Los animales se comunican a través de conductas y características físicas adaptadas para influir en el comportamiento de otros. Los primates muestran expresiones faciales similares que comunican emociones básicas como alegría, tristeza e ira. Existen teorías continuistas y discontinuistas sobre el origen del lenguaje humano, siendo producto de la evolución gradual o una capacidad emergente exclusiva de los humanos debido a cambios en la anatomía, genética y cerebro.