La kinesiterapia para la esclerosis múltiple (EM) debe adaptarse a cada paciente debido a la variabilidad de la enfermedad y al síndrome de fatiga que presentan la mayoría. Los ejercicios deben ser funcionales y alternarse con períodos de descanso. El objetivo es mejorar la autonomía y calidad de vida mediante la cuantificación de resultados. Los tratamientos variarán dependiendo del grado de discapacidad del paciente según la escala EDSS.