ¿qué elementos intervienen en la comunicación no verbal? • Mirada. La mirada es canal (receptor) y señal (emisor). Se utiliza para abrir y cerrar los canales de la comunicación. Según Caballo (2006) “casi todas las interacciones de los seres humanos dependen de miradas recíprocas”, lo que demuestra su importancia. • Expresión Facial. Es el principal sistema de señales para manifestar emociones. A través de ella podemos trasmitir las seis emociones básicas, universales e innatas (alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira y asco). • Gestos. Son aquellas acciones que comunican información a uno o varios observadores. Son fundamentalmente culturales y están relacionados con el origen cultural y ocupacional, el sexo, la edad, la salud, la fatiga y la habilidad social (Caballo, 2006).
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    • Sonrisa. Estableceuna invitación que no sólo abre los canales de comunicación sino que sugiere el tipo de comunicación deseada, favoreciendo la cercanía y la simpatía hacia del interlocutor (Knapp, 2001). • Postura Corporal. Acciones como sentarse, estar de pie o pasear (la posición del cuerpo y de sus miembros) reflejan actitudes y sentimientos hacia uno mismo y hacia los demás. La postura corporal depende de las convenciones culturales, de la situación y de la actitud hacia los que nos rodean (Patterson, 2011). • Distancia y la Proximidad. La distacia adecuada la determinarán las características de la relación y los comportamientos verbales y no verbales de las personas. En general, el ser humano se acerca a los que son de su agrado y se aleja de los que no le gustan. • Apariencia. El aspecto exterior muestra una imagen que aporta información tanto del estatus social como de los estados emocionales y del carácter. Puede determinar el tipo de relación-comunicación que establecemos. • Contacto Físico. Es la forma más íntima de comunicación y se utiliza para trasmitir mensajes de carácter afectivo y emocional. El grado de contacto apropiado depende del contexto, la edad y la relación entre los implicados. • Componentes Paralingüísticos y Paraverbales. Forman parte del conjunto de señales que acompañan y amplían la comunicación verbal. Los primeros tienen que ver con las características de la voz (timbre, velocidad, tono, fluidez…), mientras los segundos hacen referencia a los sonidos con intención comunicativa que aparecen en el diálogo entre dos o más personas (silbar, suspirar…). Todos estos elementos influyen de forma cotidiana en los procesos comunicativos pero, en la mayoría de las situaciones, no somos conscientes de ellos, pese a que repercuten en los resultados de nuestras acciones. A partir de esta breve reflexión pretendemos transmitir la importancia de aprender a manejar adecuadamente la comunicación no verbal como complemento imprescindible del lenguaje.