El documento define las pruebas psicológicas como instrumentos de medición del comportamiento, destacando su objetividad, confiabilidad, validez y estandarización. Detalla las condiciones y preparativos necesarios para su aplicación, incluyendo el ambiente físico y las habilidades comunicativas del aplicador, así como la importancia del rapport entre evaluador y evaluado para el éxito de la prueba. Además, clasifica los tipos de pruebas y sus métodos de aplicación, subrayando la necesidad de seguir estrictamente los procedimientos establecidos.