La educación en la antigüedad variaba según el rango social, donde los hijos de visires y escribas aprendían de sus padres mientras que los campesinos enseñaban a sus hijos habilidades prácticas. En Grecia, la educación era elitista y militarizada, con un enfoque en la formación intelectual en Atenas y un enfoque marcial en Esparta. En Roma, la educación comenzó en un entorno familiar y evolucionó hacia un sistema más estructurado que incluía primaria, secundaria y estudios superiores, influenciado por la helenización y posteriormente por el cristianismo.