Un estilo de vida saludable implica adoptar comportamientos y hábitos como realizar actividad física regularmente, mantener un peso saludable, tener una alimentación equilibrada y evitar el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol y alimentos poco saludables. Un estilo de vida saludable mejora la calidad de vida y reduce el riesgo de enfermedades como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.