Pedro García Cabrera lamenta no poder expresarse libremente y desea ser enterrado en una isla donde su libertad pueda manifestarse sin restricciones. Aunque se siente solo, dice que siempre están con él aquellos que luchan por su libertad y no pierden la esperanza a pesar de las dificultades. Desea que cuando muera, sus palabras puedan liberarse y llevar alegría a los que compartan pan en esa isla sin censura.