La disgrafía es una dificultad para coordinar los músculos de la mano y el brazo que impide escribir de forma legible y ordenada. Se manifiesta en escritura ilegible, trastornos en los trazos y direccionalidad, y deterioro progresivo de la calidad de la escritura. Para corregirla, no basta con que el niño escriba poco, sino que debe superar las dificultades de forma progresiva mediante actividades lúdicas que mejoren su psicomotricidad y grafomotricidad