El documento presenta un consenso sobre la atención al dolor, abordando la importancia de la funcionalidad y la evaluación del dolor en pacientes con diversas condiciones. Se enfatiza la necesidad de un modelo de atención integrado y multidisciplinario, adaptando las intervenciones a la complejidad del dolor y la funcionalidad de los pacientes. Se propone mejorar la formación del personal y la continuidad asistencial para optimizar el manejo del dolor y aumentar la calidad de vida de los pacientes.