Los conflictos son oportunidades para el cambio y el crecimiento organizacional. Existen dos tipos de conflictos: cognitivo y afectivo. El conflicto cognitivo se asocia con mejoras en el desempeño, mientras que el conflicto afectivo se asocia con una disminución. Las organizaciones deben canalizar los conflictos de manera positiva aprovechando las oportunidades que brindan.