El documento aborda la historiografía argentina desde 1880 hasta 1910, analizando figuras como Mitre y Groussac y sus enfoques sobre la construcción de la historia nacional. Se discuten aspectos como la relación entre el morenismo y el liberalismo, la evolución de la narrativa histórica y la influencia de la tradición oral frente a la erudición escrita. También se identifica un cambio en la historiografía hacia el positivismo, destacando la transición de centrarse en 'grandes hombres' a fenómenos sociales y culturales.