El documento compara el e-learning y la formación tradicional, destacando que las principales diferencias son la forma de interacción (cara a cara vs en línea), el alcance (local vs global), el ritmo de aprendizaje (fijado por el instructor vs autodirigido), y las relaciones interpersonales (más directas vs más distantes). El e-learning permite una mayor flexibilidad en cuanto a horarios y acceso a materiales, pero requiere una mayor motivación por parte del estudiante.