El documento describe el teatro cortesano del siglo XVII en España, el cual se desarrolló paralelamente al teatro popular. Era un espectáculo total que integraba diversas artes. Los escenarios italianizantes utilizaban ingeniosos efectos de iluminación, sonido y máquinas para crear la ilusión. Las representaciones en los jardines reales de Aranjuez en 1622 marcaron el apogeo de este tipo de teatro efímero.