El sistema educativo de Brasil tiene instituciones públicas y privadas. La educación pública es gratuita y obligatoria de 7 a 14 años. El país ha reducido la desigualdad educativa y casi logró la matrícula primaria universal, aunque aún enfrenta desafíos como escasez de maestros, baja calidad en las escuelas públicas y elitismo en las privadas. El objetivo principal es formar estudiantes con un alto nivel intelectual, aunque se necesitan más esfuerzos para mejorar la calidad general de la enseñanza.