El cuello es un cilindro que conecta la cabeza con el tronco y se organiza en compartimentos y triángulos, incluyendo estructuras como la fascia cervical y venas yugulares. Existen espacios fasciales que pueden facilitar la propagación de infecciones del cuello al mediastino, y la anatomía del cuello es crucial para procedimientos clínicos como el acceso venoso central y la evaluación de dolor cervical. La vascularización está a cargo de las arterias carótidas, y complicaciones en la punción de las venas cervicales pueden derivar en serias consecuencias.