Un estilo de vida saludable incluye comportamientos como comer de forma balanceada, hacer ejercicio regularmente y dormir suficiente. Comportamientos no saludables como el sedentarismo, la obesidad y el consumo excesivo de alcohol y alimentos grasos deterioran la salud. Un estilo de vida saludable mejora el bienestar general y reduce el riesgo de enfermedades.