Representantes del pueblo francés escriben esta declaración con el objetivo de exponer los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre. Buscan que la declaración recuerde constantemente a los integrantes de la sociedad sus derechos y deberes, y que los actos del poder legislativo y ejecutivo sean más respetados. La declaración establece principios como que los hombres nacen libres e iguales en derechos, que la soberanía reside en la nación, y que la propiedad es un derecho inviolable.