El documento resume las principales conclusiones de Manuel Fernández sobre la religión en la posmodernidad. Fernández argumenta que (1) la mentalidad moderna enfatiza lo tangible sobre lo espiritual, (2) la modernidad reemplazó a la religión como base de la sociedad, (3) el hedonismo radical socava los valores y creencias religiosas, enfocándose en el individuo, y (4) la posmodernidad refleja una crisis de valores resultado de una fe tergiversada por una sociedad materialista.