La escritura cuneiforme se originó en Mesopotamia para la comunicación, educación, política y religión, registrando historias en tablillas de arcilla. Una famosa obra temprana fue la Epopeya de Gilgamesh, dividida en 12 cantos que narran las aventuras del rey Gilgamesh de Uruk en el 2000 a.C., y las relaciones entre dioses y humanos. La epopeya utilizó la escritura cuneiforme fonética para ser la primera representación literaria de la cultura mesopotámica.