La ira y la depresión son emociones complejas. La ira puede ser pasiva o agresiva, y se caracteriza por aumentos en la presión sanguínea y los niveles de adrenalina. La depresión implica sentimientos de tristeza y culpa que interfieren con la capacidad de disfrutar la vida, y puede desencadenarse por estrés o cambios de vida. Ambas condiciones se tratan mejor con terapia conductual o interpersonal que ayuda a cambiar los pensamientos y comportamientos.